Tiramisú, Caramel, Brownies…

Basilea 002Podía ser  la carta de postres de un restaurante, pero no. Es una selección de un catálogo de heucheras, todas ellas híbridas,  con un pariente yanqui muy cercano (Heuchera villosa), aunque su padre putativo sea un francés (el viverista T.Delabroye).
Las heucheras necesitan suelo fértil y fresco.  Si se intenta su cultivo en la mitad norte de España, mejor mirando al sur-este. Si se intenta en la mitad sur -lo que no sé si es muy recomendable…- mejor a la sombra, sombra total, aunque la planta no florezca. En realidad, con estas variedades de la carta de postres la flor no importa tanto. Antiguamente ( antes de los años 80), las variedades de heucheras que podían encontrarse eran plantas  diferentes a éstas; la más habitual era una heuchera mejicana (H.sanguinea), adaptada al suelo mediocre, al pleno sol, y cultivada en Europa y USA en ese estilo de jardines “kitsch” que eran, por entonces, las viejas rocallas. Leo en un manual de plantas vivaces que estas primeras heucheras  se usaban por sus espigas de flores, tan diminutas, etéreas casi, que en Francia se  las llamó “désespoir du peintre”.
Las heucheras modernas son otro rollo.  Más fornidas que sus primas de Chihuahua, estos híbridos “siglo XXI”, descendientes de variedades del este de los EEUU, se cultivan como tapizantes por su crecimiento compacto y sus hojas recortadas, de silueta parecida a la de los arces (a escala XS), con mucho colorín, de tacto ligeramente atercipelado, siempre sanas y rubicundas.
La foto está sacada en una rotonda urbana (Basilea) el pasado mes de enero.  Las Caramel  están mezcladas con las Brownie, las Citronelle, las Tiramisú… y el marco, muy irregular, lo forman unos brezos dorados (otros que interesan por su follaje; hasta es bueno quitarle la flor en cuanto asoma, para que la mata no decaiga).
Cruzamos la rotonda de buena mañana. La escarcha había cubierto el macizo de una lámina de cristal, y el follaje de las heucheras -con todos los colores entremezclados, como en el escaparate de una tienda de chuches-  parecía espolvoreado de azúcar glas.

NOTA:
Hay mucha información sobre estas y otras plantas de ancestros americanos en el link http://www.ngb.org (Natinal Garden Bureau, USA)

brezos y heucheras

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Brezos, brecinas, queirugas.

Agosto 2012, una aldea del norte.

En la ladera que baja  a la playa, en las zonas más rocosas y ásperas, más expuestas al sol, al viento, al salitre, donde la tierra es escasa y pobre,  florecen desde la primavera diversas especies de brezos y brecinas – queirugas grandes e pequenas, géneros Erica, Calluna y Daboecia-  mezclados con gramíneas, toxos (Ulex), algunos cardos y poco más.

El viento del nordeste rompe las ramas resecas de los pinos y esculpe a su manera las masas de laurel y madreselva que crecen ya muy abajo, donde sí se ha acumulado una buena capa de tierra. El monte se ha quemado varias veces. En la parte alta crecen los eucaliptos, inmediatamente más abajo (otro tono de verde), grupos de pino marítimo; en la siguiente franja, donde haya un mínimo de humedad, helechos y zarzas, y donde no, queirugas... Cuando éramos niños esa bajada a la playa era un pastizal, dividido por regos que canalizaban el agua de lluvia y de los manantiales de la parte alta; el agua lo empapaba todo, todo el año, y hacía salir al camino unas babosas gordísimas, como no he vuelto a ver desde entonces; las vacas de Evaristo, que pastaban pendiente abajo, levantaban parsimoniosamente la cabeza cuando nos veían bajar corriendo…. Pero el fuego, la sustitución de los carballos por pinos y eucaliptos, el abandono de los pastos, han contribuido a que el suelo sea ahora más pobre y más ácido. Donde la tierra es mínimamente rica todavía hay tojos y xestas (ginesta, retama). Pero donde domina el brezo la cosa no tiene duda: ahí ya no puede crecer nada más.