Trasmocho (4): leña para hoy, nada para mañana.

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encina desmochada

Con trasmochos y chirpiales para leña (nota 1, abajo), en especies de hoja caduca y fuerte brotación, cultivadas en zonas medianamente frescas, era como se solucionaba antes la papeleta. Haciendo este tipo de podas a nadie puede extrañar que esos árboles no llegaran a viejos. Pero hasta los años ¿50/60? del siglo pasado, en un contexto medioambiental muy distinto, aún había  una razón comprensible para hacerlo, una lógica estricta en los turnos de poda, que su responsable era el primer interesado en controlar, y todo un business que incluía a leñadores, almacenistas, carboneros…: un aprovechamiento racional, en definitiva, en el que habría sitio para la impericia y el descuido -como en todas partes-, pero también un interés objetivo por hacer las cosas con cierto cuidado. A día de hoy, sin embargo, quedando tan pocas dehesas y carballeiras en buen estado, habiendo tanto, tanto, tanto monte que limpiar, y viviendo como vivimos en una galaxia diferente (la ganadería extensiva se reduce o desaparece, las antiguas explotaciones se abandonan…¡y esto sin hablar del cambio climático!) es difícil entender por qué se se les sigue dando esas tundas a los pocos robles y  encinas de cierta envergadura que aún se ven por ahí. Seguimos aceptando que se tercien y/o desmochen sus copas, que se hagan podas abusivas tirando de la motosierra, y todo ello como si nada hubiera pasado: como si siguiéramos en 1900.

En muchos pueblos -como éste mío de la Sierra oeste madrileña- el ayuntamiento extiende concesiones de leña a los particulares que lo solicitan. Les adjudican una determinada parcela y un determinado volumen de leña a extraer ( pino y jara, sobre todo ). Pero pocos lo hacen. Salvo ilustres excepciones, que las hay, la mayoría de mis vecinos tienen depósitos de gasoil (fumata nigra), y la chimenea (fumata blanca) es sólo un complemento más o menos exótico. Hay incluso quien busca troncos de encina perfectamente cortados, estandarizados e impecables como los tomates del súper (“cortada a 35 cm”, dice una publicidad casera pegada sobre el semáforo).tronquitos bonitos y limpios Por lo general, se prefiere pagar varios cientos de euros por un camión de encina free-lance que pasarse un fin de semana al año cortando ramas y haciendo viajes con la furgoneta, o que pagarle un jornal de 60 euros diarios (gasolina aparte) al que vaya a hacerlo en tu lugar, consiguiendo, de rebote, que el riesgo de incendio en el término municipal disminuya. (¿Por qué se prefiere pagar la leña a ciegas? O por falta de información, supongo, o porque. no siempre es fácil, ay, encontrar a esa persona joven/medio joven que “vaya en tu lugar” a sudar al monte )
Las únicas desventajas que se me ocurren son: una, que esta leña “max-mix” del monte comunal es de menor calidad; hace falta más volumen para calentar lo mismo; y dos, que, con respecto a otros sistemas de calefacción, uno no puede darle a la palanca y olvidarse (hay que levantarse, bajar a llenar un cesto, cargar…). PERO no hay que rendirse a la fatalidad: ahora hacen unas chimeneas cerradas fantásticas, con un rendimiento que rasca el 90% (es decir, que el poder calórico de la madera se aprovecha mejor, con lo que se necesita menos leña: menos desriñonarse) y un precio cada día más asequible.

Se puede tener un plan B (un segundo sistema de calefacción) para cuando no haya tiempo o no haya fuerzas. Pero el objetivo, en mi opinión, sería invertir el orden de prioridades: intentar calentar el 80% ó + de las veces con la chimenea, que ésta se convierta en el sistema central, no en el sistema de apoyo, y dejar en la reserva el radiador (por ejemplo).

Gran Quema 2010…Todo ha cambiado tanto. Antes se regalaba la madera a cambio de que le “limpiaran” a uno la finca (2). Ahora el propietario de esa finca ha de pagar, o hacerlo él mismo, y los montones de ramas y maleza seca se convierten en un problema si no han ardido con su correspondiente permiso de quema – y sin calentar a nadie: ya no son propiamente “leña”- antes de que se meta el verano. El problema del propietario con su parcela es el del Ayuntamiento con el monte común. Y es un problema grande, de los que quitan el sueño.

El futuro, nos dicen, está en las briquetas de viruta prensada y los pellets, procedentes  de “la limpieza de los montes” (resíduos varios). Ojalá. De momento, sin embargo, los pellets son bastante más caros que ese max-mix del monte común (coste mano de obra + transporte)  o que los viejos troncos de roble/ encina. No parece haber más opciones.

Respecto a esos troncos, para terminar por donde empezamos, la cosa sería menos dudosa si procedieran de explotaciones bien gestionadas, con podas selectivas, con un mínimo de amor por los árboles…Y con el sello FSC, por ejemplo, tan fácil de encontrar en otros países (3). Pero esta información, detallada y certificada, sin tonterías, en España casi ningún consumidor la pide, ningún vendedor la ofrece, y basta con echar un vistazo alrededor para comprender que cada vez hay más chaparro y maleza que árboles, más especies de crecimiento rápido que roble/encina, más árboles mutilados que copas estructuradas, y que, en fin, arrancar la motosierra y tirar para el monte (cualquiera, sin entender ni pío de cómo ha de curar un árbol sus heridas)… es lo más fácil de este mundo.

NOTAS

(1) Sobre trasmocho: https://laramadeoro.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=3122&action=edit . Chirpiales, tras un recepe a nivel de suelo, era lo que producía el “cultivo en monte bajo regular”  (R. Serrada, 2008, “Apuntes de selvicultura”). taillis de chataignerEste tipo de cultivo se ha ido abandonando… y, como con los viejos trasmochos dejados a su suerte, sin rehacer la estructura del árbol, lo que queda atrás ya no es nada de lo que quisiéramos ver, ni bosque productivo ni bosque natural. Pura maraña, en parte seca (en especial por las yemas terminales), y en parte desgarrada: si no se siguen cortando los rebrotes, engordan más de lo que puede soportar la inserción -siempre mala en chirpiales y trasmochos, porque el brote procede de yemas adventicias.

(2) La expresión “limpiar”  da miedo en boca de algunos: se trata de reducir el material combustible del monte,  ¡no de dejar a la intemperie a los animales, el suelo expuesto a la erosión y comprometida la regeneración…!.

leña FSC

(3) Caja de 15 kilos FSC, en cualquier súper de Alemania o  Suiza: unos 5-6 euros si es mezcla (haya, fresno, arce) y 7-8 si sólo haya. Comprando por palés sale más barato.

Trasmocho (3): turnos de poda

En octubre, cuando las hojas están todavía en el árbol, es decir, cuando se  puede distinguir bien la rama seca de la rama viva, hay que ir empezando a cortar leña. En LRO tenemos leña en abundancia. La voy trayendo a casa poco a poco, en los mismos capachos que utilizamos hace unos días para vendimiar…

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Savvinskaya sloboda, cerca de Zvenigorod (43 km al NO de Moscú).

savvinskaya slobodaEl pintor Isaak Levitan,  hijo de un funcionario del ferrocarril, nieto de rabino, y pobre como las ratas, fue deportado de Moscú con su familia en 1879 por pertenecer a la raza maldita. Se le “perdonó”  en virtud de su ya probado talento con los pinceles (entre sus protectores aristócratas estaba Tretiakov, cuya galería de arte es hoy una de las más visitadas de la ciudad) de modo que, a los pocos meses de su partida forzosa, Isaak pudo regresar a Moscú y seguir pintando. Lo suyo eran los paisajes agrícolas de los alrededores.  O bosques, sobre todo en otoño, con una marcada preferencia por los  abedules. O la orilla de un lago.  No solía incluir figuras -aldeanos-  en sus paisajes, pero sí se fijaba mucho en las huellas que dejaban, como aquí, en este  roble trasmocho junto al camino (así suelen estar los árboles útiles:  muy a mano).
Detrás del cuadro hay un grupo de personas, una familia. La misma que cuida de esas gallinas que picotean lo que pueden al pie del árbol. La escena es así: adultos , ancianos y niños, todos ellos pelados de frío, esperando que las ramas del roble engorden para poder cortarlas, echarlas al fuego, y hacerlas cundir.  Muchas veces (quizá la mayoría) el árbol no es de ellos. Tienen arrendado el usufructo, como quien compra el derecho a las castañas pero no el árbol que las produce. Y en el mismo contrato de arrendamiento suele estar escrito -en esta aldea moscovita como en una pedanía de Cuenca, o del Aveyron, o de Sussex…- cuántos años han de pasar entre corta y corta.
A este roble trasmocho del cuadro le están dejando crecer un número suficiente de ramas (las de grosor medio, destinadas quizá al fuego de este invierno, o a la producción de carbón, se amontonan detrás; alguien vendrá pronto a picarlas). Y no es más que eso, un viejo árbol bien cuidado,  lo que Levitán quiere pintar. Conservará su copa, más o menos estructurada. Se recuperará, almacenará reservas, y cuando vuelva el turno de trasmocho (8, 10, 12 años), la cicatrización será buena. Pero no todas las podas eran tan cabales, eso ya lo sabemos…. En la Rusia decimonónica, como en cualquier pais de miseria y analfabetismo, los recursos se explotaban según el solo criterio de la urgencia. Pan para hoy, hambre para mañana. (Llevado a su extremo más doloroso, lo ví -lo tuve que ver- hace ya unos años en Angola: baobabs y acacias literalmente machacadas para obtener leña rápida, sin dedicarle ni medio pensamiento al árbol, ni una duda, ni una pregunta.)
Isaak Levitan era amigo de Anton Chéjov, cuya dacha en Crimea frecuentaba, y de cuya hermana, cuentan, andaba enamoriscado. Era amigo íntimo de hombres como Ástrov, el médico  de la aldea, siempre atareado, siempre exhausto, que paraba de cuando en cuando en casa de tío Vania a charlar y compartir un vaso de vodka . Ástrov, enamorado también él sin esperanza, el mismo que plantaba árboles por dónde pasaba, y que ya en 1899 se rebelaba contra las talas irracionales:

“…Puedes utilizar carbón mineral para las estufas y piedra para los graneros…Pero, en fin, yo estaría conforme con que se talen los bosques cuando es absolutamente necesario, ¿pero para qué arrasarlos?. En Rusia los bosques gimen bajo el hacha, se destruyen millones y millones de árboles, se aniquilan las guaridas de animales y pájaros, disminuye el caudal de los ríos y acaban por secarse, desaparecen para siempre espléndidos paisajes…y todo ello resulta de que la gente es demasiado haragana y estúpida para agacharse y recoger combustible del suelo. (a Yelena). ¿No es verdad, señora?. Hay que ser un bárbaro irracional para quemar toda esa belleza en la estufa, para destruir lo que no podemos crear (…) …y con cada día que pasa la tierra es más pobre y más fea  (a Voinitsky). Veo que tú me miras con ironía y que nada de lo que estoy diciendo te parece serio, y…y quizá no sea más que una chifladura mía; pero cuando paso junto a los bosques de los campesinos que yo he salvado de la tala, o cuando oigo el rumor de los árboles jóvenes que yo he plantado con mis propias manos, comprendo que, hasta cierto punto, el clima también depende de mí (…)”

 (A.Chéjov, Tío Ványa, al final del Acto I. Alianza editorial, 2003. Traducción de J-López-Morillas)

NOTAS
La galería Tretiakov posee los mejores paisajes de Levitan: http://www.tretyakovgallery.ru/en/search/_page/1/?searchme=isaak%20levitan
Rusia, a juzgar por estos paisajes, se diría sembrada de abedules.También en este cuadro los hay: ese grupo de corteza blanca que se distingue al fondo, con las hojas todavía en su sitio pero ya doradas (¿ finales de octubre?)

Trasmocho (2): un prado en Salisbury

Un prado en Salisbury, 1829

un prado en salisbury

A nasty green thing, una cosa verde y desagradable, dijeron los académicos, sin arrugarse, cuando John Constable les presentó su cuadro. Hoy este  “Water-meadow at Salisbury” está valorado en varios millones de euros ( veintiocho le dieron a la Baronesa Thyssen por su “Esclusa”). Pertenece al Victoria and Albert Museum de Londres, pero estos días – hasta el 17 de febrero- forma parte de una exposición en la ¡Royal Academy! sobre los orígenes de la pintura de paisaje en Inglaterra.
Estamos a unos treinta y pocos kilómetros del mar, en la enorme llanura del sur de Inglaterra, cruzada por una miríada de ríos y arroyos de aguas calcáreas (chalk streams), famosas por la calidad de sus truchas y salmones.  Lo que se ve junto al río son sauces trasmochos: pollards, seguramente en agosto. Los ramos del año no han sido cortados aún y el prado amarillea. Entre las hierbas y juncos  de la orilla habrá algún nido de carricerín; entre las raíces de los alisos, río arriba, algún nido de martín pescador. Los pollos estarán crecidos, haciendo sus primeras pruebas de vuelo. Algún paseante vendrá al atardecer, después del té y la tertulia -quizá el propio John, o su amigo Fischer, obispo de la Catedral, que lo ha invitado a pasar con él unos días-. Con las fuertes lluvias invernales el río se hinchará y el prado quedará intransitable. Para entonces los sauces serán verdaderos pollards, con sus cabezones rasurados al viento.  Pero a ellos no les molesta tener durante meses los pies en el agua. Por lo demás, un antiguo sistema de canales y compuertas regula la entrada y salida del agua en el prado,  “prado de diente”, llano y siempre empapado, como en Holanda.  Las vacas podrán ramonear las briznas del mundialmente famoso “Raygrass inglés” en cuanto se despejen las nubes y vuelva el sol.  Sospechamos (siendo el pasto tan espeso) que el dueño del prado, o el que lo arriende, o el paisano con derecho a entrar en él, no necesita el sauce para forraje. Utilizará esos ramos flexibles para hacerse media docena de nasas en forma de embudo (?); irá colocándolas con paciencia -metido hasta la cintura en el agua- y volverá a revisarlas cada día, y a vaciarlas de truchas si la cosa va bien. O puede que, previsor, sí se lleve los ramones. Y que los ensile, pensando en dárselos a sus vacas en invierno, un poco fermentados, cuando el prado  vuelva a ser un puro charco…

NOTAS
Sobre la conservación e importancia medioambiental de estos prados periódicamente inundados, véase: http://www.salisburywatermeadows.org.uk/waterlocate.htm

El “famoso Raygrass inglés”, Lolium perenne, crece desde siempre en toda Europa. Pero es verdad que prefiere las zonas húmedas y el clima oceánico. Entiendo que también podríamos llamarlo raigrás normando, raigrás bretón, raigrás asturiano…Lo que sí han inventado  y exportado los ingleses, desde el siglo XVIII, son sus céspedes ornamentales, formados por una mezcla de gramíneas en las que siempre termina por dominar el raigrás. Pero ésa es otra historia.

Trasmocho (1): ramos del año

Fresnos y sauces en invierno

fresno Herrería reduc

 A estas podas les decían “de trasmocho”. O “desmoche”. Se cortaban con hachuela los ramos de uno o dos años, lo más cerca posible de la inserción, y los toconcitos que iban quedando formaban con el tiempo una cabeza grande y pesada. Así los fresnos y melojos de la Herrería (post del día 15, y foto de la izquierda). Así los “vimbieiros” de las Rías Baixas (post del día 10, y fotos de abajo). Allí los ramos del año (ramones) servían para forraje, aquí para atar las vides. Y en ambos casos, y en todas partes, para tejer cestos, incluso nasas. Cuando el trasmocho se hacía por leña, entonces los turnos de poda forzosamente eran más largos (8, 10 años… lo que fuere, según la especie), y lo que se cortaba, con bastante más trabajo, ya no eran los esbeltos ramos de la última primavera, sino las gruesas ramas  que se habían ido formando a lo largo de ese tiempo…(continuará)

vimbieiras cambados reducparra-vimbio reduc

NOTAS:
En Francia, a los árboles deformados por estas podas radicales se les llama trognes. El sustantivo tiene por lo visto un segundo sentido en francés, entre peyorativo y admirativo: un trogne es la cara colorada y regordeta del que le gusta el vino… He tenido recientemente entre las manos un libro dedicado a ellos (Le Trogne: l’ arbre paysan aux mille usages, Dominique Mansion, Ed. Ouest-France, 2010). El libro es una colección de fotografías de viejos árboles trasmochos, retratados con inmenso amor y gratitud, y un almacén precioso de información sobre su cultivo y aprovechamiento.
Trognes y restos de  setos champêtres fueron/son objeto de un mimo envidiable por parte de muchas asociaciones francesas, alarmadas por la hecatombe que suponían para sus paisajes los programas de concentración parcelaria llevados al extremo y muchas -demasiadas- veces totalmente injustificados….A día de hoy lo que les trae de cabeza es el proyecto de aeropuerto del Grand-Ouest, una  enormidad incomprensible, habida cuenta de que toda esa zona lleva años conectada con París por un TGV, un tren de alta velocidad, que además se está renovando. El aeropuerto se llevaría por delante dos mil hectáreas agrícolas, cien kilómetros de setos y trognes, etc. – ¿Pasará como con nuestro aeropuerto de Ciudad Real? Ya veremos.
http://www.lemonde.fr/idees/article/2012/12/13/notre-dame-des-landes-une-resistance-qui-ne-se-laissera-pas-dicter-sa-conduite_1805511_3232.html