Verano 2019 (2)

27 de julio

Después de tres años olvidado y sin florecer, ahí asomó esta mañana: Hibiscus x moscheutos, de color rojo sangre, efímero y dramático como las amapolas, pero con una corola de quince centímetros de diámetro. Viene de la costa este de los Estados Unidos, como su prima H. coccineus, De zonas pantanosas, charcas, remansos fértiles a la orilla del ¿Missisipi? Allí donde crecen también los cipreses calvos y los tulíperos de Virginia: muy, muy lejos de este jardín. Una perogrullada (locura total transitoria) que escondí con buen criterio detrás de una mata de euforbias.

30 de julio

Las golondrinas que vienen a criar cada año (hacia mediados de abril) al porche de mis vecinos. Una primera nidada salió adelante hace ya tres meses. Cinco pollos. Esta es la segunda, de cuatro pollos, todos bien criados. Los padres echaron a picotazos a los cinco primeros, para que espabilaran. Los otros cuatro salen ya al amanecer, con sus padres, y vuelven al caer el sol. Mi vecina está pendiente. Los ve llegar (los va contando) desde el frailero de la puerta de entrada. Los cuatro pollos se meten en el nido y sus padres se acomodan frente a ellos, en el farol del porche
Mi vecina lleva años con este trajín. ¡Y con lo bien que le vendría acristalar la entrada, para ganarle unos metros al salón…!

1 de agosto

En una gran plantación de pistacheros cerca de casa, acompañando a dos vecinos que vienen a recoger yemas para reinjertar con ellas sus cornicabras (las que han fallado, que no son muchas). Plantaron doscientos patrones -cornicabra, queda dicho- y el año pasado injertaron (Pistacia vera, todo comprado en un vivero en Tembleque). Convencidos de que, pasados 3 ó 4 años, los árboles se adaptarán al terreno -franco-arenoso- y al clima -sequísimo–, mis vecinos van tres tardes a la semana a regarlos, transportando garrafas de ocho litros en su furgoneta. Treinta o cuarenta garrafas por viaje, que hay que llenar, cargar y descargar. Proyectan un pequeño estanque para que se bañen los pájaros. Hileras de lavandas. Colmenas en la parte más alta….Hoy, para poder reinjertar las marras de sus pistachos, han venido a por ramas verdes a esta otra plantación, que poco o nada tiene que ver con la suya.

El propietario es muy amable. Nos lleva en su todoterreno y nos va contando. Tiene otros negocios en la zona, pero esta plantación es la niña de sus ojos. Arrancó las viejas cepas de tempranillo para ponerlo en marcha (con la uva se pierde dinero, ya estaba harto; pero para que su padre no se disgustara excesivamente, renunció a arrancar también los olivos… de momento). Variedades ‘Peter’ (los machos) y ‘Kerman’ (las hembras) Marco de 5 x 6, que hace un total de 327 pistacheros por hectárea. Los goteros funcionando a todo trapo. En regadío, con una producción de 2000 a 3000 kilos por hectárea. Pongamos 2000, para tirar por lo bajo. A 8 euros el kilo: 16.000 euros por cosecha. Tenemos 3 ha., así que 48 mil euros. Pongamos 45.000, para tirar por lo bajo…. En España, sin embargo, comemos pistachos iraníes. Los que se producen por aquí los compran los italianos “para hacer helados”. Nos explica la formación de los arbolitos, que están impecables, preciosos. Nos habla de los nuevos productores manchegos (cada vez más) y de gente valiosa, como el tío de Pistachos Nazario, que pela, seca y envasa él mismo, sin mediar italiano alguno.
Y que cuándo se ara, pregunto.
– Cuando me cabreo con los obreros. Los mando a tomar por culo y me vengo aquí a desestresarme en el tractor.
Una razón técnica como cualquier otra. Y que cómo se riega, vuelvo a preguntar. Con una balsa de 10 millones de litros que llena la lluvia. ¿La lluvia? ¿Aquí? Bueno, y un arroyo del que se bombea el agua hacia la balsa cuando no llueve. O sea… ¿desde mayo, desde abril?¿Siempre? Momento en que conviene dejar de hacer preguntas (por ejemplo: qué pasa si ese vecino de allí, y ese otro de allá, hacen a su vez sus captaciones en el arroyo, un poco antes y un poco más arriba de tu balsa). Pero no. Al fin y al cabo, pronto serán 45 mil al año, para tirar por lo bajo. Más el salario de los jornaleros, el camino bien cuidado, etc. “A cambio”, nos asegura (y a me parece que es un buen hombre, sin doblez), los helicópteros pudieron venir a cargar agua el otro día, para ayudar con un incendio… Otro incendio…Otro más. Porque el bosque está agostado y arde fácil. Porque los árboles (los inservibles, que no producen 45.ooo al año) tiran la toalla y se dejan ir. Porque los pastos de las parcelas “perdidas” se churruscan y crujen, y los corzos, sedientos, se caen en las albercas. Porque los arroyos -vaya por Dios- llevan tres meses secos.

3 de agosto

¡Año de ciruelas! Botes y más botes de mermelada. Y esta tarta de la Larousse de los Postres (receta aún mejor, que sigue a la de la tarta y además rima: “ciruelas mirabel en sauternes y miel”, que a lo mejor haría si tuviera ese sauternes, aunque si lo tuviera -para qué negarlo- dudo mucho que se lo fuera a echar a unas ciruelas…): en el fondo del molde, untado previamente de mantequilla, se extiende la masa quebrada; sobre ella se van colocando medias-ciruelas, con la parte cóncava hacia arriba; se espolvorea todo de azúcar, y al horno media hora.

tarta ciruelas

Se puede tomar con un oporto o un jerez o un banyul...

O Nabo Gigante

(Los narradores van sin prisa. Para el que no pueda aguantar el ritmo de una clase de infantil – atención: SPOILER!- : avance hasta el minuto 8, con la aparición del ratinho esfameado, que es quien conseguirá solucionar el problema)

Hay muchas versiones por la web. Entre ellas, la menos lírica y +abiertamente política del fabuloso Pohadky (Praga, 1958), que no parte de A.Tólstoy, sino de una versión más esquemática (sin tantos animales, sin el fiestón final…) y que cambia al anciano protagonista del cuento (el tierno Don Xosé/Zé del vídeo de arriba)  por un avaro capitalista sin entrañas.

http://www.uloz.to/live/xp6qJacE/pohadky-zasadil-dedek-repu-jiri-trnka-animovane-avi

Mi casa es tu casa o al revés

(Y la huerta también)
Nueva sección de Barbie Jardinera, dedicada a meter la nariz por las huertas de amigos y vecinos.
Empezamos hoy por un lugar de Ourense, de cuyo nombre no quiero acordarme, en el que Maite y Antón cultivan “de todo menos pimientos”

Comentarios de la corresponsal:
-Muchas berenjenas me parecen
-Maravillosas las remolachas, ¡bravo! Todo ese rincón, combinando plantas de crecimiento más lento (o de producción más larga: el calabacín, las acelgas) con las rápidas-rapidísimas (espinacas).
-Hay que despuntar con urgencia esos tomates
-El semillero de lechugas no lo veo… Qué tal si, en vez de arrancar las que están plantadas, les cortáis el cuello con un cuchillo afilado; posiblemente saldrán repollitos (muy tiernos) por la orilla del corte.
-En LRO también sembramos rúcula un año: al loro con las flores, porque se resembrarán solas hasta el infinito/y más allá. Rica ensalada con lascas de parmesano.
-¿Qué tenéis contra los pimientos?

Riego a manta

El pozo de Miguel de momento tiene agua. Riega “como siempre se ha hecho”, dejando que la corriente colme los surcos mientras él vigila el circuito para que el agua se reparta bien (y “bien” quiere decir: a cada hortaliza según sus necesidades, pero sin quitarles el ojo de encima) y para que no rebose y se pierda por ningún punto. La ventaja del riego a manta es su facilidad, limpieza, abundancia…La desventaja, que no lo era en otros tiempos, es que una parte del agua se filtra sin provecho, otra se evapora, y que la tierra, una vez seca, se cuartea y endurece. Sigo siendo partidaria del acolchado. O de los cultivos intermedios con flores, aunque las plantas de la huerta rindan menos. A Miguel poner menos de cincuenta o sesenta tomateras le parece una tontuna. Tiene los surcos como una patena. Si una correhuela osara asomar la nariz, ¡zas!, azadón que te crió. Produce tomates y pimientos para regalar a todo el mundo, y lo que sobra se lo echa a las cabras de Wasa, el nuevo cabrero, marroquí, que ha tomado el relevo en sus viejas instalaciones del “tinao”.

Miguel vendió las cabras en 2016. Hubo que hacerles fotos a todas, juntas y por separado, para que él pudiera elegir y después subirlas a milanuncios.com. Un conocido de aquí al lado terminó comprándolas, para gran alegría de Miguel, que así podría ir a visitarlas siempre que quisiera.
El día del traslado era un viernes. Yo fui primero, antes de que empezara el zafarrancho, para recoger a los dos perros del tinao: Boni y Curro. Luego el comprador preparó a las cabras.
– Y Miguel, a tí que te lleven en coche si quieres decirles adiós -le gritó.
Pero Miguel no quería dejarlas ir sin más, así, a la francesa: con su artritis a cuestas, sin casi poder levantar la mirada del suelo, de tan encorvado que caminaba entonces, hubo de acompañarlas hasta su nueva casa (a cinco kilómetros de aquí; para que el rebaño pudiera pasar al otro lado del monte, él mismo -apoyado en dos bastones- cortó durante unos minutos la carretera de Toledo). Una vez las dejó instaladas, y hechas las recomendaciones precisas al nuevo propietario, Miguel se volvió al pueblo para empezar a preparar la bolsa de viaje.
Ese mismo lunes ingresó en el hospital de Móstoles. Primero se operó una rodilla, después la otra, después la hernia…
Y ahí está ahora, jubilado y sin bastones, produciendo tomates para parar un tren.

Pijo-huerto

 

Pijo huerto en marcha, en sustitución del huerto-huerto de LRO, que este año no va a poder ser porque no ha llovido (y el manantial se acaba: el agua que entre será para los árboles). No sabemos -nadie sabe- si va a volver a llover ordenadamente, previsiblemente, mansamente, algún día. Pero preguntárselo es una pérdida de tiempo. Andarse con jeremiadas, también.

El concepto “pijo-huerto” se lo debemos a Manolo de Porto do Son, que cultiva de todo con mucha paciencia en la terraza de su casa, usando macetas y recipientes diversos.
Para nuestro pijo-huerto-alternativo-rodante usaremos dos cajones que encontré en un contenedor, de esos que se meten debajo de las camas modelo Ikea. Los he colocado sobre sendos palés con ruedas, para poder llevarlos a la sombra si abrasa mucho el sol.  Por dentro: agujeros con una broca de 16 mm y una lona vieja impermeable, también agujereada. A su lado, dos macetones de plástico, también sobre palés (para que circule rápido el agua excedente de riego, sin que se formen charcos bajo la maceta). Delante he colocado un medio-palé (desmontado), que protegerá el plástico negro del sobrecalentamiento.
Cultivaremos solo tomates rosas, de una variedad misteriosa, extraordinaria, procedente del semillero de Mariquiña (Sarria).

¡Toma tomate!

Algunas de las conclusiones a las que he llegado cultivando el huerto de LRO.
Aquí en papel: http://www.bubok.es/libros/250323/TOMA-TOMATE-EL-HUERTO-BIO-SIN-COMPLICACIONES-papel

Y aquí en pdf,   ¡más barato!: http://www.bubok.es/libros/250322/TOMA-TOMATE-EL-HUERTO-BIO-SIN-COMPLICACIONES-digital

El resumen del contenido (sin andarse mucho por las ramas), viene a ser éste (reproducido en la contraportada):

¿Cuándo y cómo debo empezar a regar las patatas? ¿Puedo plantar los ajos al lado de las fresas?, ¿y de las judías? ¿Tengo que despuntar todas las variedades de tomate? ¿Pongo el mismo soporte para las judías que para los guisantes? ¿Y para las habas? ¿Por qué amarillean y se caen los calabacines? ¿Quién tolera mejor las noches frías de otoño: la rúcula o las lechugas? ¿Debo fulminar a todos los seres vivos que se pasean por mis bancales? ¿Es lo mismo un abono que una enmienda? ¿Qué es una enmienda? ¿Y el mantillo, es lo mismo que el “compost”? ¿Qué significa aporcar? ¿Cuándo trasplanto las coles? ¿Debo preguntarle a la luna…?

Es decir, que este no es un libro para aprender a relajarse  ni para”ser feliz”, ni para encontrarse uno a sí mismo ni con la Pachamama… Sólo una guía modesta sobre cómo producir hortalizas sanas en cualquier región de España. Lo que casi siempre se consigue, en mi opinión, trabajando (un poco) y  teniendo paciencia (¡mucha!)

(La mano que sostiene los tomates de la foto no es mía -la mía estaba ocupada con la cámara- sino de Mohamed, un amigo de Tánger que sabe mucho de estas cosas; pero algunos de los tomates de la foto , de hecho, son de esos híbridos raros, kumatos  o algo por el estilo, pequeños y esféricos, muy oscuros, que a él le gustan y a mí no; personalmente soy más partidaria de los tomates de toda la vida, en especial de los más feos -los morunos y Raf, cuanto más acostillados y contrahechos, más ricos- dejados a madurar dos o tres días a la sombra después de recolectados. ¡Nunca en la nevera!)

Summer Wine

Recibido el último parte meteorológico, el resultado de las mediciones con el refractómetro (niveles de azúcar en la uva), la carta de dimisión de la sustituta/becaria que había quedado a cargo de la huerta (después de dos meses a cuarenta grados en la Sierra Oeste madrileña, ahora dice que mejor se vuelve a Connecticut), y la alerta roja de los primeros síntomas de mildiu, el día 4 decidí interrumpir momentaneamente nuestra misión en la luna y bajar a escape a LRO, para vendimiar y dejar el vino 2015 a cubierto en las barricas. ¿Que vendimiar la primera semana de septiembre es lo nunca visto por aquí? ¿Que todavía estamos en verano, que a media mañana seguimos a 30 grados y aún quedan quince días para el equinoccio?. Pues esto es lo que hay, y à la guerre comme à la guerre!.

 

Vino con patatas, con patatas vino

Última entrega de “Vino casero en cinco pasos (más o menos)”

vinitoHemos embotellado por fin una parte del vino, los 64 litros que llevaban dos meses en la barrica de roble. Utilizamos la vieja encorchadora de mi abuelo (véase el post “California”), después de engrasarla y ponerla a punto. Tenemos hasta una elegante etiqueta, en color gris perla, púrpura y verde lima, regalo de una buena amiga -y buena bebedora- que nos la diseñó e imprimió ¡incluso antes de tener hecha la vendimia!
Dicen los que ya están curtidos en estas cosas que los corchos deben estar a remojo unas horas antes del embotellado, y que las botellas deben pasar unos días derechitas, en el suelo o en cajas, para que el corcho “se haga” a la botella antes de “acostarla” en un botellero. El gran dilema, la pregunta del algodón, es ¿qué espacio ha de quedar dentro de la botella entre el vino y el corcho?. Es decir, ¿lleno a tope o no lleno a tope las botellas?. El resultado de las pesquisas es el siguiente: todo depende de la temperatura de ese día, y de cómo se vaya a guardar el vino hasta el momento de bebérselo. La razón es que si la temperatura en verano se dispara el volumen del vino aumentará, y si no hemos dejado nada de espacio bajo el corcho, parte del vino buscará la forma de salirse …y se estropeará. Pero si embotellamos a una temperatura superior a los 25 grados, por ejemplo, y el vino va a pasar el resto del tiempo en una habitación fresca, entonces se puede llenar un poco más, y dejar sólo un pequeño margen ahí dentro. EmbotellandoUna vez decidido cuánto se va a llenar/dejar vacío se ajusta la boquilla del embudo de embotellar, que es un artilugio muy sencillo y eficaz (funciona como las antiguas cisternas de flotador, con un “tope”).
Una parte del vino se bebió al día siguiente de ser embotellado en la sardiñada del San Juan. Otras pocas botellas se las llevaron los amigos del pueblo. Y al final quedan unas cuarenta botellas en casa, a las que, sospecho, no les vamos a dar tiempo a “evolucionar”…La barrica la rellenamos con vino de la cuba de acero, y repertiremos la función del embotellado en uno o dos meses.

patatas Mona LisaLas patatas van con el vino. Nuestras ‘Shanon’ y ‘Mona Lisa’ son patatas de noventa días. Se plantan a principios de abril y se recogen a principios de julio, coincidiendo con el embotellado. Pero todas las botellas, llenas o vacías, tienen que estar guardadas en los botelleros de la pared (unas viejas estanterías de obra, con botelleros estándar comprados en Ikea), antes de que lleguen las patatas. La fresquera es muy pequeña y no habría sitio para tanta caja.

Tomates de mata baja

Tomates de mata bajaHoy vamos a tratar un asunto candente y de máxima actualidad: ¿hay que atar los tomates de mata baja o se les deja a su libre albedrío, revolcándose por el suelo?.

Anastasio, el anterior propietario de LRO, anarquista de corazón (dato que no se contradice con el hecho de llevar un calendario actualizado del Caudillo en el bolsillo de la camisa), opina que no es bueno atarlos. Que se les deje ir, que por algo son “de mata baja”. Que ni se les despunta ni nada, que sólo hay que tener cuidado de plantarlos bien en lo alto de un caballón. Su amigo N., un indeseable de la cabeza a los pies, dice lo contrario: que aquí tiene que ir atado todo cristo, seas de mata alta, de mata baja, o independiente (a éste se le ata más fuerte).

A mí me parece que, más que atar, hay que  despuntar un poco -no dejar más de tres o cuatro tallos, que en este caso, por tratarse de “matas bajas”, salen juntos de la tierra- y después ir colocándoles confortables almohadones a los tomates ya bien cuajados. Almohadones de paja, o bien cajas de madera, las de la fruta, que andan tiradas por la calle los días de mercado. Combino ambas cosas. Haría falta mucha paja para poder almohadillarlo todo. Por aquí hago el acolchado más espeso, por allá levanto las ramas de las tomateras y voy calzando cajas de fruta. Una tercera opción, trabajosísima, es preparar unas andarillas con palos y cuerdas. Con el tiempo he conseguido limitar las andarillas a una mera “barandilla” de bambú,  de la que cuelgan los racimos a unos veinte o treinta centímetros del suelo, y que en algunas matas  -especialmente poductivas y aparatosas- combino a su vez con los almohadones de paja y con las cajas de madera. Rápido resumen de los 3 métodos, que para nada se excluyen entre sí:

Mi vecino Alberto sólo utiliza "barandillas". A mí no me gusta ver la tierra tan desnuda,

Mi vecino Alberto sólo utiliza “barandillas”. A mí no me gusta tener la tierra tan desnuda.

  • la ventaja de la barandilla es que mantiene ventilados los pies de la tomatera; la desventaja, que requiere tiempo y material;
  •  el sistema de los almohadones tiene las ventajas de cualquier acolchado orgánico; la desventaja es que hace falta mucha, mucha cantidad de paja, y que da un poco de miedo en zonas donde se pasa de los 40º desde mediados de julio;
  • la ventaja de las cajas es su facliidad, y que cualquiera puede conseguirlas en la calle o en la puerta del frutero; pero tienen la desventaja de que hay que andar moviéndolas para poder regar al pie de las tomateras, o para quitar las hojas enfermizas de la parte baja de la mata…

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¡IMPORTANTE!. Últimas noticias desde Sarria (para los que no estén al tanto: pínchese la etiqueta “mollámonos polo río”)

Los miembros de la Plataforma, los que se la jugaron para salvar los árboles, y siguen jugándosela para salvar los puentes, han recibido estos últimos días 35 multas por sus actuaciones los días 24 y 25 de marzo.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/07/03/galicia/1404413592_678843.html
Desde la guardia civil hasta el subdelegado del gobierno han reconocido que ni en el desalojo ni en la manifestación hubo altercados de ninguna clase. ¡Pero si por no haber no hubo ni pintadas!. A ellos les da igual, es más, les da igual TODO. Como muestra de su infinita prepotencia han hecho cursar las 35 multas, que suman la bonita cifra de 20.550 euros. Aunque se van a recurrir, ya está abierta una cuenta para recaudar fondos. Si todos contribuimos con lo que podamos al final ganaremos la partida. El camino corto y  fácil es quemarles la barraca a esta gentuza. El camino largo, pero más seguro y honorable, es  resistir. Resistir a la japonesa.
El dinero de la cuenta que no sea necesario usar (y ojalá sea mucho), se donará a varias ONGs. Por favor,  AYÚDENNOS A PLANTARLE CARA A LA CONFEDERACION HIDROGRAFICA, EL ALCALDE, LOS CONSELLEIROS, Y LA MINISTRA DE MEDIO AMBIENTE:

http://www.plataformariosarria.org/colabora/donar/

Guadañas y tai-chi

guadaña
(Foto: J.M. Díaz Bernárdez. El paisano lleva la guadaña en la mano izquierda, un carabullo para guiar a las ovejas en la derecha, el paraguas colgado del cuello y, aunque no se vea en la foto, seguro que hay una piedra de afilar en algún bolsillo ).
No conozco a nadie en el pueblo que me pueda enseñar a afilar y cabruñar la guadaña como es debido. Perico, que es el más cabal de los labriegos de por aquí, dice que él ni siquiera sabe segar, que él nunca segó. Segaba su padre, cuya guadaña conserva amorosamente en el garaje, como un fetiche. A Perico lo contrataron de “factotum” en el Ayuntamiento, allá por los años 70, y aunque le tiraba mucho el campo, sólo pudo consagrarse realmente a la huerta y el viñedo cuando se jubiló (el verbo “consagrarse”, en este caso, es muy preciso). Anastasio sí segaba. Me cuenta que iban en cuadrillas de a siete, avanzando hacia delante y procurando seguir el ritmo que marcaba el más diestro. Pero Anastasio es desordenado y le cuesta trabajo explicarse.
Total, que he terminado en internet, estudiando a fondo los vídeos de youtube sobre el tema. Los hay en todos los idiomas. Hay incluso varios tratados en inglés, muy actualizados, y un par de empresas que venden accesorios on line (por ejemplo: piedras de afilar “doppelbock”, las más cotizadas, que, a juzgar por lo que cuestan, deben de estar hechas con algún mineral caído de la luna).  Los enlaces que copio aquí abajo son una selección de los que, sin tener ningún conocimiento previo,  me han parecido mejores:

Con subtítulos en francés (y neerlandés): Le battage de la faux/ het haren van ees zeis. ¡Muy útil!. La yunca de cabruñar es portátil; se clava en el suelo procurando que quede bien recta.https://www.youtube.com/watch?v=mQUj2yf_4t8&feature=player_detailpage

En inglés adjunto tres links. En Gran Bretaña sigue habiendo competiciones de siega con guadaña, y seguramente hasta se retransmiten por TV en horario de máxima audiencia. Los vídeos que más abundan en la web sobre la materia proceden, sin embargo, de granjas yankis de permacultura.

El primer vídeo, a cargo de un granjero “permacultor” del estado de Washington, es muy bueno y detallado; quizá un poco largo de más, pero si usted es capaz de seguir las explicaciones  -con la cámara enfocando a las manos del que habla, lo que es de gran ayuda- aprenderá a afilar y cabruñar (sharp /hone & peen; atención al modelo de yunca, anvil)). https://www.youtube.com/watch?v=vn70UfJcULI&feature=player_detailpage
Este segundo vídeo también me ha enseñado alguna cosa: el protagonista es otro segador-permacultor-barbado de los EEUU, muy bien dispuesto y parlanchín, pero que casi se carga a su propia perra (Sabrina) mientras intenta el pobre no autolesionarse; curiosamente, es el único segador en todos los vídeos que he visto (y he visto unos cuantos) ¡que lleva guantes!. https://www.youtube.com/watch?v=4BMI9C672xQ&feature=player_detailpage
El protagonista de este tercer vídeo es un anciano británico llamado Ernie, que perfectamente podría ser el padre de Perico. No se aprende mucho (y a él se le escucha mal), pero la imagen de Ernie con su guadaña de los años 40 vale la pena. Un detalle práctico en el que insite: que la lama de la guadaña se mueva siempre horizontal al suelo. https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=vDq8fPX0JPw

Para concluir, copio directamente los dos vídeos que me han resultado más prácticos.
1. Para cabruñar la guadaña ya mismo, este vídeo en asturiano, protagonizado por Manolo:

2. Una vez lista la guadaña, queda aprender a segar, esto es, el “baile” del segador. Muchos -los permacultores, por ejemplo- tienen la extraña manía de ir descalzos (como la protagonista del siguiente link; no he podido verlo hasta el final porque me pone muy nerviosa; seguro que en los últimos minutos del vídeo se la llevan en ambulancia al centro de salud: https://www.youtube.com/watch?v=yzmrLFHRaTY&feature=player_detailpage). El enlace que he escogido -Los Alegres Segadores de Nueva Zelanda- propone utilizar un paso de tai-chi para segar sin perder el ritmo.
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Conclusión: En LRO ya he empezado a usar la guadaña, teniendo bien presentes los consejos de toda esta gente, a los que agradezco mucho su ayuda. Como Manolo, ajusteme les gafes, escupín, afilela y cabruñela. Pero la siega la hago como el de las antípodas, con la única diferencia de que yo voy calzada (¡si el  alegre segador neozelandés viera los matojos resecos y pinchudos de por aquí, creo que también él  preferiría ponerse las botas!). Por último: el día que se saca la guadaña los perros se quedan en casa.