Acerca de cccouto

1968, La Coruña. En la Comunidad de Madrid desde 2005. Sector: jardinería. Blog: www.laramadeoro.com.

Rinocerontes XXS

Dos machos: el grande es Oryctes nasicornis y el pequeño, de color castaño, Phyllognathus excavatus . Son de la misma familia (escarabeidos), y los dos tienen cuerno (grande o pequeño) en forma de media luna (cuarto creciente). Los dos aparecieron muertos estos días, uno en el campo y otro dentro de la furgoneta. He leído que los adultos de escarabajo-rinoceronte apenas se alimentan. Viven unos pocos meses, lo justo para procrear. Revolotean como drones al atardecer, cerca de los puntos de luz, quizá también -pienso ahora- cerca de los faros de los coches (?). Las larvas son otro cantar: gordas como langostinos pelados, el doble o el triple de grandes que las del escarabajo sanjuanero, viven durante años entre los restos de hojas secas, serrín y leña fina; por ejemplo, la que “sobró” después de cortar las ramas que rompió la nevada en enero. Muchos montones quedaron por ahí apilados. En parte porque los forestales ya no expedían más permisos de quema; en parte porque está bien que sea así… Las larvas de los escarabajos rinoceronte se alimentan de esa madera en descomposición. Aceleran el proceso. Ayudan. No son los únicos escarabajos que lo hacen, pero sí los más espectaculares (ciervos volantes no he visto aún, no aquí).
A estos dos los he guardado en una vieja caja de lata, Veritables Bergamotes de Nancy, que es perfecta para que se conserven bien (no le he puesto etiqueta; si me olvido de que los rinocerontes están ahí -y lo olvidaré, seguro-, daré un respingo cuando vuelva a abrirla, pero entonces recordaré muchas cosas, todas ellas buenas: LRO, nieve, leña, montones de ramas, el final del verano, escarabajos volando al ponerse el sol)
Mañana iré a buscar entre la hojarasca, por si apareciera también alguna hembra.

Llueve, vermú, salsa de tomate

Cuarenta litros de lluvia tras el cristal de la ventana
Vermú Dabuti, de El Molar, en la Sierra Norte de Madrid.
Tres tipos de tomates cultivados en LRO este verano: los de Manduca, los de Cheché (plantones de Mariquiña, Sarria) y los “rosa” comprados en el Rincón Verde, en La Coruña. Todos empiezan a pasarse de maduración, que es como hacen mejor salsa. Tarros y tarros para el invierno. Con cebolla, un poco de ajo. Hay quien añade un trozo de pimiento rojo. Sal y azúcar.

El arte de atar los tomates

De las muchas formas que hay de hacerlo, esta es la que yo prefiero, incluso para tomateras etiquetadas como “de mata baja”. Es menos exigente de lo que parece, pues el tinglado de marcos de hierro que se ve en la foto lo hemos hecho anteriormente con palos clavados en tierra y cañas cerrando el marco por arriba. En este sistema los palos, bambúes etc del sistema tradicional (especie de tipi) se reemplazan por cordeles. Descripción:

1. Entre los marcos, por arriba de todo, se van pasando alambres, cuatro o cinco, como líneas del tendido eléctrico. Se pueden hacer orificios con un taladro en el propio marco. O se atan los cables al marco, sin más, pero con sujeciones bien fuertes (¡que no se muevan cuando tengan que soportar el peso de varios kilos de tomates!)
2. Al pie de cada tomatera se clava una estaquilla, piquete… o cualquier cosa similar que sirva para atar un cordel, como los vientos de una tienda de campaña, que suba hasta el alambre del tendido que esté más cerca. Se pueden poner tantos cordeles como hagan falta, según lo vigorosa que sea la tomatera, es decir, según el número de tallos con racimos que podamos dejar con ciertas garantías de que acaben madurando… (dejarlos por dejarlos, para “ver qué pasa”, es una tontuna que hacíamos mucho al principio; ya no).
3. Después iremos atando o enredando a él ( a ese cordel/”viento” que sube) cada tallo elegido. Digo “enredando” porque los tallos de la tomatera son flexibles. Se puede pasar el cordel por debajo de los racimos más cargados.
(Otra opción, alternativa a 2.: los cordeles pueden atarse directamente desde debajo de una hoja de la propia planta, sin piquetes ni nada ; si el cordel no es excesivamente fino, y el tallo no está sobrecargado de tomates – cosa que hay que evitar siempre, despuntando brotes sin piedad-, no hay riesgo de que al atarlos corten/estrangulen la tomatera).

El tinglado vale al año siguiente, o ese mismo otoño (pues aquí los otoños son largos y suaves), para unas judías trepadoras. O para echar por encima un sombrajo y cultivar debajo unas lechugas, unas acelgas, poco amigas del sol directo.

Respecto a los cherris, me reafirmo: hay que despuntarlos mucho pero, en mi opinión, no vale la pena el lío de los tutores, palos, ataduras…. Demasiado trabajo. Que se espatarren por donde quieran con un buen, buen colchón de paja debajo, o, en su defecto, unas cajas de madera a modo de cojín para levantar un poco los tallos más largos. Función de la paja/cajas: poder regar por debajo, sin mojar excesivamente la planta.

Ribeira Sacra, norte/sur

(Miradores- Vinos de la D.O. – Hugo Van der Goes – Madroños)

El río, el Sil, cruza la Ribeira Sacra en sentido este/oeste: entra desde Valdeorras y vierte en el Miño (Los Peares). Sus orillas, entonces, solo pueden mirar al sur o al norte. Desde los miradores de Lugo vemos Orense. Desde los miradores de Orense vemos Lugo. La foto de arriba está hecha en Cividade (Lugo), no muy lejos ya de los Peares. En ese tramo final el cañón es tan escarpado que, si se vence el vértigo y se mira hacia las laderas, solo se ven matogueiras y rocas peladas. Arriba, manchas de carballos. Al fondo a la derecha (pero no sale en la foto) el embalse de Santo Estevo, propiedad de Iberdrola.

Moviéndose unos kilómetros hacia el este, sin embargo, el río se abre un poco, como una cuerda que perdiera tensión. El sol entra cómodamente hasta el agua, las laderas se suavizan (es un decir), y el paisaje empieza a diversificarse. En las laderas umbrías del lado orensano: bosques de castaños (robles, abedules etc, pero el castaño se impone, al menos en este tramo, porque su sistema radical lo acapara todo). En las laderas soleadas del lado lucense: terrazas vertiginosas de cepas en espaldera (mencías, godellos…). En medio de los castaños dormita lo que queda del monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil. De este lado, que es el lado de la solana, allí donde no hay viñas hay un bosque ralo que -prescindiendo de las encinas y añadiendo el brezal, indicativo de acidez- parece calcado del de LRO y huele y suena igual (jaras, retamas, pinos, y el suelo crujiente como un milhojas).

24/ 8/ 2021. Dos paradas en Monforte, capital de la Ribeira Sacra: en la sede de la Denominación de Origen y en el Colegio de los Escolapios, para ver La Adoración de los Magos (Hugo Van der Goes, hacia 1475).
Un rapaz muy joven -flaco, nervioso, listísimo- nos hace la presentación de los vinos de la D.O.. Es una alegría escucharle hablar, porque en él -que no pasará de los veintitantos- se reúnen los conocimientos del enólogo y la pasión heredada de su familia, de sus abuelos, a los que nombra una y otra vez. ¡Y qué bálsamo, también, esta copa de” mencía con algo de garnacha y caíño”, para combatir las desolaciones que leemos hoy en la prensa! Compramos vino. Guímaro, Proencia… Lo que da de sí el presupuesto.

En la iglesia del Colegio de los Escolapios (1) nos fijamos en algunos detalles del cuadro de Van der Goes, que en realidad ya conocemos: los iris detrás de San José; las aguileñas o herba dos pitos (Aquilegia vulgaris) en la esquina derecha. Pero cuesta trabajo distinguir las flores, tal es la cantidad de mugre que las tapa, en un altar lateral de la iglesia, permanentemente en obras (la guía, que es joven y entusiasta, como el enólogo de la D.O., y siente personalmente cada defecto de su Colegio, le sigue echando la culpa al terremoto de Lisboa; ¡1755!). El original está en Berlín, que es donde lo vimos por primera vez. Esta es una copia, una copia estupenda pero sucia, mal iluminada, tratada -se diría- como cosa sin valor. En 1910, el Duque de Alba (heredero del Condado de Lemos y, por tanto, Patrón del Colegio) y el Rector de los Escolapios acordaron vender el cuadro original a “los alemanes”. La Corporación Municipal apoyó el proyecto: el de los escolapios era el único centro de enseñanza media (además de primaria) en todo el Valle de Lemos. Había que arreglar el tejado, siempre a punto de desplomarse, y reformar de abajo arriba las instalaciones. Algunos políticos y escritores pusieron el grito en el cielo. Un ministro de educación paralizó la venta. El siguiente la reactivó, tras la intervención del Consejo de Estado. ¿Qué Ley de Patrimonio podía proteger el cuadro de Van der Goes, parte de la herencia que el cardenal Rodrigo de Castro legara al colegio -por entonces de los jesuitas- allá por 15…? El embajador del Kaiser entregó el dinero. Un millón doscientas mil pesetas, que hoy serían, según la guía que nos hace el tour, y que abre mucho los ojos al decirlo, ¡cincuenta millones de euros!. Y prometió una copia fiel del cuadro, que enviarían a Monforte tan pronto como se pudiera. Con intención de evitar el posible boicot por parte de los vecinos, los padres escolapios pusieron un anuncio en la prensa solicitando cuatro operarios “rubios y de ojos azules”, cuatro desconocidos que pudieran hacerse los suecos si alguien se dirigía a ellos -aquí la guía dejó volar su fantasía, me parece, pues la historia del anuncio no la encuentro por ningún lado; le pregunto al terminar; me habla de un profesor que vivió cien años en el colegio y lo recordaba…- y, cuando “dos asturianos y dos guardiaciviles que respondían al perfil” se presentaron, La Adoración, bien empaquetada (siguiendo indicaciones del director del entonces Kaiser-Friedrich Museum, receptor formal del paquete), salió traqueteando en un carro de mulas por la puerta de atrás del Colegio en dirección a la estación de tren de Canabal, más discreta que la de Monforte, desde donde pudo ser facturada a Vigo. El viaje en carro se hizo de noche. No lo sabemos a ciencia cierta (en algún archivo estará el dato), pero cabe imaginar que se cargó en el primer tren que pasó por Canabal, de buena mañana. En el peirao vigués, una fragata del Káiser Guillermo la estaba ya esperando. Rewind: los dos guardiaciviles rubios se habían presentado en Monforte de incógnito (sic) para ver lo que se cocía allí, pero los escolapios les presentaron los documentos que acreditaban la legalidad de la venta, y ellos aceptaron participar en el traslado. La Adoración llegó a Berlín sin daño alguno. El dinero se invirtió, por orden del Ministerio de Instrucción, en títulos de Deuda Pública cuyas rentas habrían de percibir anualmente los PP Escolapios, el Colegio y el Patronato (entiéndase, la Casa de Alba). El tejado se arregló… más o menos. Después vino la Gran Guerra. Después, un buen día de 1920, apareció la copia apalabrada en el puerto de La Coruña, porque los alemanes cumplieron, y se mandó recado a los escolapios para que alguien se pasara a buscarla. Ahí termina la historia (2).
Y a mí, en agosto de 2021, la copia me vale. Por eso quisiera que la cuidaran un poco más. El suelo de la iglesia sigue siendo de madera, siempre “por falta de fondos”, se lamenta la guía. Pero a mí también me gusta así. Un Escorial gallego con suelo de tablones (1923), machacados por el paso de muchas generaciones de niños. Hay un andamio en el presbiterio, delante del retablo del altar mayor, que está completamente tapado por plásticos blancos; dos operarios con casco taladran y perforan y martillean, recolocando piedras de la bóveda que quedaron desplazadas por el terremoto de Lisboa. El retablo tapado, nos cuenta la guía, para que lo imaginemos detrás de los plásticos, es de Francisco de Moure. Siglo XVII. Todo en madera de nogal, “precioso, pero se quedó sin pintar”. Hace años se hizo un tratamiento contra la carcoma, pero… (3)

Otro día llegamos al Miño, a Maiorga, donde hay lanchas motoras que van y vienen desde Belesar, con pasajeros que se conocen, que hablan en castellano y bajan a tomarse juntos el vermú en el bar del embarcadoiro, muy apañado; cruzamos audis y 4×4 por el camino que baja desde Santa Mariña; amigos que llegan por tierra, a esperar a los del barco; muchos mercedes también, pero estos, casi con seguridad, los diríamos propiedad de roncos de mediana edad -emigrantes que vuelven en verano presumiendo de coche, pero después, con lágrimas en los ojos, se beben el vino y se comen los lacones de la casa familiar, como esos gusanillos blancos, los roncos do xamón (4)-. En Maiorga es abrumadora la presencia de los madroños. Alvedros, érbedos. Los madroños delante, los carballos detrás, retorcidos y de tronco corto, porque son Quercus robur y la mayoría jóvenes o muy jóvenes, menos esbeltos que nuestros melojos/rebollos de LRO, Quercus pyrenaica, aunque también de estos hay aquí, muy cerca, del lado orensano sobre todo, hasta Verín y la raia, donde hay quien los llama directamente veriños ou rebolos beriños (5).

NOTAS

(1) Otros nombres: la Compañía, por sus anteriores inquilinos; Nuestra Señora de la Antigua, por deseo del fundador, el Sr. Cardenal Rodrigo de Castro; el Escorial gallego, por su traza herreriana.
(2) De no estar en la Pinacoteca de la Plaza de Potsdam, Berlín, el cuadro estaría hoy en el El Prado o -lo que es más probable- en algún museo inglés o francés: de ningún modo en Monforte de Lemos. El Patrón y el Rector adjudicaron el cuadro al gobierno alemán tras ofrecerlo al español (que dijo no) y tras pública subasta, con sobres cerrados y demás.
(3) Dos fuentes, que no coinciden en todos los datos: Colegio de Nª Sª de la Antigua, por el P. Esteban Martínez González (Ed Uno, 2019) y para el entramado jurídico de la compraventa: Boletín do Museo Provincial de Lugo, 1993/94, artículos de Juan Díaz Ferreiros.

El libro del P. Esteban se vende en la entrada del Colegio. En el epílogo a la 1º edición del año 2000 leo que en 1988 y en 1999 se firmaron acuerdos con el Ayto. de Monforte para permutar terrenos adyacentes a cambio de algunas reformas: ” todo el tejado y sus estructuras de soporte… pues persisten las goteras...” (p. 149)

En Berlín hay organizada una exposición monográfica sobre Van der Goes para la próxima primavera: https://www.smb.museum/en/exhibitions/detail/hugo-van-der-goes/

(4) Larvas del “escarabajo de patas rojas”, más frecuente en verano: https://es.wikipedia.org/wiki/Necrobia_rufipes
(5) O cerquiños, o carballo negro. La asociación veriño/beriño a la villa de Verín se la oí hace años a un profesor de galego, compañero de claustro en el IES de Cambados. El término debe ser poco frecuente. No lo encuentro en la guía de árboles de ed. Bahía, por ejemplo. Desconozco si tiene algún fundamento etimológico serio, más allá de la evidencia geográfica o de la similitud fonética. A mí, en cualquier caso, me quedó claro que nunca encontraría un Q. pyrenaica en La Coruña. Todas las denominaciones, aquí: http://ilg.usc.es/indices/?m=2023

Economía circular en el jardín. 1: las bolsas de Ikea

  1. Hojas caídas, que se irán: o bien directamente al compostero; o bien a la zona de grama, para pasarles la segadora por encima, triturarlas, y después vaciarlo todo en el compostero; o bien al fondo del jardín, al pie de un ciruelo (que “Filomena” respetó más o menos), donde se acumulan palés, herramientas, regaderas…
  2. En invierno, al salir a dar una vuelta con los perros, me echo al hombro la bolsa para recoger leña – ramitas secas de almendro, de higuera, con las que encender la chimenea por la noche.
  3. Cepellón de un árbol que quiero trasplantar. La bolsa puede atarse (dobles asas, unas cortas y unas largas). Y el árbol aguanta ahí varios días.
    (4) Cuando la bolsa ya está machacada, de tanto ir y venir, se tira al contenedor amarillo. Pero a alguna todavía le hemos dado un cuarto uso: por debajo del tejadillo de la caseta de los gatos, para asentarlo e impermeabilizarlo.

Pimientos de Herbón, mejor que de Padrón

Primero, el origen del sello de la denominación de origen (o por qué los pimientos se tuvieron que llamar “de Herbón”). Después, el affaire del convento de San Antonio de Herbón (en la foto), con los pimenteiros implicados y un alcalde poco amigo de Patrimonio.

Primera parte: el sello de la DOP (Denominación de Orixe Protexida)

Herbón es una parroquia del concello de Padrón.
Al entrar España en la CEE (1984), el Ministerio de Agricultura actualizó el Registro de Variedades Comerciales de Plantas (BOE de junio 1985) e incluyó entre ellas la variedad “pimiento de Padrón”. Seis meses antes los productores de la zona, más el Agente de Extensión Agraria, más el Conselleiro del ramo, más el alcalde de Padrón, habían solicitado al Ministerio dos cosas: que se hiciera extensiva al pimiento la normativa de Denominaciones de Origen y que se le concediera al Pimiento de Padron su sello correspondiente. Esto a finales del 84. Seis meses después, repito, se publica en el BOE el registro de variedades. El conselleiro vuelve a escribir a Madrid, vuelve a solicitar la Denominación… Otros seis meses más tarde, diciembre del 85, recibe la negativa: porque la variedad “Padrón” ya está inscrita con ese nombre, incluso en el Catálogo Común de Plantas Hortícolas de la Comunidad Europea, a disposición de cualquiera, y no como producto exclusivo de la comarca padronesa (1) ¿Qué pasó en esos primeros seis meses -de finales del 84 al BOE con el Registro en junio del 85? ¿Presión de las grandes productoras del sur y de levante, y de los pequeños/medianos de aquí mismo -los del Salnés, los de Ourense, que querían producir y vender como propios los “pimientos de Padrón”? El hecho es que, por trabas burocráticas relacionadas con el nombre, y bajo todo ello, quizá (¿quizá?) por evidentes intereses comerciales, los grandes productores pudieron seguir sembrando y distribuyendo desde Andalucía, Murcia, Marruecos… esa variedad seleccionada en el XVII por los monjes franciscanos del Convento de Herbón, la misma que habían cultivado desde entonces, sin interrupción, los pequeños productores de su zona de origen, en las orillas del bajo Ulla y el Sar. Pero estos no tiraron la toalla. Propusieron como alternativa “Herbón”, la parroquia padronesa de origen – aunque los concellos productores fueran en realidad cinco: Rois, Dodro, Cesures y Valga, además de Padrón- y los mandamases de Madrid/Bruselas lo aceptaron. En el momento de la concesión del sello -¡2010!- solo tres plantas envasadoras reunían los requisitos del pliego de condiciones.: dos particulares y una cooperativa, la SAT (=sociedad agraria de transformación-) A Pementeira. La otra cooperativa del pueblo, Pimerbón, mucho más grande y más veterana, no se espabiló lo suficiente, no vio claro que, a cambio de cumplir la normativa de la UE, ese fuera el camino para dar prestigio al producto y ganar más dinero con su venta. Ellos, los viejos de Pimerbon (los de A Pementeira aún estaban gateando) habían iniciado los trámites en los años 70, antes de la aplicación de las D.O. a los productos hortofrutícolas, para proteger su “pimiento de Padrón” como “marca “. La tramitación no tuvo éxito. Se inició la de la DOP… Pasaron los años. Y cuando por fin llegó la concesión del sello, de la anhelada denominación de origen, a los de Pimerbón se les pasaron las ganas: había que tener una planta envasadora, con unas medidas determinas -tamaño, acondicionamiento, higiene-, un registro de sanidad al día, aceptar las inspecciones, cubrir papeleo. Ellos querían el sello, sí. El sello nomás, para que nadie les pisara el business. ¿Pero el sello a cambio de nada…? (Sobre Pimerbón y esta tradición -tan enxebre- de ir cada uno a su bola, hasta el punto de no tolerar “intromisiones”, véase más abajo, 2ª parte). Quedaron fuera de la DOP, y -por lo que leo en la prensa- ahí siguen. Prefieren vender a 5 euros el ciento (por ejemplo) y quedarse ellos con 4 ó 4,5 (*pero esto es pura hipótesis mía, un decir, para tratar de entender por qué lo hacen; .el euro/0.50? restante cubriría el envasado, sin el sello de la DOP) que vender a 8-9 euros con el sello -o 6 si es granel-, pero no quedarse ellos más que con 3-4?, porque con los otros 4-5 habría que pagar los gastos, mucho más altos (inscripción en el Consejo Regulador, transporte a puntos de venta más alejados etc). Eso sí: se vendería mucho más, incomparablemente más. Y por tanto la ganancia, si la apuesta se mantiene, y si todos reman a la vez, también sería mayor. Tanto mayor, de hecho, cuantos más se sumaran a la DOP.
Pero que no todos ven las cosas de la misma manera, está claro. Algunos de los que no quieren el sello venden sus pimientos por ahí, a los restaurantes, o incluso a pie de carretera, como Ramona Boga:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2018/07/19/vender-pimientos-pie-carretera-n-550-padron/0003_201807S19C5991.htm

¿Qué hacer, entonces? En un súper yo solo compro pimientos con la DOP. Única y exclusivamente. A Pementeira, Carmucha, Evangelina… Quedan descartados, por inconcebibles, los “pimientos de Padrón.de-vaya-usted-a-saber-dónde”, y me da igual que estén a mitad de precio, o que el productor me subestime como consumidora asegurándome que “¡ninguno pica!”. Para eso me los compro do Couto (zona de Ferrol), que son siempre dulces y tienen su propia Indicación de Origen. Menos aún que inconcebibles -no debiéramos ni reparar en su existencia- son los pimientos “tipo Padrón” de marcas blancas: a 0,87 euros la bolsa de 200 gr de Carrefour, por ejemplo. ¿Qué le habrán pagado al productor para poder vender ellos a ese precio y tener aún margen de ganancia? ¿Serán pimientos robados? Lo mismo el aceite, lo mismo la leche… Subastas a la baja, precios por los suelos, y entre los clientes que compran los 200 gr a menos de un euro, fijándose o sin fijarse, siempre hay alguno que después te larga el discurso de la globalización, la burocracia de Bruselas, la transición ecológica o el vivamos como galegos!
Por último, si voy a Padrón, o a la zona de Santiago, me parece bien aparcar un momento en el arcén y comprárselos a Ramona in situ (2). Pero no estoy nada segura de que a esta señora le salga a cuenta estar ahí achicharrándose junto al asfalto (ya sin entrar en el fondo del asunto: el daño que históricamente nos hemos hecho los gallegos entre nosotros yendo cada uno por libre y no pensando más que en el corto plazo). Porque esto de parar a comprar pimientos de un cesto -un cesto precioso, por cierto, hecho de tiras de castaño- lo puedo hacer un día, un día de verano, una excepción. En casa de mis padres, sin embargo, se comen pimientos todas las semanas, desde finales de mayo hasta octubre. Son muchas bolsas, me parece… Todas con el sello de la DOP Pementos de Herbón. Y si ese día no los hay certificados, ni de Herbón ni do Couto, pues nos pasamos sin ellos. Compramos otra cosa. Unos pimientos italianos, por ejemplo, que también están muy ricos fritos.

Web de A Pementeira, para compras on line (*atención a los bombones con mermelada de pimiento): https://www.lospimientosdepadron.com/es/15-productos.

Segunda parte: el affaire del convento de Herbón

Sobre Pimerbón pesa una larga y negra sombra, que ellos mismos, los viejos cooperativistas, parecen querer olvidar. No les faltan motivos. Pero todo lo que sucedió está en la prensa de la época y, por tanto, en internet. 2011, 2012, 2013. El convento de Herbón, atendido por los últimos tres frailes franciscanos que aún quedaban en él, permitía usar sus instalaciones a varias asociaciones de la zona: desde os Amigos do Camiño a una asociación que trabaja con niños en riesgo de exclusión social (Viravolta), a los ecoloxistas locales de Sementar, etc. En 2011, con el padre prior al frente, se plantearon solicitar el registro del convento como Bien de Interés Cultural (BIC), con el objetivo de obtener fondos para su restauración y de ponerlo a salvo – el convento y su entorno- de futuras y más que probables especulaciones inmobiliarias. Redactaron un informe completísimo, acompañado de un proyecto de reforma, y lo mandaron a la Dirección Xeral de Patrimonio que, de entrada, lo acogió con entusiasmo. Pero la máquina se paró enseguida… y fueron los pimenteiros de Pimerbón, justamente, quienes se encargaron de hacerla parar. En el origen: un exconcejal del PP, presidente de la cooperativa, con un invernadero ilegal y hasta una orden de derribo. Más el alcalde, también del PP. Declaraciones incendiarias desde la propia alcaldía sobre el horror que iba a ser la catalogación del monasterio como BIC. ¡Les obligarían a tirar sus invernaderos y chabolas contiguos al muro del convento!, ¡les obligarían -esos entrometidos de Santiago, o de Madrid, o de Bruselas- a rodear con setos de tuyas los invernadoiros! ¡No podrían mover ya “ni una piedra”!

Los frailes empezaron a recibir amenazas telefónicas. Amenazas muy serias, calumnias, groserías. Les envenenaron a los perros dos veces. Simba, el labrador, y Alma, una pastora alemana. La primera vez el prior salió zumbando al veterinario de Santiago y los salvó a ambos. A la segunda -cuadriplicada la dosis de estricnina- consiguieron cargarse a Alma. Una cadeliña, Alma, entrenada para trabajar con niños con discapacidad y enfermos de Alzheimer. Y siguieron las amenazas. El mal rollo entre productores de la DOP y los de Pimerbón. A Evangelina le cortaron tres mil plantas de uno de sus invernaderos… La Comisión Territorial de Patrimonio de La Coruña, con todos los informes previos a favor de la concesión del BIC ( y con un único miembro de la comisión descartándose: Carlos Amoedo Souto, ahí queda su nombre) ¡se declara en contra de la concesión! El padre provincial de los franciscanos también dobla la rodilla ante las presiones: cierra el convento -después de 600 años de ocupación- y manda a sus frailes al Cebreiro. Y cuando ya la guerra parecía perdida, aparece la Xunta. La Xunta, cual deus ex machina, en septiembre de 2013, con el convento cerrado solo un mes antes, lo declara por fin Bien de Interés Cultural, “sin que ello afecte a los invernaderos de pimientos de la zona”.

A finales de 2020 salieron a licitación pública las obras de reforma del claustro. Cuatrocientos veinte mil euros de presupuesto. (Los 700.000 mil apalabrados con el Ministerio de Fomento en 2011 se perdieron, por andar haciendo el mafioso).
El alcalde que tan activamente ayudó a sembrar la discordia -y que, según se lee en algún periódico, recibió “varios toques” desde las altas instancias del partido- fue reelegido, con toques o sin ellos, en 2015 y en 2019. Esta última vez con mayoría absoluta. No pierde ocasión de bramar contra Patrimonio (véase vídeo en youtube), pero corre un tupido velo -ayudado por la entrevistadora- sobre el affaire del convento.
Donde había tres plantas envasadoras de la DOP Pimentos de Herbón ahora hay ocho.
Los franciscanos volvieron en 2015 con un nuevo padre prior, de 71 años. Un tío tranquilo. Su antecesor sigue en el Cebreiro, en Santa María la Real. Tiene con él a Simba. Atiende con otros frailes a los peregrinos y da gracias a Dios cada mañana “polo irmán sol, pola lúa e as estrelas” (3)


NOTAS

(1)https://mediorural.xunta.gal/sites/default/files/produtos/pregos/Pliego_de_Condiciones_Pimiento_de__Herbon_julio_2009.pdf
(2) Ya no se puede, me temo: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2021/06/13/carreteras-permite-venta-pimientos-herbon-junto-n-550-padron/0003_202106S13C8998.htm
(3) Fuentes (selección):
26/7/12-Alma murió en la guerra sucia:https://elpais.com/ccaa/2012/07/25/galicia/1343244562_530370.html
21/5/2013- ¿Ajustes de cuentas?:
https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/destrozan-herbon-plantacion-pimientos-dos-invernaderos-PMCG807989
31 julio 2013. Los franciscanos se van: https://elpais.com/ccaa/2013/07/31/galicia/1375300733_191115.html
La asociación “Sementar” se desvincula:
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2012/01/27/declaracion-bic-convento-herbon-aviva-enfrentamientos/0003_201201S27C10994.htm
Declaración BIC:
https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/convento-herbon-es-forma-oficial-interes-cultural-GOCG828619
Se aprueba la restauración: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/padron/2018/08/05/aprobada-restauracion-claustro-convento-franciscano-herbon/0003_201808S5C8991.htm

No hay en internet, o yo al menos no la encuentro, declaración alguna del alcalde ni del Presidente de Pimerbón, ni de ninguno de los que tan insidiosamente se opusieron a la protección del convento y su entorno.
En la web de la asociación de antiguos alumnos del convento hay mucho material útil: exherbón.org/peche.html

Four roses bourbon

Whisky de maiz destilado en Kentucky, patria del bourbon, que sigue siendo el nombre del condado (Old Bourbon), antigua propiedad de Rey Cristianísimo. Chicha de maiz -que no de cebada/trigo- y agua de los arroyos que alimentan el Salt River. No hay más receta, por mucho que se quiera rascar: que si se le añade un poco de cereal malteado, que si las barricas, la personalidad de la madera…
( Maiz y agua. ¿Y qué otra cosa iban a hacer ahí?, decía con retintín impertinente mi difunto tío Fernando, bien agarrado a una copita de Pedro Ximénez.)

El litro del 4 Roses está a 20 euros en el Carrefour. Lo mismo, o algo menos, que un whisky escocés bueno -un J.Walker Black Label- pero, en mi opinión, es más rico. Más dulce.
Y sobre esto de los destilados: ¿es posible que esté leyendo demasiado a Patricia Highsmith? No hubiera sobrevivido a estos tiempos de bien-pensance. Dicen que era intratable. ¿Por qué? ¿Por no hacerse ilusiones con nada, como una Houellebecq de los 50? ¿Porque le gustaban los gatos -a Houellebecq los perros-, los caracoles, las flores, el whisky, y prefería la suma de lo anterior, más su biblioteca, a la compañía humana? Que bebía como una esponja. Pues muy bien. Como todos sus personajes. Es decir, como todos los personajes de todas las novelas negras anteriores a la bien-pensance. De hecho, se aprende bastante de licores y destilados (su liturgia, sus tiempos) prestando atención a lo que escribe. El pernod, por ejemplo, sale constantemente en la serie de Tom Ripley.

Pienso, como mi tío Fernando, que nada se compara al vino, es decir, al universo del vino. Pero también que “no hay que excluir ningún placer por principio”, como le contestaba Casanova a Restif de la Bretonne en La nuit à Varennes. Así que empiezo a beber destilados. Metódica, rutinariamente. Todas las noches a la cama con un copazo. Antes me leo a fondo las etiquetas. Busco las webs de cada destilería, tomo notas. Me voy preparando para el salto al mundo del cóctel. Paralelamente, me he hecho una lista de las novelas de Pat que aún no he leído. Por desgracia, de lo publicado en español de Joseph Roth, otro santo bebedor, ya no me queda nada por leer. Tampoco de Houellebecq. Recomienzo Hotel Savoy, una de mis favoritas .)

Viola egglestoni, endemismo de las orillas de Salt River , Kentucky



Pipas de calabaza &Co.: técnica del remojo

Punto de partida: tenemos prisa.
Para adelantar la germinación de las semillas se dejan una noche (o un poco más) en un vaso de agua tibia. La técnica funciona con todas las semillas hortícolas un poco grandes y de tegumento duro: cucurbitáceas y leguminosas. En condiciones normales, en siembras directas en el exterior, la humedad y el calor primaveral de la tierra habrían reblandecido esa piel que recubre el embrión. Así fue o parecía que iba a ser al comenzar abril. Sin embargo, el frío intenso de finales de mes (al que -hay que decirlo- nos habíamos ido desacostumbrando las últimas primaveras) se lo ha hecho pasar mal este año a las siembras y plantaciones precoces, y eso a pesar del tinglado de campanas de plástico y túneles que montamos en la huerta. Las patatas, por ejemplo, se nos han helado por primera vez en doce años. Berenjenas , tomates y pimientos (estos últimos plantados diez días más tarde), se helaron solo parcialmente y ya están rebrotando con fuerza. En cuanto a las cucurbitáceas, alegremente sembradas por Semana Santa en los montones de hierba para compostar… aurevoire! (1)
Lo dicho. Para recuperar el tiempo perdido las pipas de calabaza y calabacines (y si se quiere, aunque son más pequeñas y, mojadas, se pegotean entre ellas, de pepinos + sandías/melones) se ponen a hidratar 12- 24 horas y después se siembran en un recipiente cualquiera. Semisombra. Dos tercios de fibra de coco y un tercio de tierra limpia. O mitad y mitad… Germinará igualmente. Y si la siembra la hubiéramos hecho a cubierto y quince o veinte días antes, como el año pasado (2), incluso valdría con usar solo fibra de coco, contando con repicar después la plántula a un sustrato más rico. Pero ya vamos mal de tiempo; si queremos catar los calabacines antes de la Virgen de Agosto (fecha de referencia muy usada por aquí), no hay ni que pensar en repicados: hay que quemar etapas. ¿Y por qué no repetir la siembra directa, que siempre va también? Para no jugármela dos veces, en este caso (ahora, ya pasada la primera mitad de mayo) con el deambular del grillotopo en celo… Solo cuando las plantas tengan cuatro hojas las llevaré a la huerta, rompiendo por abajo el cubilete/recipiente donde las he sembrado, de modo que puedan salir las raíces pero quede el cuello protegido con esa especie de cinturón defensivo/bufanda de plástico -a modo de Detente Grillotopo.

NOTAS
(1) Tiempos de germinación y temperaturas medias requeridas, según Jerôme Goust (Le plaisir de faire ses graines, éd. de Terran, 2005):
Cucurbitácas, en general: 10 días, entre 20-25º
Judías: 7 días, entre 15 y 30º (guisantes, 8 a 24º)
(2) https://laramadeoro.com/2020/05/02/semilleros-de-la-cuarentena/