Pipas de calabaza &Co.: técnica del remojo

Punto de partida: tenemos prisa.
Para adelantar la germinación de las semillas se dejan una noche (o un poco más) en un vaso de agua tibia. La técnica funciona con todas las semillas hortícolas un poco grandes y de tegumento duro: cucurbitáceas y leguminosas. En condiciones normales, en siembras directas en el exterior, la humedad y el calor primaveral de la tierra habrían reblandecido esa piel que recubre el embrión. Así fue o parecía que iba a ser al comenzar abril. Sin embargo, el frío intenso de finales de mes (al que -hay que decirlo- nos habíamos ido desacostumbrando las últimas primaveras) se lo ha hecho pasar mal este año a las siembras y plantaciones precoces, y eso a pesar del tinglado de campanas de plástico y túneles que montamos en la huerta. Las patatas, por ejemplo, se nos han helado por primera vez en doce años. Berenjenas , tomates y pimientos (estos últimos plantados diez días más tarde), se helaron solo parcialmente y ya están rebrotando con fuerza. En cuanto a las cucurbitáceas, alegremente sembradas por Semana Santa en los montones de hierba para compostar… aurevoire! (1)
Lo dicho. Para recuperar el tiempo perdido las pipas de calabaza y calabacines (y si se quiere, aunque son más pequeñas y, mojadas, se pegotean entre ellas, de pepinos + sandías/melones) se ponen a hidratar 12- 24 horas y después se siembran en un recipiente cualquiera. Semisombra. Dos tercios de fibra de coco y un tercio de tierra limpia. O mitad y mitad… Germinará igualmente. Y si la siembra la hubiéramos hecho a cubierto y quince o veinte días antes, como el año pasado (2), incluso valdría con usar solo fibra de coco, contando con repicar después la plántula a un sustrato más rico. Pero ya vamos mal de tiempo; si queremos catar los calabacines antes de la Virgen de Agosto (fecha de referencia muy usada por aquí), no hay ni que pensar en repicados: hay que quemar etapas. ¿Y por qué no repetir la siembra directa, que siempre va también? Para no jugármela dos veces, en este caso (ahora, ya pasada la primera mitad de mayo) con el deambular del grillotopo en celo… Solo cuando las plantas tengan cuatro hojas las llevaré a la huerta, rompiendo por abajo el cubilete/recipiente donde las he sembrado, de modo que puedan salir las raíces pero quede el cuello protegido con esa especie de cinturón defensivo/bufanda de plástico -a modo de Detente Grillotopo.

NOTAS
(1) Tiempos de germinación y temperaturas medias requeridas, según Jerôme Goust (Le plaisir de faire ses graines, éd. de Terran, 2005):
Cucurbitácas, en general: 10 días, entre 20-25º
Judías: 7 días, entre 15 y 30º (guisantes, 8 a 24º)
(2) https://laramadeoro.com/2020/05/02/semilleros-de-la-cuarentena/

Prados (1)

Después de la lluvia y el frío, el tercer factor que decide quién -qué flor- ha de adelantarse o rezagarse, asomar ya o esperar turno, cuándo sí y cuándo no, es el rebaño de Wasa. Según por donde lo lleve -que no “lo lleva”, en rigor, sino que “lo deja quedar por ahí” mientras él se va a sus otros business en el pueblo, para desesperación de Miguel Manduca, cabrero de la antigua escuela- así la colcha de flores será de una u otra altura, de uno u otro color. Pero Wasa lleva ya tres meses sin venir al prado. Pregunto y me dicen que ha trasladado el rebaño a otra zona del pueblo, por donde el Punto Limpio. Por eso el prado, este prado de detrás de casa, estercolado a fondo durante el otoño pasado, crece más que otras veces. Ni lo ramonean ni lo pisan. De momento (y hasta cuándo, no lo sé) ha dejado de ser “prado de diente”.

No hablo de las gramíneas – las cebadillas, la grama…- tan evidentes que pasarían desapercibidas, pero imprescindibles en la trama del prado, y tenaces y hasta machaconas, como la línea del bajo continuo. Acompañando esa línea hay un fondo dominante de flores que varía de año en año y de trecho en trecho. Aquí arriba, esta primavera, es de llantenes. Abajo será de gallocrestas (1), ya empezando a abrirse. Vendrían a ser como los acordes de la línea del bajo: con la grama y las cebadillas envuelven la floración de las especies que se enseñorean del prado, menos abundantes pero más aparentes, y repetidas con una lógica oculta (una física y una química) de la que es principal sospechoso, insisto, el rebaño de Wasa. Coquetas como las collejas y otras parientes silvestres del clavel, por ejemplo, cuyo nombre tendría que buscar en un manual (2), o fachendosas como una viperina (una malva, una borraja, una cañaheja abierta o a punto), estas son las flores que llevan la voz cantante. En algunas hondonadas, sin embargo, y de forma más clara en las cunetas -por breves que sean- el esquema del bajo continuo +solistas se sustituye por un cuarteto de arvejones, margaritas, últimos jaramagos y primeras amapolas en la parte alta, todo él sostenido, a ambos lados, por esa especie de espuma que son las hojas de las férulas, de los hinojos.

NOTAS
(1) Bartsia trixago, en sus dos formas: amarilla o blanca y rosa. ( Flora de Madrid, Javier Grijalbo, 2019)
(2) Silene scabrifolia. Ibidem

¡Capullos!

Los capullos, en general, se parecen mucho entre ellos. Cuando uno dice “¡capullo!”, inmediatamente se piensa en un “capullo de rosa”. Esto es así. Y sin embargo, hay capullos y capullos. Sin ir más lejos: entre las fotos que aquí se adjuntan se ha colado una que no se corresponde con ningún capullo de rosa. El impostor vive camuflado entre los otros, engorda como ellos, se moja con la lluvia, se tuesta con el sol, y los pulgones lo mordisquean sin hacer distingos. ¿Podría pasar por lo que no es (un capullo-capullo de rosa)? 
Estos son los nombres, desordenados, de los 6 capullos-capullos: rosa de Banks; rosa Cartuja de Parma; rosa Pierre Ronsard; híbrido moderno sin pedigrí (que estaba en el jardín cuando llegamos y ahí se quedó); rosa Centenaria de Lourdes y  rosa Zephirine Drouin; a los que se añade un séptimo capullo, el impostor.
El test consiste en:
1. Descubrir el capullo que no es de rosa.y llamarlo por su nombre (¿?)
2. Nombrar las seis rosas. Esto es, ponerle a cada foto su etiqueta. 

Algunas pistas: el rosal de Banks, como todos los rosales-liana, se adelanta en la floración a los arbustivos; Centenaria está plantada mirando al norte y al este (ergo, va más lenta); el híbrido sin pedigrí, como buen moderno, anda muy estirado y florece cuando quiere.

 
 

Estación de las retamas

Y de los cantuesos. La foto es de hace diez días; hoy estas retamas –Cytisus scoparius– tienen, además de los penachos de flores, penachos de legumbres del tamaño de un meñique, fácilmente distinguibles de las de otras retamas/genistas/piornos porque son negras (al madurar; inicialmente verdes, como todas), aplastadas y cubiertas de una ligera pelusa blanca. Ha llovido bastante ayer y algo, aunque menos, entre el martes y el miércoles pasados. Hay charcos que aguantan durante semanas, en especial allí donde, bajo la tierra, se esconde un lanchón de granito que impide que el agua se filtre de un día para otro. Y si aguanta la lluvia en los charcos, la primavera se hincha a ojos vista. El hilo musical va variando. Es un croar de ranas a primera hora; un zumbido de insectos a mediodía (entrecortado de chillidos por el cielo: un gavilán, seguramente, como el que recogimos hace tras años con un ala partida, y que terminó en el hospital de Grefa); un todo orquestal de grillos por la tarde; y siempre las lagartijas removiendo la hojarasca, el cuco y las tórtolas turcas en el alcornoque del vecino (Bernabeleva, el de los vinos), y siempre el ir y venir de los rabilargos, menos garrulos que las urracas, sus primas hermanas, que se reservan las parcelas del pueblo, o contiguas, pero que nunca hemos visto por aquí, es decir, monte adentro.
He escrito que la foto es de hace diez días. Añado que esa ladera da al norte. Que el monte que se ve detrás es el cerro Guisando. Que lo que no se ve, porque crece entre las matas, son las encinas jóvenes, que ya germinan y brotan. Que ya se adivina un encinar en ciernes. Algún pino piñonero también. Algún enebro, más raramente. Está escrito en algún post antiguo: LRO ardió hace más de quince años, poco antes de que la compráramos, y que precisamente por eso pudimos hacerlo (comprarla, porque estaba en precio). Toda la zona ardió. Pero estas retamas y estos cantuesos, y en otras zonas las jaras y jarillas, los terebintos, y bordeando los charcos, los majuelos, las zarzas, endrinos… sujetan la tierra y la enriquecen, y en un momento dado, si uno las busca (y sabe lo que va buscando), las encuentra. Encinas naciendo. Chaparros de veinte centímetros, o menos aún. La nieve de enero seguro que les ha venido bien. La misma nieve, claro, que destrozó las ramas de las encinas más altas.

A joy for ever

De los recuerdos, de los viajes, durante las noches de insomnio. Alegría para siempre : garrafa de vino bajo la copa de un tilo (Viterbo, 2017).


A thing of beauty is a joy for ever:
Its loveliness increases; it will never
Pass into nothingness; but still will keep
A bower quiet for us, and a sleep
Full of sweet dreams, and health, and quiet breathing.
(…)
yes, in spite of all,
Some shape of beauty moves away the pall
From our dark spirits.

(J. Keats, Endymion, 1818)


Fuego amigo

El permiso de quema que nos han expedido los guardas forestales caduca el día 10. Ramas y árboles destrozados por la nieve en enero: todo ha de arder ahora, mezclado con los sarmientos de la poda.. En LRO van ya ocho hogueras. Escojo fotos del fuego nº5 y del nº7 La leña al fondo, para el próximo invierno. Se picará cuando se pueda… Una pila de leña por cada fuego (nº 1, nº 2…), pero la cadena de la motosierra no puede con tanto, hay que afilarla de cada vez (Aprovecho para darle las gracias -gracias infinitas- a Mohamed B., que se compró la máquina de afilar para no tener que hacerlo a mano, que nunca queda igual de bien, o no tener que pagarle a Cipriano, el del polígono, que cobra 5 euros!! por cada afilado. Se la dejo quedar en el bar donde desayuna y la recojo bien afilada al día siguiente)

Campanas de plástico

Cuidado estos días.
Cuando marzo “marcea”- y lo ha hecho- la tentación es fuerte. Empieza abril. A mediodía hace calor. Todos los almendros brotados; las viñas podadas, las parejas de perdices corriendo por el camino -delante del coche, despistadísimas-; el cuco cantando desde finales de mes; jaramagos, silenes, muscaris, lupinos… Y aunque es un poco arriesgado, vamos poniendo ya las primeras cosas en la huerta (las patatas no cuentan; se pusieron hace veinte días pero aún no asoman, y si no asoman, el frío no les hace daño). En LRO se plantaron el 30 de marzo algunas berenjenas. Los tomates serán los del semillero de Marica, y aún están pequeños; los pimientos, del semillero de Miguel Manduca, y aún están pequeños… Así que berenjenas, en el trozo de tierra donde en 2020 hubo habas (y después, en verano-otoño, nada). En el mismo caballón, sembrados a voleo, rabanitos del año pasado. Los ramos secos, coronados de silicuas, aguantan acartonados en el cobertizo todo el invierno. Hay que ir partiendo una a una esa especie de legumbres puntiagudas, que hacen clac entre los dedos, como las retamas, y que aprovecharán el espacio y el agua, pues crecen enseguida (en un mes los estaremos comiendo, seguro, en ensalada o con un rizo de mantequilla) entre hortalizas mucho más lentas.

Pero sí, es un poco pronto. La primera quincena de abril suele traer bajadas bruscas (imprevisibles, como lo es casi todo ya) de las temperaturas mínimas. ¡No hay que fiarse! Hemos tapado con garrafas de plástico, sin culo y sin tapón, las berenjenas recién plantadas. Que además -justificación- son muy pocas, solo la primera media docena. La plantación se va haciendo escalonadamente, para no tener todos los pies de una hortaliza maduros a la vez (y luego, ¿qué hacemos con dos docenas de hermosas berenjenas, esperando turno para entrar en el pisto o en una tanda de verduras a la plancha?) Tras esta primera docena vendrá una segunda dentro de quince días. ¿Habrán adelantado algo las precoces, con esa protección de las garrafas? No sé. Ya veremos.

NOTA de ayer, 3 de abril: Truenos, chaparrón. Y GRANIZADA repentina a las tres y media de la tarde. Así, sin venir a cuento.

Blanco cerezo vs. blanco peral

Las flores de los cerezos, como una funda blanca, están tan estrechamente pegadas a las ramas que, vistas desde lejos, entre los árboles que aún no tienen ni flores ni hojas, en un día soleado pero todavía frío, se podría creer que lo que se ve es nieve, fundida alrededor pero conservada ahí, detrás de los arbustos. Los grandes perales, sin embargo, envolvían cada vivienda, cada modesto patio, de una blancura más vasta, más homogénea, más resplandeciente, como si todas las casas y todos los jardines del pueblo estuviesen a punto de hacer a la vez su primera comunión…”

El lado de Guermantes, M. Proust. Gallimard 1967, p. 155.

Huerto de Getsemaní

Olivos milenarios en el Huerto de Getsemaní en Jerusalén

Solo de olivos. Si no se ara ni se patea demasiado, pueden crecer ciclámenes bajo sus copas (1). Novecientos olivos que un grupo de franciscanos cuida, como a la niña de sus ojos, con ayuda puntual de voluntarios/ peregrinos cuando toca recolectar la aceituna. Getse-maní, explican, significa “prensa de aceite”. Ellos mandan las aceitunas al monasterio de Latrún. Allí lo prensan y lo envasan, para consumo doméstico.(https://www.efe.com/efe/espana/gente/el-aceite-sin-precio-de-los-olivos-milenarios-getsemani/10007-3779726)
Ocho de esos olivos estaban ya ahí el Jueves Santo de hace 2021 años. “No creo que se necesite creer mucho para sentir algo”, dice una voluntaria italiana (link de Efe, arriba). Yo estoy de acuerdo. Añado: que incluso no es necesario creer nada (basta con saber un poco, lo justo) para sentir algo.
Adjunto también el link de Blind WillieJohnson: Dark was the night, cold was the ground... Los comentaristas en youtube dan por hecho que habla de su ceguera y su soledad, de la vida dura en el Mississippi, o bien de los espacios interestelares de la galaxia, por donde viaja (en el “Voyager”) una copia de esta grabación. Sin embargo, en el lamento de Blind Johnson solo hay olivos (y quizá ciclámenes). Una noche profunda sin luna. Un suelo helado. Es el primer verso de “Getsemani” , antiguo himno baptista para la noche de Jueves Santo (2).

NOTAS
-La foto: guías-viajar.com/jerusalén.
(1) Atlas de jardinería, J. Grimshaw, p.157: “Las grandes formas de ciclamen para interiores derivan de la silvestre C. persicum, oriunda de la región oriental del Mediterráneo. A menudo crece en arboledas de olivos viejos: pueden verse grandes cantidades en primavera, bajo los antiguos olivos del Huerto de Getsemaní, en Jerusalén”
(2) Fuente: https://www.songfacts.com/facts/blind-willie-johnson/dark-was-the-night-cold-was-the-ground