Cointreau, l´unique

En el jarrón: espigas de acedera redonda, Rumex induratus, hermana de la más conocida, y a veces cultivada,  R. acetosa: la oseille de los franceses, quienes, según tengo entendido, se las comen en ensalada, mezcladas con otras hierbas del campo que ellos saben (los gabachos, como las ovejas).  Pero aquí nadie come las acederas. Antes sí, me dice Miguel, el cabrero; comían también las hojas de las collejas (Silene),de las pamplinas (Stellaria), y hasta los amargos ajoporros (Allium ampeloprasum). Ahora las ensaladas vienen en bolsas de plástico, de modo que las acederas del campo solo las comen, si acaso, los corzos o los conejos (estos prefieren la alfalfa; claramente).  Las matas de Rumex induratus florecen entre las cepas de LRO. La desbrozadora las respeta, como a los cantuesos, porque alegra el corazón verlas ahí. Los frutos forman una nube de minúsculas valvas translúcidas, que parecen de piel de cebolla, y como el solsticio coincide con el comienzo de su agostamiento (que será veloz: en diez días, todo reseco), la luz de la tarde-noche prende en ellas y va dejando manchas rosas, cristales rosas por la viña.

Gelatina de naranja con leche condensada y Cointreau. La chica de la sección de bebidas del Carrefour no sabía lo que era el Cointreau. Le fue a preguntar al encargado, que tampoco lo sabía. ¿Cómo se escribe?, me preguntaron. Pues nada, no, no lo tenemos.  Es como un Licor 43, les expliqué, un licor de naranja. Pero mucho más fino. Y triple-seco, además. Transparente como el agua. 

El licor Cointreau, l´unique, se destila en Angers. Allí, junto al Loira, en la Escuela Superior de Agricultura, obtuve mi título (BTSA, Aménagements Paysagers), siguiendo la modalidad para adultos, es decir, a distancia. Por entonces trabajaba en una cooperativa de espacios verdes en Luxemburgo. Una semana al mes cogía el tren hasta Angers, enganchando la Gare du Nord con la de Austerlitz, para las clases presenciales, y el resto del mes mandaba las tareas por correspondencia. Tareas redactadas en mi vacilante francés, acompañadas de esquemas, planos de plantación, dibujos en papel calco, todo a mano, con rotrings y lápices de colores… (Hoy diríamos, condescendientes: rudimentario teletrabajo en el ocaso del siglo XX)  
Necesité ayuda durante el segundo año para preparar la presentación oral, última parte, pero la más importante, del examen final en Angers. Mis compañeros en la coperativa eran mayoritariamente portugueses. ¿Cómo iba a mejorar mi francés, si me pasaba el día hablando en gallego? En la Alianza Francesa de Luxemburgo me dieron un nombre (¡que he olvidado!); una señora en la cincuentena, quizá algo menos, casada, si no recuerdo mal, con un mandamás de la Alianza. Una mujer extraña, también. Tristona, severa, amargada como un ajoporro… et pour cause. Su acento impecable no admitía duda: París, París de la France. Y, sin embargo, ella era ¡serbia! Nacida en la Krajina, actual Croacia. De convicciones socialistas, educada bajo el régimen de Tito…. todo un sargento post-comunista, con los complementos esperables: voz ronca, austeros jerséis de pico, maletín de cuero gastado. Exactamente lo que yo necesitaba para espabilar. Algo se fue suavizando, sin embargo, con el paso de las semanas. Nunca dejó de tratarme de usted (ni yo a ella, solo faltaba). Pero me contó de su vida. De muy niña había pasado algún tiempo en Francia, a donde habían emigrado sus padres. La familia regresó a Yugoslavia, y ella -con el corazón roto- hubo de acompañarlos. Y así hasta que estalló la guerra.1992, 1993… Hizo las maletas y salió a escape. Trabajó en lo que pudo. Se casó, ya mayor, y tuvo una niña. No renunció a sus ideales políticos, aunque daba la impresión de defenderlos por puro hábito, sin mayor entusiasmo. Lectora  ávida de Le Monde Diplomatique, seleccionaba artículos para ir enriqueciendo mi modesto vocabulaire, pero me cortaba en seco si trataba de polemizar… Un día, ya hacia el final,  quiso que viera su DNI actualizado. Me señaló  la indignité de tener que especificar su nacionalidad (serbia) junto a su ciudadanía (croata), como dos conceptos diferenciados, cada uno en su casilla. Lo más anti francés que se pueda concebir. Lo menos ilustrado. ¿No estaba de acuerdo, no me parecía claro, claro como el agua?  Tanto le amargaba recordar aquello -sus padres finalmente desplazados a Belgrado, la casa familiar abandonada- que se negó a que su hija, francesa, aprendiera la lengua de sus abuelos de la Krajina.  A veces tomaba conmigo un té. Me pedía que le contara despacio, con orden y sin atropellarme, cada viaje a Angers.  Angers. El Cointreau. La Loire. Los tapices del Apocalipsis y el buen rey René… De esas cosas hablábamos. Y hoy me estrujo la cabeza tratando de recordar su nombre. ¿Cómo es posible que lo haya olvidado? No consigo recordarlo, hélas, y eso que de ningún modo hubiera podido sacar el título sin su ayuda. Repasó conmigo la presentación hasta la víspera del examen. Un pequeño discurso de diez minutos (cronometrados) sobre la haie champêtre de Mme. Hirsch (el seto de la Sra. Hirsch, en Olingen), tema de mi rapport de stage. 
– Ce n´est pas  “estage”! – bramaba ella, hecha una furia serbo-croata- Stage, ssstage, faites attention, Madame, sssstage.. avec une s liquide!  

Sobre la gelatina, unas gotas de chocolate negro. El libro junto a la gelatina, Pierre Michon. Otro gabacho bueno, como la ensalada de oseilles y como el Cointreau de Angers, que en la foto no se distingue bien (en su tacita duralex, detrás del plato), porque es cristalino, transparente, claro como el agua.

P.D. La receta del cosmopolitan, que no está de más tener localizada: https://www.cointreau.com/es/es/cocteles/cosmopolitan

 

 

 

Felicidad rubio natural

El libro, El último tramo, está escrito sobre las notas que dejó P. Leigh Fermor. Así lo explican sus compiladores/ editores en el prólogo. Tercera parte de su periplo a pie Londres-Constantinopla (1933/1934), tras El tiempo de los regalos y Entre los bosques y el agua. Esta última entrega, entonces, no es obra suya. Pero sí sigue siendo su historia. Dudé si comprarlo. ¿Querría él que lo leyéramos, o hubiera preferido que nos quedáramos para siempre suspendidos (literalmente colgados) en ese tramo del Danubio donde él interrumpió el relato, a punto de atravesar las Puertas de Hierro…?

La cerveza es una de esas modernas artesanas-naturales (IPA: Indian Pale Ale). Al igual que los  vinos tintos jóvenes/semijóvenes que, de acuerdo con el gusto actual, han de tener imperativamente cierto sabor oaked, a madera de roble, con un no se qué avainillado… ahora las cervezas han de llevar una buena carga de lúpulo(s), más alcohol, aromas inesperados al abrirla (al menos para mí, acostumbrada a las lager de Estrella Galicia) y un poso a jarabillo dulzón que, según leo en la red, hay que atribuir al “lúpulo tropical” y a las “maltas caramelizadas”.

El rosal, mi fragantísimo Zephirine Drouhin, un híbrido de borbón. Trepador sin espinas. Fiable. Buena resistencia a la marsonia. 

 

(Otras felicidades:
https://laramadeoro.com/2019/10/31/felicidad-rojo-picota/,
https://laramadeoro.com/2019/11/08/rojizo-rosado/
https://laramadeoro.com/2013/12/05/felicidad-naranja/)

Programación de abril + golondrinas

 

Programación  de LRO virtual para la cuarentena de abril:

  1. Cimbidium en primavera (Orquídeas)
  2. Albaricoques y política en la Inglaterra isabelina (Lecturas, frutales de hueso)
  3. Latas de guisantes: macetas de Echinocactus (Reciclaje, cactus)
  4. ¿Marconas o larguetas?   (Recetas, almendras)
  5. Finas hierbas (Cuadros, recetas)
  6. Seguimiento del semillero de madroños de Gema (Árboles, semillas)
  7. El haba, esa gran desconocida (Huerta)
  8. Brezo atlántico, lecho de amor (Lecturas, Alemania, flores silvestres)
  9. Felicidad rubí: oporto Messias  (Bodegón, licores)
  10. Otros…

 Aparte de la programación, las cosas que vayan saliendo al camino (Miguel el cabrero, sin ir más lejos, anteayer a primera hora de la mañana; escapado fugazmente del encierro después de diez días a cal y canto; sentado en una piedra, apoyado en su garrota  y tomando el fresco, con dos flores de cantueso en la nariz, a falta de mascarilla,  “para que no me entre el bicho…:”). También las cosas que habíamos olvidado, o no habíamos olvidado exactamente, pero sí hasta qué punto nos importaban. Por ejemplo, no debería ser “sorpresa” que hayan vuelto las golondrinas a anidar al porche de Mercedes. Qué sorpresa ni qué sorpresa, dirá un vecino, si llevan haciéndolo más de veinte años. Sin embargo, esta primavera todos hemos sentido su regreso como un regalo. Una alegría multiplicada por mil. ¡Una proeza! Y como no son amigas de perder el tiempo, ya se han puesto a preparar el nido (a retocarlo por dentro; el nido, de hecho, es el suyo de siempre)

Foto de su llegada, la tarde del 28 de marzo:

Pequeña selección de buenas noticias (2)

Después de 70 años sin criar, nace por fin un quebrantahuesos en Picos de Europa:
https://elpais.com/ciencia/2020-03-18/nace-el-primer-quebrantahuesos-en-el-parque-nacional-de-los-picos-de-europa-en-70-anos.html
Nutrias en el Manzanares: https://elpais.com/sociedad/2019/06/20/actualidad/1561007625_268315.html
Aguila imperial, remontada en Madrid: https://www.abc.es/espana/madrid/abci-aguila-imperial-alcanza-record-parejas-reproductoras-comunidad-madrid-202002010129_noticia.html
Sección buenas ideas: “Apadrina un olivo”, protección rentable del patrimonio en Oliete. https://apadrinaunolivo.org/es/recuperacion-del-olivar
Las flores del Museo del Prado, en este libro curiosísimo: https://www.abc.es/cultura/arte/abci-delicias-jardin-prado-202002142013_noticia.html

*Más dos noticias del pasado verano, que tenía por ahí traspapeladas:
El mejor té del mundo se produce en Galicia
https://www.elmundo.es/vida-sana/estilo-y-gastro/2019/06/26/5d10054afdddff6baa8b4620.html
Ejército de cabras y ovejas para limpiar el monte (desbroce sostenible y profesional)
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/somosagro/forestal/2019/07/06/cabras-ovejas-alistan-agentes-forestales/00031562444622043680923.htm

Y en LRO, albaricoqueros y perales en flor. Cinco caños de patatas ‘Mona Lisa’ plantados hace unos días y regados por la lluvia de anteayer. Crecen ajos, guisantes, habas, alcachofas. Lagartijas a carreras por los muros de piedra. Un cuco empezando a ensayar en la finca de enfrente. Los iris abiertos. Las dos albercas llenas. Una abubilla en la huerta de Miguel Manduca (ha tenido suerte: son voraces consumidoras de grillotopos). El rosado de este año -todavía en la cuba- huele bien, yo diría que a caramelo de fresa… Y para terminar, el mandarino que se fue a Saint-Louis, Senegal, metido en la maleta de mi vecino Baba, parece que ha llegado sano y salvo y ya está plantado (es el mismo de este post: https://laramadeoro.com/2020/01/29/abrigos-de-gasa/  Para que pudiera entrar en la maleta lo podamos bien y le cortamos un tercio las raíces) 

Cuern@s limpi@s

Hace una semana que vine de Hungría con mi padre y cuatro corzos en la maleta…”
Google es una caja de sorpresas. Escribo en el buscador “limpiar cuernos”, y doy con un foro de cazadores en el que un tal Patton, autor de la frase transcrita, pide consejo para blanquear y pulir cuernos de corzo. Patton no se da cuenta, me parece, de que al que lee su mensaje siempre le quedará la duda de si su padre iba también en la maleta (posible comienzo para una novela de Henning. Mankell).

Un amable taxidermista madrileño contesta a Patton. Aprovecho esa respuesta para poner a punto los cuernos del corzo que se ahogó este verano en la alberca de LRO (:https://laramadeoro.com/2019/07/23/parva-naturalia-1/).

¡Mejor VIVOS! (foto: fencaça.pt)

Mi pregunta es la siguiente -continúa Patton-: tengo los cráneos cocidos, y quería saber si es muy complicado pulirlos… Otra ambigüedad del español, porque “tengo los cráneos cocidos” (o “tengo los huesos molidos”, por ejemplo) podría referirse, de hecho, a los suyos propios, como quien dice “los sesos”. Pero no es el caso. Sabemos que Patton habla de lo que lleva en la maleta. De lo que se trajo de Hungría. Así que cuatro cráneos de corzo (cinco cráneos en total, si se cuenta el de su padre) pasados por agua hirviendo y después lavados con alcohol “y dos gotas de amoníaco”. Así 48 horas. Después se dejan unos días al sol, mientras se va preparando la madera donde los queremos clavar; en nuestro caso, en un taco corriente de pino, pues la idea es usar los cuernos como colgador en la entrada de la cocina. A diferencia de Patton, no nos interesa pulir el cráneo; no lo tenemos entero, además, sólo un trocito de la frente, y está perfecto tal como está. Pero de querer hacerlo (¿de dónde les viene a los cazadores, a ellos precisamente, ese prurito de blancura + pulimento?): lija de 150, rotor eléctrico con disco de fieltro (a baja velocidad), y pasta de pulir, o bien “blanco de España“, producto que yo desconocía, y que -según informa el experto taxidermista del foro- se usa mucho para los alicatados del baño.
Google es, en efecto, la cueva de Alibabá. En el citado foro (corzo.info), antes de cerrar el apartado “pulido de cráneos”, se nos recomiendan dos direcciones: la boutique del taxidermista -hasta aquí todo normal, aunque se adivina algo viscoso, de mucho miedo, estilo museo de Ríofrío- y un lugar de nombre novelesco, el Instituto Jungla… del que no queda ni rastro por el callejero de internet (la consulta de corzo.info es de hace trece años) pero sí una referencia en el blog de un taxidermista profesional (taxidermidades.com), que conserva para la posteridad, más bien desinteresada en estas cosas, y no sin motivo, el recuerdo del “curso de taxidermia por correspondencia” (¡Aprenda a disecar!, rezaba el anuncio) que el susodicho Instituto, sito en la calle Goya, empezó a editar en 1947 adaptando al español las Lessons in Taxidermy de un señor de Omaha, Nebraska, 1905… etcétera. (A un lado google -donde el conocimiento, infinito y caótico, se amontona al alcance de un clic impredecible, que empieza donde le dices pero termina donde a él le parece- y al otro, los fascículos primorosamente editados, cosidos a mano, dibujados a mano, que el Instituto Jungla, o la Larousse agricole, o quien fuera, iba soltando gota a gota… y ninguna gota se perdía)

 

NOTAS. Gracias a corzo.info, por los datos, y sobre todo a taxidermidades.com. Añado este aviso: el olor de los cuernos al cocerse es insoportable.
En el Palacio Real de Riofrío (Segovia, cerca de La Granja) hay un “museo de la caza” que pone los pelos de punta.
Y una precisión lingüística, que me lleva a corregir el título del post: técnicamente, los cérvidos tienen “cuernas“, que se mudan cada año, y no cuernos, que son perennes (los de las vacas). La RAE, por su parte, acepta “cuerno” para todos los casos.

Sellos de flores

El Sr. Andrade me escribe siempre a mano. Usa su maravillosa pluma Waterman y un papel azul celeste, muy suave, que después introduce en un sobre apaisado del mismo color. Sé que en Navidades también felicita por carta a Juanito Ros (su padre murió el año pasado; por suerte para él, antes de que Venecia termine de hundirse), a Marisa, a Duveisa, a Hao (…). Lo imagino con las cartas en el bolsillo del abrigo, caminando despacio hasta la oficina de correos. Si el tiempo acompaña, el Sr. Andrade para a tomar un cafe y unas golosinas. Si está nevando, las pocas veces que esto aún sucede, sube de todos modos hasta Correos y va pisando con energía la nieve, como cuando era un niño, para oír el crujido bajo sus botas. En la última carta que he recibido -con un sello de la Confederación Helvética que representa una Hemerocallis fulva; he empezado a coleccionar estos sellos de flores para Miranda, mi hija, así que le he pedido que me envíe más- me cuenta que va dos veces al mes al mercadillo de Nyon. Que ha comprado dos platillos japoneses preciosos, de porcelana Imari (o quizá una copia, realizada en Delft o en Ansbach), por un franco suizo cada uno. Que en el lago hay muchas serretas y porrones (negros, moñudos y bastardos, especifica). Que una mañana muy temprano vio un zorro en el parque: se sostenía en las patas de atrás y apoyaba las de delante en una papelera, donde hurgaba a fondo en busca de restos de meriendas, patatas fritas con ketchup… Me cuenta que le duelen un poco las rodillas. Que le cuesta apartar la mirada de la nieve pero lo hace. Que sabe que es un hombre afortunado...”

Perfiles de cebra, pp. 429-30

Camelias blancas, ahora mismo en flor.
FELIZ 2020

Tierra seca en Jalalabad

Mural pintado en honor del Dr- Nakamura, “Hijo de Afganistán”. Kabul, 12 de diciembre 2019

Hace diez días, el 4 de diciembre, en Jalalabad, los talibanes, u otros como ellos pero que prefieren que se les llame de otra manera (?), acribillaron el coche del doctor y jardinero Tetsuo Nakamura, junto a cinco personas más que viajaban con él. Hoy, que por fin termina la COP25, la prensa encuentra un hueco para la noticia. El Presidente de Afganistán (Pdte. Ghani) ha asegurado durante el funeral que los responsables de estas muertes “irán con seguridad al infierno”.
Esto hacía Tetsuo Nakamura: https://www3.nhk.or.jp/nhkworld/en/ondemand/video/2058552/

Y su biografía actualizada: https://en.wikipedia.org/wiki/Tetsu_Nakamura

Rojizo rosado

Se llevan más los rosados pálidos, incluso muy pálidos, asalmonados o rosa-cebolla Este de Domaine Reno, procedente de garnachas de la côte vermeille (Collioure, ciudad hermanada con Soria, y en cuyo camposanto hay una tumba que pone: Antonio Machado, seguido de: Ana Ruiz, madre del poeta; habían cruzado a pie los Pirineos, pero ella creía, dicen, que iban camino de Sevilla; muertos el uno y la otra, con tres días de diferencia, en el gélido febrero de 1939)… este rosado tira mucho al rojo, demasiado, diría a lo mejor un enólogo exquisito, y también de sabor recuerda a sus hermanos tintos, que sí fermentaron con todo el hollejo.
Las reinetas fueron a dar a una tarta, con masa quebrada y mermelada de ciruela.
El libro que se ve en una esquina: ¿Acaso no matan a los caballos?, una edición de Tiempo Contemporáneo/Buenos Aires-1969 que encontré en un puesto de libros callejero con el cartel “LIQUI-DACIÓN” (páguese un euro, y el libro elegido pasará al estado líquido).
Al fondo de la foto, entrando en un visto y no visto, rácana y paliducha -como esos rosados etéreos que se han puesto de moda-, un poco, pero muy poco, de luz de noviembre.

Cebras a lunares

Potrillo de cebra. Masai Mara, Kenia, septiembre 2019

https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/fotografiada-kenia-cebra-lunares-vez-rayas_14719

“Manuel se levantó al día siguiente a las ocho de la mañana, feliz y descansado. Había soñado con los équidos de Cabrerets. No serían “cebras propiamente dichas”, de acuerdo, porque las cebras (propiamente dichas) no tienen lunares sino rayas, se decía mientras se afeitaba. Pero ¿y en la prehistoria?, ¿qué sabemos nosotros si entonces las cebras no iban a lunares o a cuadros? La idea le pareció divertida: tendría que hacer algo con eso, en algún momento. Y también tenía que pensar más detenidamente en los animales…”

Perfiles de cebra, p.183.

Cueva de Pech-Merle, Cabrerets