O Nabo Gigante

(Los narradores van sin prisa. Para el que no pueda aguantar el ritmo de una clase de infantil – atención: SPOILER!- : avance hasta el minuto 8, con la aparición del ratinho esfameado, que es quien conseguirá solucionar el problema)

Hay muchas versiones por la web. Entre ellas, la menos lírica y +abiertamente política del fabuloso Pohadky (Praga, 1958), que no parte de A.Tólstoy, sino de una versión más esquemática (sin tantos animales, sin el fiestón final…) y que cambia al anciano protagonista del cuento (el tierno Don Xosé/Zé del vídeo de arriba)  por un avaro capitalista sin entrañas.

http://www.uloz.to/live/xp6qJacE/pohadky-zasadil-dedek-repu-jiri-trnka-animovane-avi

Todo cambia

Perros y gatos. Ahora que empieza el verano, y con él los abandonos masivos (no sé, sería cosa de estudiarlo, si más o menos que al final de la temporada de caza), el riesgo mayor de los que andan metidos en estos saraos -centros de adopción, denuncias, rescates, difusión, etc- es dejarse vencer por el desánimo, lo que por desgracia es muy frecuente cuando uno vive en este país y tiene la mala suerte de haber nacido con los ojos abiertos.

Las fotos proceden de la web antigua de ANAA (Asociación Nacional de Amigos de los Animales), sección “finales felices”, de la que durante años he estado “copiando y pegando” imágenes a mi ordenador para volver a verlas en los momentos bajos. (El vídeo es muy casero y algunas fotos de poca resolución: se ve mejor en la pantalla pequeña de youtube, sin ampliarla).

Tres de los cuatro perros que corren por LRO vienen del centro de adopción de ANAA (anaaweb.org), y uno de ellos, Chisco, sale también en el vídeo.

En España hay centros similares en todas las ciudades. Directorio en Galicia: https://bambu-difunde.net/directorio-protectoras-animales-region-10-galicia-p4

Mi casa es tu casa o al revés

(Y la huerta también)
Nueva sección de Barbie Jardinera, dedicada a meter la nariz por las huertas de amigos y vecinos.
Empezamos hoy por un lugar de Ourense, de cuyo nombre no quiero acordarme, en el que Maite y Antón cultivan “de todo menos pimientos”

Comentarios de la corresponsal:
-Muchas berenjenas me parecen
-Maravillosas las remolachas, ¡bravo! Todo ese rincón, combinando plantas de crecimiento más lento (o de producción más larga: el calabacín, las acelgas) con las rápidas-rapidísimas (espinacas).
-Hay que despuntar con urgencia esos tomates
-El semillero de lechugas no lo veo… Qué tal si, en vez de arrancar las que están plantadas, les cortáis el cuello con un cuchillo afilado; posiblemente saldrán repollitos (muy tiernos) por la orilla del corte.
-En LRO también sembramos rúcula un año: al loro con las flores, porque se resembrarán solas hasta el infinito/y más allá. Rica ensalada con lascas de parmesano.
-¿Qué tenéis contra los pimientos?

Era un jardín para ciegos

(Breve historia del rosal)


Palermo, 1860. El Príncipe de Salina pasea por su jardín:

.. Los claveles imponían su olor picante al protocolario de las rosas y al oleoso de las magnolias, que se hacían grávidas en los ángulos, y como a escondidas advertíase también el perfume de la menta mezclado con el aroma infantil de la mimosa y el de confitería de los arrayanes. Y desde el otro lado del muro los naranjos y los limoneros desbordaban el olor a alcoba de los primeros azahares. Era un jardín para ciegos: La vista era ofendida constantemente; pero el olfato podía extraer de todo él un placer fuerte, aunque no delicado. Las rosas Paul Neyron, cuyos planteles él mismo había adquirido en París, habían degenerado. Excitadas primero y extenuadas luego por los jugos vigorosos e indolentes de la tierra siciliana, quemadas por los julios apocalípticos, se habían convertido en una especie de coles de color carne, obscenas, pero que destilaban un aroma denso, casi soez, que ningún cultivador francés se hubiese atrevido a esperar. El príncipe se llevó una a la nariz y le pareció oler el muslo de una bailarina de la ópera… 

(Giuseppe Tomasi di Lampedusa, El Gatopardo, capítulo 1)

Los jardines del Palacio Salina eran opulentos y voluptuosos como sus salones (como su dueño), y los rosales `Paul Neyron’ morían de éxito, si así puede decirse, pidiendo a gritos las tijeras de un podador resolutivo -capaz de controlar ese equilibrio entre el “excitadas” y el “extenuadas”, que al Príncipe se le escapaba. La foto de ahí arriba es de una ‘P. Neyron’; en realidad el rosa es más intenso, pero si la planta está demasiado expuesta al oeste/suroeste, ¡y en Sicilia!, no es de extrañar que palidezca y adquiera “color carne”.

***
En el principio fue un rosal silvestre (“botánico”), probablemente un damascena. Después un rosal de la China, con seguridad un ‘Old Blush’, Padre de Todos los Chinos, que, a diferencia de los rosales occidentales, florecía durante meses (floración “perpetua” o “remontante”) y no solo en primavera. Hibridados el silvestre y el chino en el océano Índico, en la isla de Bourbon/ Borbón, del archipiélago de las Mascarenhas, por entonces posesión  ultramarina de Luis XVI, dieron lugar al primer rosal borbón. Alto y garboso, resistente, de flores casi demasiado grandes, causó sensación entre los franceses expatriados (y morriñentos: arrancaban la flora autóctona, plantaban rosaledas) que mandaron su semilla  a un viverista de París. Hibridaciones muy parecidas se consiguieron en Italia (dedicados a la Duquesa de Portland, pasaron a la historia con su nombre) y en un vivero de Carolina del Sur, de la familia Noisette.
Así que
Borbones, Portland y Noisette. Con ellos arranca la historia del rosal moderno. Hibridados a su vez entre sí, nacieron los híbridos perpetuos.
‘Paul Neyron’ es uno de ellos. Mi ‘Zephirine Drouin’ (foto aquí abajo), pertenece al mismo tipo pero en versión trepadora (lo que los aficionados a las rosas llaman
sport). Son rosales sólidos, es verdad. Un poco convencionales…sí. Arbusto desmañado. Hojas oscuras. Flores desparramadas. Fragancia penetrante, potenciada por el calor en los jardines de sur,. Todo el encanto casero, pueblerino, de los rosales antiguos. Fieles como ninguno: duros de pelar. Son los que crecerían en los jardines de las novelas de Balzac: años cuarenta, años cincuenta. Estábamos a las puertas de la creación del rosal moderno (1867, ‘La France’), gracias a la introducción de los rosales de té (India, sur de China). ‘Paul Neyron’, que tuvo -dicen los libros- un éxito enorme, fue ya de los últimos de su estirpe.

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La historia  de
El Gatopardo comienza en 1860, y el rosal -que el protagonista fue en persona a comprar a París- debía de llevar años plantado. Sin embargo, ‘Paul Neyron’ salió al mercado en 1869. No parece un anacronismo muy grave por parte del novelista. Al contrario.¡A los jardines de Palermo les va mil veces mejor ese “atraso” (relativo) de diez o quince o veinte años! No les hubiera cuadrado un rosal espigado, ultramoderno, de capullos tourbillonnés y sin apenas aroma, como tampoco un rosal sin pedigrí, un gallica o un centifolia -botánicos europeos-, como los de cualquier jardincillo burgués. En ese jardín señorial pero decadente tenía que haber un rosal perpetuo. Un híjo de los borbones guillotinados. Procedente de una isla que ahora -tras la Revolución liberal de 1848- había pasado a llamarse definitivamente de la Réunion. Las rosas de los Guermantes, las rosas de Proust, no podían ser las mismas que las de los Salina, porque las de Paris-1900  habían nacido para la vista, no para el olfato. Rosas intelectuales. No unas primitivas de los tiempos de Maricastaña. Esmoquin y no levita. Orquídeas, que no violetas.
Lampedusa escribió su novela en los años 50 del siglo XX, cuando la producción industrial de rosas ya era un hecho. Los rosales modernos tenían flores perfectas y sin olor. Los capullos de ‘La France’ y demás
híbridos de té –pedúnculos rígidos, pétalos apretados- podían enviarse en avión a cualquier punto del globo. Los arbustos eran una birria, pero ¡qué importaba! También en el jardín los rosales habían perdido el primer puesto en favor de especies exóticas, de los perfiles arquitectónicos… (justo a la inversa de lo que habían hecho sus tatarabuelos expatriados, allá en el Índico o donde fuera). Pero como todo vuelve en esta vida, no faltó quien reclamara los derechos perdidos de la flor antigua/ las antiguas virtudes. Un reverendo anglicano había creado ya, hacia 1930, el primero de sus rosales vintage… (Pero esta es otra historia, que dudo que el protagonista de El Gatopardo hubiera sabido apreciar).
Conclusión: Lampedusa, escribiendo  hacia 1950, sabía muy bien lo que hacía al escoger un híbrido perpetuo para el jardín de un patricio siciliano del tiempo anterior a la unificación. Y no un patricio cualquiera, además, sino uno aceptablemente cultivado, Fabrizio, Príncipe de Salina,amigo de todos los placeres (incluyendo los del olfato) y  consciente, como nadie en su entorno, del inminente final de su mundo

***
¿Cuántas horas dedicó Lampedusa a hojear viejos catálogos de rosas?  O a lo mejor vio a su ‘Paul Neyron’ en alguna colección, en algún jardín conocido, pues su fama se mantuvo entre los híbridos perpetuos (y los rosales son longevos). En el Jardín Botánico de Madrid, por ejemplo, crecía uno hasta hace poco. ¿Habría rosales `Paul Neyron’ en el palacio de la familia Lampedusa, que una bomba americana hizo volar por los aires en el 43? Puede que el dato esté en alguna biografía del autor. No lo sé. Como punto de partida, para empezar a buscar la respuesta, este artículo de César Antonio Molina, con los enlaces correspondientes en Palermo y alrededores
:https://elviajero.elpais.com/elviajero/2015/10/29/actualidad/1446137384_372108.html

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Para terminar. Como los rosales antiguos se han puesto de moda (la tendencia anunciada en los años 30 no ha dejado de crecer, con los altibajos esperables), usted mismo puede comprarse un ‘Paul Neyron’ por internet y tenerlo en casa mañana por la mañana. Mañana, en el solsticio de primavera de 2019.  Ciento cincuenta años después de las reflexiones de Fabrizio, y prueba definitiva de que algunas cosas sí han cambiado (para que nada cambie, realmente).

 

Riego a manta

El pozo de Miguel de momento tiene agua. Riega “como siempre se ha hecho”, dejando que la corriente colme los surcos mientras él vigila el circuito para que el agua se reparta bien (y “bien” quiere decir: a cada hortaliza según sus necesidades, pero sin quitarles el ojo de encima) y para que no rebose y se pierda por ningún punto. La ventaja del riego a manta es su facilidad, limpieza, abundancia…La desventaja, que no lo era en otros tiempos, es que una parte del agua se filtra sin provecho, otra se evapora, y que la tierra, una vez seca, se cuartea y endurece. Sigo siendo partidaria del acolchado. O de los cultivos intermedios con flores, aunque las plantas de la huerta rindan menos. A Miguel poner menos de cincuenta o sesenta tomateras le parece una tontuna. Tiene los surcos como una patena. Si una correhuela osara asomar la nariz, ¡zas!, azadón que te crió. Produce tomates y pimientos para regalar a todo el mundo, y lo que sobra se lo echa a las cabras de Wasa, el nuevo cabrero, marroquí, que ha tomado el relevo en sus viejas instalaciones del “tinao”.

Miguel vendió las cabras en 2016. Hubo que hacerles fotos a todas, juntas y por separado, para que él pudiera elegir y después subirlas a milanuncios.com. Un conocido de aquí al lado terminó comprándolas, para gran alegría de Miguel, que así podría ir a visitarlas siempre que quisiera.
El día del traslado era un viernes. Yo fui primero, antes de que empezara el zafarrancho, para recoger a los dos perros del tinao: Boni y Curro. Luego el comprador preparó a las cabras.
– Y Miguel, a tí que te lleven en coche si quieres decirles adiós -le gritó.
Pero Miguel no quería dejarlas ir sin más, así, a la francesa: con su artritis a cuestas, sin casi poder levantar la mirada del suelo, de tan encorvado que caminaba entonces, hubo de acompañarlas hasta su nueva casa (a cinco kilómetros de aquí; para que el rebaño pudiera pasar al otro lado del monte, él mismo -apoyado en dos bastones- cortó durante unos minutos la carretera de Toledo). Una vez las dejó instaladas, y hechas las recomendaciones precisas al nuevo propietario, Miguel se volvió al pueblo para empezar a preparar la bolsa de viaje.
Ese mismo lunes ingresó en el hospital de Móstoles. Primero se operó una rodilla, después la otra, después la hernia…
Y ahí está ahora, jubilado y sin bastones, produciendo tomates para parar un tren.

Encina

Diciembre 2013

En el año 2007 aún no había nada ahí, en esa esquina de la entrada. El arado de Anastasio había levantado la tierra una y otra vez, pero sin sembrar ni plantar nada en lugar de los chaparros y jaras y cantuesos que debían de crecer antes de ese lado del camino. Por eso tampoco hubo que hacer mucho después. Estarse quietos, solo eso. Con el tiempo -cosa de tres, cuatro años- asomaron unos brotes desordenados. Seleccionamos tres brotes, y al año siguiente dos, y al siguiente uno. Empezó a crecer esta encina, tan lentamente (podemos confirmarlo) como dicen los libros que crecen las encinas. Todos los inviernos hay que refaldarla un poco: ayudarle a subir la copa cortando las ramas de abajo. Hoy la encina de la entrada pasa de tres metros. Su sombra se proyecta en el camino por la tarde. Refresca la tierra que rodea el tronco, donde también vuelven a crecer los cantuesos, los helicrisum, las cañahejas, incluso esparragueras en la zona más baja, y jaras pringosas en la más alta. Al atardecer aparcamos la furgoneta junto a la encina, sin sacarla del camino (sin aplastar -quiero decir- esas matas olorosas, llenas de insectos que vuelan y zumban) y los perros, cada día más vagos, se echan perezosamente a dormir bajo su sombra.

Ayer
)

(La historia completa de esta esquina de LRO:
https://laramadeoro.com/2014/01/04/al-principio-fue-la-avena/

Cactus en flor

Cuando florecen, que pueden tardar años, florecen como las rosas: ahora, a pleno sol. Este de la foto está en una maceta del jardín, colocado de modo que los perros no puedan entrar en el macizo y patear las rosas (precisamente).

Eso tienen en común además de los pinchos: la necesidad de luz. Difieren en que el cactus exige tierra suelta, ligera, mientras que la rosa siempre estará más contenta en una tierra arcillosa. Difieren también en que a la rosa la quiere todo el mundo -tantos poetas, pintores, cantores buenos y regulares- mientras que el cactus, coitado, no suele inspirar mucho a nadie. O a casi nadie… (en el vídeo que sigue: Opuntias/ chumberas en Baja California, con flores que, según la especie, pueden ir del amarillo pálido hasta el rojo)

Caldo gallego, memento mori

                             Sanchez Cotán, ca.1604. Museo de San Diego

SÁNCHEZ COTÁNA los comerciantes de Amsterdam hacia 1660, a Zurbarán antes, a J.S..Chardin después… el mundo les gustaba mucho y les gustaba siempre. Por eso sus bodegones, aun siendo tan diferentes entre sí, parecen saludarnos e invitarnos a tocar/oler/tragar de todo un poco. Pero cuadros como éste de Sánchez Cotán -que no por nada se metió a fraile cartujo- tienen el aire de una despedida. Dan la impresión de estar rechazando lo que con tanto esmero representan. No nos dicen “pasen, vean, y por supuesto coman”. Sobrios y púdicos (a la inversa de las vanitas del XVI, tan escandalosas), pero no por ello menos admonitorios, y siempre con su punta de nostalgia, estos otros bodegones sólo nos dicen: ¡silencio!
Las frutas y verduras serán pocas, humildes, en sazón; llevarán solo en parte sus entrañas al aire, bien definidas, sin preciosos manteles ni cachivaches alrededor (ni siquiera el cuchillo que sirvió para partir el melón), y se proyectarán, abandonadas a sí mismas, contra un fondo negro. Que es la noche, o un agujero negro a lo barroco, la nada, el no-tiempo, que también nos engullirá mañana a usted y a mí. Porque un repollo está hecho de la misma materia putrescente que la mano que pinta el cuadro y que los ojos que lo contemplan varios siglos después. Esos ojos -dicho en buen castellano- que se ha de comer la tierra.

Y sin embargo, dicen algunos… ¿qué hay de malo en compartir pudridero con las hortalizas y las frutas? Precisamente por eso, argumentan, por ese seguro destino común, lo mejor que podemos hacer con ellas es prepararnos un buen pisto,  un caldo, una ensalada, antes de que se las lleve la Parca, y a nosotros con ellas.

Último caldo del invierno:
De la hortalizas del cuadro de Sanchez Cotán nos quedaremos solo con la col (col rizada, parece, tipo Milán; no es temporada de melones ni de pepinos),  Herviremos primero unas fabas, un pedazo de jamón y otro de tocino durante un par de horas. A medio camino se echan también unas patatas. Y finalmente la col /repollo o los grelos.. Las habas-habas ¡no son lo mismo que las alubias de la judía! (tampoco es tan fácil encontrarlas en el mercado) pero estas también valen para el caldo. Sean habas, sean alubias, habrá que dejarlas en agua la noche previa.

Pijo-huerto

 

Pijo huerto en marcha, en sustitución del huerto-huerto de LRO, que este año no va a poder ser porque no ha llovido (y el manantial se acaba: el agua que entre será para los árboles). No sabemos -nadie sabe- si va a volver a llover ordenadamente, previsiblemente, mansamente, algún día. Pero preguntárselo es una pérdida de tiempo. Andarse con jeremiadas, también.

El concepto “pijo-huerto” se lo debemos a Manolo de Porto do Son, que cultiva de todo con mucha paciencia en la terraza de su casa, usando macetas y recipientes diversos.
Para nuestro pijo-huerto-alternativo-rodante usaremos dos cajones que encontré en un contenedor, de esos que se meten debajo de las camas modelo Ikea. Los he colocado sobre sendos palés con ruedas, para poder llevarlos a la sombra si abrasa mucho el sol.  Por dentro: agujeros con una broca de 16 mm y una lona vieja impermeable, también agujereada. A su lado, dos macetones de plástico, también sobre palés (para que circule rápido el agua excedente de riego, sin que se formen charcos bajo la maceta). Delante he colocado un medio-palé (desmontado), que protegerá el plástico negro del sobrecalentamiento.
Cultivaremos solo tomates rosas, de una variedad misteriosa, extraordinaria, procedente del semillero de Mariquiña (Sarria).

Perfiles de cebra

Abril de 2019.
De vuelta en el planeta tierra. A punto para empezar con la huerta y decidida a no preocuparme más que por la falta de lluvia, o mejor dicho, por cómo sobreponerse/adaptarse a lo inevitable (precoz e interminable verano), sin renunciar por completo a los tomates ni, lo que es más difícil, perder las ganas y el buen humor.
La novela acaba de salir a la venta en internet.
Debería estar contenta… pero sigue sin llover. Sigue sin llover. Por el camino de LRO no dejo de ver encinas y enebros enfermos. ¡Sigue sin llover!  Los pantanos de la Confederación del Tajo están al 40% (o menos, según el tramo; el que nos toca aquí:
http://www.chtajo.es/LaCuenca/Paginas/CaudalEcoMini.aspx?Codes=ES030MSPF0602021)
Y si los árboles se mueren, dice Julia, con más razón que un santo, ¿de qué vale todo lo demás?.

https://www.peregrinoteca.com/perfiles-de-cebra-cristina-candal-couto.html
En versión digital:
https://www.casadellibro.com/ebook-perfiles-de-cebra-ebook/9788417564537/9483503
O kindle, en amazon.

Complemento musical: