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Acerca de ccoutodafonte

1968, La Coruña. En la Comunidad de Madrid desde 2005. Sector: jardinería. Blog: www.laramadeoro.com.

No trespassing!

Mayo 

no tresspassing 400pixAl sur y al este de LRO se extiende una franja irregular de monte bajo que crece de espaldas al resto de la finca.  Es un tramo reservado para los animales salvajes, en el que no entramos nunca y en el que no deberían entrar ni siquiera  los perros. El objetivo se consigue sólo a medias. Entran los cazadores y la gente que viene a buscar espárragos. A estos últimos les perdonamos la vida ( …aunque no suelen dejarnos ni la prueba) porque la finca está abierta y ellos no hacen daño a nadie.  Los cazadores son harina de otro costal. Todos los inviernos nos arrancan los carteles de “propiedad privada/prohibida la caza”, y en estas zonas vedadas de las que hablo dejan quedar cajetillas de tabaco, latas, botellines, cartuchos de escopeta. Por no hablar de los perros abandonados a su suerte en el monte  -por ser viejos, estar heridos o cazar mal- cuando termina la temporada en febrero. (De eso, de ese drama tercermundista,  habría que hablar por extenso algún día.)
Alguien más se deja caer por aquí cuando no hay nadie: los que nos roban los postes del camino. Ya van por el tercer año. Sólo son postes linderos, sin alambre, clavados en dados de hormigón casero, y muy espaciados. Los pusimos como señalización para la retro-excavadora de la sociedad de cazadores, que arranca la tierra al pie de las encinas, amén de jaras, retamas, zumaques (todo lo que pilla), para tapar de mala manera las cárcavas del camino y ahorrarse unos euritos en zahorra (véase «Grietas»).  Los ladrones pican el hormigón, arrancan el poste, y adiós. Da mucha pereza estar siempre así, uno y otro año. ¿Quién se cansará antes?. Lo único indiscutible es que no vamos a cerrar la finca, por mucho que nos busquen las cosquillas los amigos de lo ajeno (también se llevan herramientas, sacos de cemento, mangueras, cosas de la huerta..).  Si los animales no pudieran entrar y salir a su aire, como siempre han hecho, ya no nos interesaría seguir aquí. Los jabalíes y los corzos, y los zorros, se acercan cada noche a beber a la charca y al estanque (nunca los he visto pero lo sé).  Cuando dan las nueve de la noche en verano, o las seis en invierno, la finca ha de estar despejada. No queremos tampoco que nadie se quede a dormir en la casilla. ¿Para qué?. ¿Para incordiar a los animales?. La simple presencia de una furgoneta, el ruido de un motor, un susurro de voces humanas, les asustaría.  La gente, a dormir al pueblo.
peonia broteroi 1ªsemana mayoEn la zona-prohibida de la que quería hablar hoy crece una mata de Paeonia broteri. Entro una vez al año, a principios de mayo, para ver la peonía. Y ya no vuelvo a meter la nariz hasta la siguiente primavera. Ese día aprovecho para retirar la basura que me han dejado quedar unos y otros. Estas peonías debían de nacer asociadas al melojar, más que a las encinas, por eso, como los melojos, están en regresión en LRO (en la misma lista que los jacintos de bosque, por ejemplo).  La peonía va menguando de año en año. El capullo es cada vez más minúsculo y la floración más desganada. El año pasado no floreció. Este año la mata está más tupida pero tampoco hay capullo. Para consolarme  he plantado en el jardín de casa una peonía arbustiva -de esos híbridos tremebundos que «fabrican» los japoneses-  triste remedo, a pesar de su espectacularidad, de lo que quisiera ver y ya no veo en los rincones umbríos de LRO. Pero tampoco en esto hay que rendirse: las peonías tienen raíces poderosas, y longevas, que pivotan como barrenas hasta las entrañas del bosque. Si ese rincón se mantiene fresco -y si ningún ladrón de postes me la pisa- es sólo cuestión de tiempo que vuelva a florecer.

¡Abejarucos!

 ¡Abejarucos por fin!.

El año pasado no vinieron. Fue una primavera desastrosa. No había llovido ni nevado durante meses.   Tampoco las jaras florecieron como lo están haciendo este año, ni los melojos brotaron con ganas, ni se pudo catar un solo espárrago silvestre.  Nada. No vinieron los abejarucos y lo atribuimos a que todo estaba seco: la pradera con pocas flores, la hierba baja y poco gustosa. Una de las primeras entradas de este blog, sin embargo, había sido para  esos pájaros, convertidos en santo y seña de cada primavera:

Hope is a thing with feathers

.. Pero no aparecieron. Ni uno. Como en este blog nos esforzamos  (de forma un tanto descabellada a veces) por subrayar lo que SÍ va bien, no tuve ánimos para decir la verdad. Decir, sencillamente, que los abejarucos no habían vuelto.
Pues bien, dos años después de su última visita, ¡aquí están!. Se me cruzo una pareja hoy a mediodía, cuando subía con el coche por el camino de LRO. Los ví con toda nitidez, como si se hubieran posado en mi mano. No solté el volante para hacerles fotos porque entonces no estaría ahora contándolo. Pero hay que creerme. Eran los abejarucos.

Nin meiga nin meigallo

xestas Porto do Son maioHai moitos anos, cando eu vivía en Vilariño (Cambados), cada primeiro de maio a señora Luisa, miña veciña, colocabame unha ponla de xesta no parabrisas do coche e outra no buzón da casa. Antes poñíamolas no carro e na frente das vacas, agora ímolas metendo polos parabrisas… dicía ela. A xesta, unha das moitas variedades de Cytusus ou Genista ( a «genista» da canción de Serrat) que empezan a florecer en canto asenta un pouco o tempo,  ten as floriñas amarelas, dun tono subido, rabioso, como as do seu  curmán o toxo (alecrín, alecrín dourado/ que naceu no monte/ sen ser semeado…). Os montes semellan fornos, as cunetas ferven… O motivo da xesta no coche , ou donde fose, seica era este: protexer as cousas moi valiosas
«antes do primeiro de maio
para botar fora as meigas
e os meigallos»

Catalina huele a rosas

catherine-deneuve-20051201-87402Dos «rosas antiguas»,  la damascena y la centifolia, proveen desde la noche de los tiempos las esencias que llamamos «attar» de rosa (por destilación) y aceite  «absoluto» (por extracción), presentes en los mejores perfumes del mundo.

La rosa damascena llegó de Siria a Europa en las alforjas, dizque, de algún cruzado. Hoy se cultiva principalmente en Bulgaria, en el «valle de las rosas»  (Kazanlak) y en Turquía, en la región de Edirne (antigua Adrianopolis). Leo en internet que sólo el primer pais citado proporciona el 70% del aceite de rosas del mercado mundial.  La rosa centifolia es la rosa de Grasse, ciudad provenzal, «capital mundial del perfume», pero también se cultiva en Italia y en Marruecos… Al decir de los que saben de estas cosas, la centifolia deja un regusto a miel del que carece la damascena, más pura, más «rosa». (En cuanto a la rosa cortada – la de los ramos, la del ojal-  viaja por un camino diferente, que contaremos en otro post; un camino que lleva de las laderas volcánicas de Ecuador hasta Kenya, y de uno y otro puntos a la gran centrifugadora mundial de la flor cortada: la casa de subastas de Alsmeer, al norte de Amsterdam)

Jean-Paul Gherlain, perfumero – ya octogenario- del portal nº68, rue des Champs Elysées, (frecuentado por esas turistas japonesas que van por la calle dando tumbos, cargadas como mulas con sus bolsas de Gucci, Ferragamo, etc, etc), publicó en 2002 Les Routes de mes parfums :

«…Detrás de cada uno de nuestros perfumes se esconde una musa…  Creé ‘Nahema’ pensando en Catherine Deneuve. Esta actriz soberbia, de inmenso talento, me había fascinado en uno de sus películas, «Benjamin o Diario de un adolescente». Catherine aparecía dentro de una jaula dorada con el suelo cubierto de rosas, vestida de seda blanca y los cabellos extendidos, como una aureola… el efecto era perturbador…Mi imaginación daba vueltas en torno a este recuerdo, y acabó convirtiéndose en el hilo conductor que, en 1979,  me llevaría a ‘Nahema’. Construí entonces ese perfume como un fragmento musical; quería recrear el ritmo lancinante del Bolero de Ravel: la nota olfativa principal se transformaba poco a poco en una presencia obsesiva. Siempre he sido un apasionado de las rosas, y mi jardín posee unas ochenta variedades…’Nahema’ es  una *rosa absoluta, construida sobre un acorde floral que acentúa el arranque, muy intenso, y se apoya sobre un fondo de madera y fruta, matizado por un toque de sándalo. Mi deseo era crear una composición que expresara de forma instantánea la sensualidad de una mujer particularmente refinada, experta en ese juego que consiste en ofrecerse sin dar la impresión de haberse ofrecido por completo… No es por casualidad que todas las creaciones Gherlain acogen la fragancia de la rosa en su composición, pues su poder de seducción ha atravesado los siglos…De la rosa centifolia, que es la rosa de mayo provenzal, a la rosa damascena, menos dulzona, existen alrededor de siete mil variedades. La recolección se hace únicamente en el mes de mayo, hacia las ocho de la mañana, cuando la flor empieza a abrirse y el aroma está en su apogeo…«

(Apud  Le goût de la rose, ed.Mercure de France, 2008, pp.61-63. *Con *rosa absoluta quizá se refiere al aceite «absoluto», esto es, al que se extrae de los pétalos utilizando disolventes)

2012-05-10 23.56.37En LRO crece una Rosa x damascena. Procede del esqueje que me trajo un amigo, Radhouanne (jardinero y entendido en olivos) de su casa en Túnez.  El esqueje arraigó en una maceta pequeña de arcilla -como las que limpia Catherine en la foto de arriba- rellena de tierra, mantillo y arena. Al año siguiente la planté en una esquina de la casilla, donde florece con profusión durante todo el mes de mayo (*en la foto se ve a un escarabajo, medio anestesiado por el olor, hundiéndose más y más en la corola…)

NOTAS
Además del libro citado, estas dos webs: rosasdebulgaria.com, (compra de cosmética búlgara on-line…más económica, en todo caso, que la de l nº68 Champs Elysées) y westcoastaromatherapy.com, donde se explican con detalle los procesos de extracción del aceite. La expresión «rosas antiguas» queda para otro día  (es una larga  historia.)

Consultorio (1)

Hace una semana

arña gigante MontreuxQuerida Barbie Jardinera:
Tengo un pequeño jardín en una pequeña urbanización de una pequeña ciudad del norte. En el jardín no hay apenas sitio para nada, pues un enorme castaño de indias crece en medio y medio, dándonos sombra en verano y muchas hojas para barrer en otoño. Algunos vecinos nos dicen que por qué no lo talamos. Que ensucia mucho, estorba al autobús, y tal y cual. Pero mi marido y yo queremos conservarlo a toda costa.  Mide más de quince metros de alto. Cuando está en flor hay gente que se para en la acera a hacerle fotos, de tan bonito que se pone. Todos los años le hacíamos una poda de limpieza, muy suave, y arremetíamos la copa para que el señor del autobús no protestara al pasar. Ahora el árbol está tan alto que  ya no hay manera de podar nada. No se vé el final de la copa,  que se ha ido cerrando, ni se sabe muy bien lo que pasa ahí dentro.  Bien, la razón por la que te escribo, querida Barbie, es que hace cosa de una semana, mientras esparcía amorosamente una carretilla de mantillo al pie del castaño, escuché un frufrú muy raro que salía de lo alto. Levanté la cabeza y  me encontré de frente con  ESTO. Pegué un grito, solté el rastrillo y me metí en casa a la carrera. Pero  el bicho debió de asustarse también, pues al cerrar la puerta me dió tiempo a verle desaparecer entre el ramaje.  Una compañera con la que voy a hacer pilates todos los viernes me ha recomendado aceite de neem. He hecho la prueba, he pulverizado neem por las ramas bajas y desde la ventana, pero nada: el monstruo peludo se esconde en la copa durante el día y asoma el hocico y las patas al caer la noche. Salta la tapia, se da unas vueltas por la urbanización, y regresa. Como un gato, lo mismo, pero en araña gigante. Mi marido ha intentado atraerla con un reguero de cabecitas de gambas, en línea recta a la alcantarilla, abierta de par en par. Nada. Es muy lista. Se come las cabezas de gambas hasta el bordillo de la acera y después se vuelve al castaño,  relamiéndose y haciendo frufrú. La verdad es que con el paso de los días me he  ido acostumbrando a ella y hasta me he animado a hacerle esta foto, que es de ayer a eso de las nueve, antes de entrar a cenar (souflé de espárragos trigueros). Pero temo por nuestro castaño de indias.  Querida Barbie, ¿no estará destrozando el arañón las yemas del árbol?, ¿no estará estropeando la corteza con esas uñas afiladas? Y además, ¿no acabará atacándonos a mi marido y a mí cuando coja confianzas…? Te escribo desesperada.  ¿Qué hemos de hacer?.
Firmado: Amapola del Camino

Respuesta.

Estimada Amapola del Camino:
Primero de nada, tranquilízate.  Todas las arañas son carnívoras, en efecto, así que vuestro castaño de indias no sufrirá por su presencia. En todo caso, lo mantendrá limpio de otros bichos, seguramente más molestos para vosotros (avispas, mosquitos). Por otra parte, he consultado en mi base de datos y te puedo asegurar que no hay ningún caso registrado de seres humanos devorados por arañas en Europa occidental. Nada que temer por ese lado.
En segundo lugar, los tratamientos biológicos, como el neem que te recomendó tu amiga, o las infusiones de ajo, el agua jabonosa, etc (hay una larga lista) sólo son realmente  eficaces  en las fases larvarias del insecto/arácnido, o bien como repelentes, pero no como curativos.  No como insecti-cidas/aracni-cidas. Osea, que podías haber eliminado el huevo o la araña-bebé, si la hubieras pillado a tiempo, o, mejor aún, haber evitado su llegada, pero difícilmente puedes hacerle nada con esos tratamientos a la araña adulta. Y mucho menos cuando ya está tan hermosa y bien criada,  con un peso, según mis cálculos, de entre treinta y cinco y cuarenta kilos. Hemos llegado tarde. Las opciones ahora se reducen a dos, y ya te adelanto, querida Amapola, que personalmente me inclino por la primera, pues los arácnidos -salvo casos de infestaciones agudas, como las arañas rojas en las judías, por ejemplo- han de ser siempre bienvenidos en el jardín:
Opción A. O bien adoptas al arañón como animal de compañía (tú misma dices que ya no corres a esconderte cuando aparece, señal de que le estás cogiendo cariño, quizá sin tú saberlo),  o bien, opción B, te planteas seriamente eliminarlo. En este caso, te repito, no valen aceites ni infusiones ni salmodias…  Habrá que recurrir a las armas de fuego: un fusil de caza mayor.  Como imagino que ni tú ni tu marido sabéis mucho de estas cosas (pues os dedicáis a actividades más pacíficas, como recoger espárragos trigueros o contemplar la floración del castaño)  aquí te adjunto estos dos links, en los que encontraréis mucha información cinegética y buenos contactos:

http://www.nraespanol.org (Asociación Nacional del Rifle)
http://www.casareal.es

Un saludo afectuoso.
Firmado:  Barbie Jardinera.

P.D. No olvides, por último, que incluso el neem, por muy natural y biodegradable que sea, es también un producto no-selectivo. Si abusas de él, o si lo echas a tontas y a locas, sin apuntar bien a la diana, acabarás eliminando o ahuyentando a un montón de insectos fabulosos…
P.D2. Intenta mantener la copa del castaño un poco más aireada. Hay empresas especializadas en ese tipo de podas. Son bastante caras, sí, pero hacen bien su trabajo y sólo hace falta  llamarlas de Pascuas en Ramos. Y así te llevarás menos sustos.

Zancudos y caballos

Abril 2013

2013-04-22 11.31.19Los viticultores modernos, que cultivan sus viñedos en contraespalderas, han inventado un tipo de tractor que les permite remover la tierra a uno y otro lado de los alambres sin tener que renunciar  a un sólo centímetro de tierra. El artilugio se ve mucho por Borgoña. Es como una araña patilarga. Va cabalgando con sumo cuidado sobre las cepas y con más cuidado aún si cabe hace el giro al terminar cada línea (normal, si uno piensa que una sola de estas parcelitas,  que ya mimaban los monjes benedictinos antes del año 1000, vale seguramente más que mi pueblo y todos los de la Sierra Oeste juntos). El trasto en cuestión se llama tractor-zancudo, el enjambeur de la dulce Francia. Da gusto verlo trabajar. El o la «tractorista»  -pues se ven muchísimas mujeres faenando en las viñas, cosa más bien rara por aquí- el o la tractorista deben tener buena vista y un cuello musculoso, porque su trabajo les exige no despegar los ojos del suelo durante horas. La foto está hecha en el municipio de Gevrey-Chambertin pero podía ser de cualquier rincón de la Côte d´Or: los zancudos sobrevuelan las viñas de sol a sol antes de que empiece el desborre, y hay que adelantarlos cada dos por tres en la carretera, pidiéndoles amablemente que se echen un petit peu a la derecha …

¿Todos los grandes vinos son producidos de la misma manera?. Es verdad que la «appellation», en Francia, es principalmente una cuestión geográfica (las parcelas del Clos Vougeot siempre producirán «grand cru», y muy cafre tendría que ser el propietario para echarlo a perder). Pero hay mucho más. Por ejemplo, lo que se ve en esta otra imagen. Un caballo tira del cultivador, guiado por un hombre que no parece de este siglo (ha de saber de viñas, pero también del attelage)

caballo en MontrachetPara aprehender todo lo que lleva escondida en su interior una imagen así yo creo que hay que peinar ya canas y haber empezado a entender, por fin, el valor de algunas cosas. Cada botella de vino blanco Montrachet (o Bâtard-Montrachet, que es el dominio al que pertenecen las viñas de la foto) puede andar por los ¿600, 1000 euros?. ¿Quizá más?. El precio es una aberración, producto de las modas y de la tontería globalizada, pero el valor de la botella, sea quien sea la persona capaz de pagar esos precios, y sean cuales sean las razones por las que lo hace (y no siempre será por amor al vino, a la historia, a la belleza)… es inmenso, seguramente incalculable. No lo digo exactamente por la calidad del vino, que ni ustedes ni yo cataremos jamás, por descontado, sino porque estas cepas en concreto,  estas cepas de chardonnay, cultivadas de esta manera, aquí, en el silencio de un après-midi de finales de abril, después de la llovizna y la niebla, a este ritmo lentísimo ( el hombre que guiaba al caballo  -me fijé- lo trataba con cariño y no le metía prisa),  estas cepas y estos vignerons, que han visto de todo y a todo han sabido sobreponerse, guerras, plagas, el hielo, el fuego, la revolución….parecen indestructibles, ensimismadas en su excelencia, como autistas, y ajenas por completo a las boberías del mercado.

Mona Lisa, buena para freir

Finales de marzo, primera quincena de abril.

Mona LisaHemos terminado de plantar  los ochenta kilos de patatas previstos para este año. Variedades Mona Lisa y Shanon, de las pocas que pueden encontrarse en el mercado con la certificación ecológica (en LRO se las compramos todos los años a Ecomanjar, en Lástras de Cuéllar, un pueblo muy pequeño, perdido Segovia adentro…).
Mona Lisa es de piel amarilla; Shanon de piel roja. Mona Lisa es buena para freir. Shanon, buena para cocer. Mona Lisa es la más rica. Shanon se conserva un poco mejor…Las dos son tempranas o semitempranas, lo que significa que estarán en la tierra no mucho más de 100 días. Las recogeremos a mediados o finales de julio, y ya no se volverán a plantar más. En otros lugares sí lo hacen, porque tienen suficiente agua para regarlas también en verano. Estos afortunados del norte plantan variedades de ciclo más largo, que en general se conservan mejor (estas primeras tienen «más agua»), o bien repìten plantación en agosto, para recogerlas en noviembre y guardarlas todo el invierno.
Aquí se planta a la antigua. Es decir, con la azada. La tierra queda abonada antes de Navidades con sabroso estiércol de oveja y cabra. Las patatas «de siembra» descansan mientras tanto en la fresquera, a oscuras. El pistoletazo de salida lo da la última cepa podada: en cuanto se termina con las viñas, sin transición, empiezan a verse hogueras (los sarmientos quemados) y los tractorcitos y motocultores cruzándose por el camino con las cajas de patatas en el remolque. Este año hubo que esperar a que escurriera un poco la tierra -después de las lluvias de marzo- , así que nos metimos en faena una o dos semanas más tarde de lo normal. Sabiendo como sabemos lo rápido que se instala aquí el calor, y estando la tierra con tan buen tempero (húmeda pero ya no empapada), hay que faire vite, ¡a todo gas!: desbrozar bien la parcela, pasar la mulilla, y marcar los surcos con estacas y cuerdas. Después hay que cavar, acostar las patatas -con los ojillos hacia arriba, buscando la luz- y taparlas con unos centímetros de tierra fina. Si se entierran muy abajo, pueden pudrirse. Si se entierran muy arriba, verdean.patatas 2013
¿Habría alguna alternativa al azadón, para no tener que volver a casa con la espalda molida y para no hacer tanto daño a la microfauna del sueno con el paso de la mulilla?. Haberla, haila, pero sale a siete euros la pieza.  En invierno se podría cubrir todo de una buena capa de paja por encima del estiércol. La paja  ( entre 5-7 euros, si no ha llovido, cada paca) , además de impedir la germinación de las hierbas, protegería la tierra del golpeteo de la lluvia  y también del frío extremo. Las lombrices y demás profesionales del sector (sector: Descomponer y Mullir) mantendrían la tierra esponjosa debajo del acolchado. En primavera bastaría con agacharse, apartar un poco la paja, acostar la patatina… y listo.

NOTAS

Una buena colección de recetas: http://www.patatasalacarta.com

En las otras huertas -de menor tamaño que la de las patatas, y con bancales  o «camas» bien separados- sí seguimos ese sistema, usando como acolchado un poco de paja y TODAS las hierbas desbrozadas a lo largo y ancho de la finca, más siegas de césped y todo cuando «resíduo verde» pillamos por ahí (Véase post https://laramadeoro.com/2012/05/08/lasagna-vs-deep-bed/)

¿Qué fue de Potxola?

Marzo 2013

potxola 2

-¿Quieres un leproso?
-¿Un qué…?
-Un galápago que acabo de recoger en la carretera…

Ya teníamos sospechas de que por esta zona pudo haber galápagos, leprosos (Mauremys leprosa).  Sabemos, por el plano catastral más antiguo que se conserva, que justo delante de la casilla  había una charca  donde afloraba el agua del segundo manantial  (véase el post «Aquí empieza todo»). Hace cosa de tres años Xela -la perrita blanca de las fotos- apareció con un caparazón en la boca. El caparazón se hizo añicos, literalmente, cuando lo limpiamos. Pero ERA un galápago leproso. Las otras pistas nos las dió uno de los autores de Los Bosques Ibéricos (¿quizá el libro más citado en este blog?).  Lo que veíamos en LRO nos parecía una mezcla de formaciones vegetales diferentes: por un lado, encinas, enebros, jaras, cantuesos; por otro lado, melojos, madroños, majuelos, jazmín silvestre… Hubo, pues, otro paisaje, algo más húmedo, y hoy en retroceso. «Nunca dejará de correr el agua en LRO», afirman los vecinos, afirma el antiguo propietario, afirman todos los que se criaron por aquí. Pero no es verdad.  Ahora se frotan la barbilla  y  echan la gorra para atrás cuando ven menguar el chorro en el pilón.
Bueno, Potxola. Le dije a Oscar, el vecino que la había rescatado, que en LRO ya no podíamos garantizar 12 meses ininterrumpidos de agua. La charca al pie de la alberca y el estanque artificial de la pradera se mantienen a costa de las huertas, y así seguirán. Es preferible tener menos tomates y más ranas. Pero ¿por qué condenar a la buena de Potxola a pasar penurias en LRO cuando hay tantas plazas hoteleras para galápagos en los alrededores?.  Potxola (pues ya se había determinado que era una hembra) durmió esa noche en casa de Julia, otra vecina, de dos años, que mostró gran interés, me dicen, en conocerla y toquetearla.  Por la mañana Óscar y el padre de Julia se llevaron a Potxola a su nueva casa, al pie de un viejo molino en ruinas, en un tramo  del río Alberche. Camino del molino se pasaron por LRO, con Potxola metida en un taper de plástico . Nada más llegar, y tras las pertinentes presentaciones, la dejamos unos minutos en el arroyo para que se refrescara y mordisqueara alguna hierba.  Tenía muy buen aspecto. Le hicimos unas tres o cuatro docenas de fotos, cabeza dentro, cabeza fuera,  en el pilón, en el agua, en una piedra, en la mano de uno, en la mano de otro… y al fin la dejamos ir.

la casa de potxolaFoto: por ahí debajo, a la derecha del molino, corre el agua del río. Hay sauces y carrizos, remansos de lodo por las orillas, juncos, hierbas, flores, y, con suerte, hasta un guapo Potxolo escondido bajo el agua.

NOTA
¿Qué hacía Potxola en la carretera?. Podía haberse despistado. O estar escapando de una obra (una retro excavando una balsa, una desbrozadora cortando la vegetación donde ella terminaba de hibernar…). O haber sido simplemente abandonada, como un perro o un gato. En España está catalogada como «Vulnerable». Reproduzo el párrafo correspondiente del Libro Rojo de Anfibios y Reptiles  (p.145): «Siendo una especie relativamente común, está en regresión en determinadas áreas, debido principalmete a la transformación del hábitat, la excesiva contaminación en zonas industriales o agrícolas, la desecación de masas de agua (Valencia),  y al comercio al que ha estado soemetida, para consumo (Huelva), recolección para la tenencia o venta como mascotas  (suroeste), fabricación de objetos ornamentales (Marruecos), etc. «

Violetas y pensamientos

Ya se ven en flor por algunos rincones, pero este año todavía es un poco pronto, en Madrid, para que lleguen a formar alfombras. Hablo de las violetas silvestres, de colores suaves,  que pueden crecer incluso en el reborde un poco levantado de un adoquín. La flor es bastante efímera; en el centro de la meseta la primavera pasa volando, en un abrir y cerrar de ojos, y la flor de la violeta no soporta la calorina. La flor, que no que la planta, pues la violeta es una vivaz poderosa; siempre que puedan instalarse en rincones algo sombríos, sus raíces aguantarán carros y carretas, sobreviviendo sin problemas al verano y al invierno. Pero hay muchas variedades de violeta. Junto a las diminutas Viola cornuta, hirta, riviniana, etc,  hay violetas  algo más orgullosas (hasta donde pueda llegar a serlo una violeta, claro), de colores más intensos, incluso amarillas, y de olor dulcísimo (V.odorata). Las que se vendían en ramitos por la calle, imagino, al comenzar el mes de abril.  Todas ellas terminaron asilvestradas por los jardines y las cunetas, lejos de sus lugares de origen (melojares, robledales…donde florecían un nanosegundo antes de que empezara la brotación, aprovechando la luz, todavía soportable, que se filtraba en el bosque). Se hibridaron entre sí, se soltaron la melena, echaron a correr… Ahora hay clientes que me piden que las arranque, como si fueran malas hierbas, para que no acaben invadiendo sus macizos de anodinos y deprimidos rosales.
???????????????????????????????En una semana -o quizá ya, ahora mismo- el Ayuntamiento mandará sus cuadrillas de jardineros a tapizar alguno de los taludes de la M30 con «pensamientos» bicolores. Los pensamientos, Viola x wittrockiana,  son hermanos mellizos de las violetas.  Y sus híbridos (en general), mucho más grandes, como inflados por una mala digestión, sin aroma.  La foto de este escudo de Madrid es de hace dos años. Una docena de jardineros, más los vehículos, más una o dos toneladas de sustrato, más los palés con los cientos de macetitas de plástico, más los aspersores de riego. Teóricamente los pensamientos son vivaces, pero no, de eso nada. Pasado el primer año, la flor degenera. Hay que levantarlo todo y volver a empezar. Imagino que antes de la plantación habrán pulverizado herbicida, para que esos tristes pensamientos  no tengan que vérselas con las flores de verdad. Como las violetas minúsculas y risueñas, sin ir más lejos, que seguro, seguro, si se abriera la veda, empezarían a asomar por las zonas más sombrías del escudo, entre las orejas del oso, entre las raíces del madroño…

NOTAS
Viola odorata es lo que, en «La Violetera»,  Sarita le arroja en la cara, con toda la razón, a su ricacho y desconsiderado pretendiente (*la escena se ve en el vídeo de youtube original, pero he tenido que cambiarlo por este otro, tan soso, por no sé qué historia del copyright).

En el índice de Los Bosques Ibéricos (ed.Planeta, 2005) encuentro citadas hasta trece variedades autóctonas de Viola.

La Gran Quema

Primera semana de abril, después de la lluvia

2013-04-06 12.07.48Este pasado viernes los guardas forestales nos extendieron un permiso de quema válido durante seis días, a utilizar desde ayer. Quemamos los sarmientos procedentes de la poda de las viñas, troncos y ramas de los frutales enfermos, y toda cuanta ramallada  fuimos recogiendo por ahí.
Un momento antes de encender la hoguera hay que llamar por teléfono a una centralita de la Comunidad de Madrid, para confirmar nuestras coordenadas geográficas y avisarles de que ya, ya estamos con la cerilla en la mano.  Todavía un poco antes limpiamos el perímetro de la futura hoguera con el rastrillo y la azada; sacamos las mangueras, que llevaban recogidas todo el invierno, y corremos a la alberca a «abrir el agua». La manguera se queda ahí detrás, encharcando los endrinos, durante toda la operación de quema. Entonces sí se puede empezar. Lo primero, un buen manojo de alijonjeras secas, que arden con sólo mirarlas fijamente…Encendida esa primera llama, los sarmientos prendieron enseguida.  El día anterior ya no había llovido, el suelo estaba seco y,  por añadidura, toda la mañana estuvo soplando un viento suave del oeste (como siempre en esta finca, que cae sobre el Tórtolas, afluente del Alberche, afluente del Tajo: nuestro viento dominante llega desde Lisboa). Después comienza el trajín de la carretilla. Hay que recoger los haces dispersos de sarmientos que  al podar fuimos dejando a los lados de la viña. Se llevan a la hoguera poco a poco, para que las llamas no se desmadren, para que al que está junto a ella, bieldo en mano, no le termine saliendo el corazón por la boca (algún año nos ha pasado).
En los entreactos de la carretilla/hoguera/carretilla…escuchamos el primer canto del cuco, que cada año se enseñorea del mes de abril, como las ranas (al atardecer,) y las últimas parejas de perdices en celo.
2013-04-06 18.15.46Comimos allí mismo, vigilando el fuego. Por la tarde, cuando ya sólo quedaban rescoldos, llegó nuestro vecino Perico, con su tractor y unas cañas largas, para ayudarnos a plantar cuarenta barbados de vid. Estos barbados serán injertados de albillo la próxima primavera…(Pero todo esto es ya otra historia, que queda para otro día.)