Futuros madroños

Semillero de Gema, en la sierra de Madrid. Cubiletes de yogur y sustrato de siembra estándar. El árbol florece en otoño, cuando los (lentísimos) frutos del año anterior están por fin madurando. Las semillas del madroño, como las de la mayoría de los árboles de zonas templadas (=cuatro estaciones marcadas) vienen programadas para no confundir el otoño con la primavera, de modo que, si no detectan suficiente frío, saben que aún no ha llegado el momento de germinar… Y no lo hacen. Por eso las semillas del madroño han de pasar dos o tres meses en la nevera: para tener garantizado un invierno de verdad. Un invierno frío, como los de antes (1).
Pasado el invierno del frigorífico, se siembra y se pasa a la fase dos: la primavera del garaje. Temperaturas de 15-20ª, que se consiguen fácilmente cubriendo el semillero con una chimenea de plástico, es decir, con una garrafa de agua sin la base.


En LRO, que no está en la sierra norte, sino en el valle del Alberche, al oste, en una zona de clima más suave (continental, pero con un aquel mediterráneo…), conservamos dos madroños relictos de cuando el agua corría por todas partes, y hasta nevaba un poco en enero.Los madroños, encaramados a las rocas, con las raíces siempre al fresco, vivían bien entonces. Como los alcornoques, de los que apenas queda uno -uno solo, muy hermoso- en la finca de enfrente, y como los laureles, las zarzaparrillas, los jacintos de bosque y las peonías, P. broteroi, hoy definitivamente desaparecidas.
Si los madroños de Gema siguen creciendo, algunos se vendrán a repoblar LRO, pero solo en aquellos rincones (rocosos, umbríos) donde todavía pueda tener sentido seguir intentándolo. En el resto de la finca, cada año más árida, ya no lo tiene. Apostamos preferentemente por los almendros y los pinos piñoneros, los pistacheros, los quejigos… Así como los pájaros se van a anidar más al norte, y los viticultores se mudan con sus bártulos a las faldas de los Pirineos, quizá en la sierra donde vive Gema, que es/era tierra de rebollos y encinas, pero no de alcornoques y madroños, el paisaje se irá pareciendo cada día más al que teníamos antes aquí. Y el nuestro al que tenían ¿en Toledo? Y el de Toledo…

NOTAS
(1) La temperatura de una nevera normal está entre 4-6 grados. Así que un sótano frío también vale. Se trata siempre de lo mismo: de fingir un invierno como Dios manda. Lo que de hecho hizo Gema fue ponerlas en un táper en el garaje, donde hace mucho, mucho frío, pero no hiela. En el táper metió sustrato de siembra, que es lo que tenía por casa. (Lo más seguro para evitar podredumbres, sin embargo, es arena, o una mezcla de arena y fibra de coco humedecida. Incluso si las metemos en bolsitas etiquetadas en la nevera). Unos tres meses más tarde, en cuanto las primeras semillas empezaron a germinar, la humedad del sustrato se condensó en la tapa-del-táper y apareció algo de moho. Momento de airear y sembrar/repicar a toda prisa (en los cubiletes de yogur)

Tomate, tomato, tomata

30 de julio 2012

Este año hemos plantado tomates Carson, una variedad de tomates pintones, dentro del grupo de tomates “beef”. Compramos el plantón a Mariano Escolar, en Fuenlabrada, que a su vez compra las semillas a la multinacional Enza Zaden. Enza Zaden hace años absorbió a Vitalis, una empresa de semillas “orgánicas”, adjetivo que los franceses y  españoles reemplazamos por “ecológicas” (todo es lo mismo, y a veces esconde mucha tontería: por este mundillo hay que moverse con cuidado y no perder el sentido común). No tengo claro en qué consiste la elaboración de semillas bio (tercera denominación posible). Cero pesticidas, eso seguro. Pero las semillas de un tomate Carson, creación de laboratorio, por mucho que sean producidas d´ores et déjà sin tratamientos químicos , nunca podrán ser  100% naturales (ecologicas, orgánicas, bio…), como, pongamos por caso, las que guardaba mi abuela de un año para otro en sobrecitos hechos con papel de periódico. Para hacerse un banco de semillas propio, seguido del correspondiente semillero, bastaría con tener un mínimo de espacio y un mínimo de cabeza (cabeza planificadora y constante). Por hacer la prueba, además de los Carson, hemos sembrado tomates Negros de Crimea, procedentes de un sobre certificado bio (ecológico, etc) de la casa Clemente Viven. Trasplanté las pequeñas tomateras Negras cuando las Carson ya empezaban a cuajar, con la idea de que se solapasen las producciones, y poder tener tomates hasta principios de noviembre.  A ver cómo va la cosa.  Ahora los Carson están hermosos y los Negros llenándose de flores…

Un día de estos iré a un mercadillo de variedades antiguas, y entonces sí me plantearé en serio empezar a guardar yo semillas de un año para otro. De momento, tratándose de variedades manipuladas genéticamente, me parece una bobada. (No lo hago por fundamentalismo, ciertamente, pues ya digo que no tengo problema en plantarlas…. Pero es que para eso, para seguir reproduciendo esas variedades, prefiero seguir comprando las semillas al profesional que vive de eso y que controla todo el proceso bastante mejor que yo.)

Y por si todavía queda alguien sin ver este vídeo tomatero de Veterinarios sin Fronteras, ahí va el link: