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Acerca de ccoutodafonte

1968, La Coruña. En la Comunidad de Madrid desde 2005. Sector: jardinería. Blog: www.laramadeoro.com.

Brezos, brecinas, queirugas.

Agosto 2012, una aldea del norte.

En la ladera que baja  a la playa, en las zonas más rocosas y ásperas, más expuestas al sol, al viento, al salitre, donde la tierra es escasa y pobre,  florecen desde la primavera diversas especies de brezos y brecinas – queirugas grandes e pequenas, géneros Erica, Calluna y Daboecia-  mezclados con gramíneas, toxos (Ulex), algunos cardos y poco más.

El viento del nordeste rompe las ramas resecas de los pinos y esculpe a su manera las masas de laurel y madreselva que crecen ya muy abajo, donde sí se ha acumulado una buena capa de tierra. El monte se ha quemado varias veces. En la parte alta crecen los eucaliptos, inmediatamente más abajo (otro tono de verde), grupos de pino marítimo; en la siguiente franja, donde haya un mínimo de humedad, helechos y zarzas, y donde no, queirugas... Cuando éramos niños esa bajada a la playa era un pastizal, dividido por regos que canalizaban el agua de lluvia y de los manantiales de la parte alta; el agua lo empapaba todo, todo el año, y hacía salir al camino unas babosas gordísimas, como no he vuelto a ver desde entonces; las vacas de Evaristo, que pastaban pendiente abajo, levantaban parsimoniosamente la cabeza cuando nos veían bajar corriendo…. Pero el fuego, la sustitución de los carballos por pinos y eucaliptos, el abandono de los pastos, han contribuido a que el suelo sea ahora más pobre y más ácido. Donde la tierra es mínimamente rica todavía hay tojos y xestas (ginesta, retama). Pero donde domina el brezo la cosa no tiene duda: ahí ya no puede crecer nada más.

Rutina

Todo el verano, cada verano

Nada más llegar: comprobar los estragos del grillotopo/alacrán cebollero en la huerta (una cebolla, una remolacha y un apio de media, por noche)
Comprobar que en las trampas para el grillotopo no han caído cárabos ni estafilinidos, que no hacen daño  en la huerta (todo lo contrario) pero siempre se caen de patas en los botes y cajas que dejo enterrados. Hay que liberarlos enseguida (bajo el acolchado de paja), para que no se deshidraten.
Comprobar que no han caído lagartijas a la alberca (en lo que va de verano he salvado a tres y he retirado el cadáver de una cuarta: no son nada listas)
Abrir la primera tanda de goteros. Limpiar primero el filtro.
Subir a la alberca vieja: escuchar unos segundos la caída del agua en su interior. Comprobar el nivel. Si hay suficiente agua, regar moras y frambuesas, a mano. Primero, recoger algunas tarrinas de moras (de buena mañana la piel está tersa, después se empieza a tostar)
Bajar a la segunda huerta y comprobar que el viento no ha tirado los sombrajos. Si los ha tirado, volver a atarlos.
Abrir la segunda tanda de goteros.
Revisar los tutores de los tomates. Y las ataduras. Despuntar. Recoger los tomates maduros, pimientos, calabacines y pepinos. Colocar las cajas a la sombra.
Mirar bien el interior de las coles. Empiezan a dejarse ver las chinches y no se puede tener piedad con ellas (como la tuve en primavera con el grillotopo…). Chinche que asoma, chinche que se despide.

Doblarle las hojas a las cebollas que ya estén bonitas, para que maduren bien y después se conserven mejor.
Vaciar unas regaderas en la media docena de melones que nos dejaron los jabalíes (el resto, zapateados).

Ya han pasado tres o cuatro horas horas. Si el calor no aprieta, quitar hierbas en las huertas, a mano o con una azadilla. Habría que desbrozar tanto, tanto…que no desbrozo nada. Si el calor aprieta, parar. Rellenar, al salir, el cubo de agua  y la bandeja con pienso que le dejo en la puerta a un perro que ví cruzar hace dos días por el camino (ni se paró  ni se dió la vuelta para mirarme)

Al atardecer hay que volver y terminar de regar. Y mañana otra vez.
Y pasado.
Y al otro.
Y al siguiente.

Rousseau pour tous?

2012

Este año 2012 se celebra el tercer centenario del nacimiento en Ginebra de Jean-Jacques Rousseau: “Rousseau pour tous” es el lema de la campaña, extremadamente elogiosa,  que los ginebrinos han puesto en marcha para honrar a su conciudadano. En LRO somos más de M. Voltaire (por razones que enseguida se explican), pero hoy toca dedicarle unos minutos a Juan Jacobo, filósofo del «retorno a la Naturaleza», aunque sólo sea para intentar dar del personaje una visión diferente de la oficial y políticamente correcta.

 Rousseau sólo me resultaba atractivo cuando tenía (yo) veinte años. Ahora paso de los cuarenta y, la verdad, ya no me creo que el hombre sea bueno por naturaleza ni que las instituciones sociales sean las causantes de su perdición. Encuentro pretencioso que alguien asegure tener todas las respuestas para todas las preguntas, que diga defender la Libertad pero critique con encono a los que no la usan como él quisiera, y sospecho sistemáticamente de los que proclaman la superioridad de las emociones sobre la razón, el todo (la nación) sobre las partes (cada individuo), los ideales abstractos sobre la realidad imperfecta….  Prefiero a  su contemporáneo Voltaire, ¡mil veces!, que a muy pocos kilómetros de la ciudad natal de Rousseau, en la comuna fronteriza de Ferney, consagró su tiempo y su dinero a abrir caminos y construir fuentes, casas, un hospital, una granja y varios talleres; consiguió aumentar el rendimiento de las tierras de labor y  organizar la comercialización de sus productos, mejorando con todo ello en muy pocos años las condiciones de vida de los habitantes de la comuna, quienes, según cuentan las crónicas, lo adoraban, hasta el punto de que cuando no podían darle un beso directamente a él se lo daban al caballo de su carruaje… Y todo ello sin aburrirnos elucubrando sobre la perfección moral del  buen salvaje, o del labriego analfabeto, frente al  vicioso y degenerado hombre moderno, etc.  Por eso el joven Rousseau, idealista pero inútil, que miraba más hacia atrás que hacia delante,   encontraba detestable al viejo Voltaire: materialista, corrompido por el amor a la ciencia, al arte y al teatro, bon vivant sin disimulo…

Ahora bien, ¿puede declarar uno su lealtad a los verdaderos ilustrados, -esos que miraban hacia delante…- y, al mismo tiempo, reconocer los límites de la idea del progreso tal como ellos la parieron  y  llegó, prácticamente sin cambios, hasta la generación de nuestros padres?. Quiero creer que sí. No presto mucha atención a los que me dicen que nuestro sistema de vida occidental está podrido y que mejor nos iría viviendo “integrados en la naturaleza”, como los jíbaros del Amazonas, o los nativos de Guinea Papúa etc, etc. Aguzo el oído, sin embargo, cuando oigo a alguien explicar por qué la destrucción de la naturaleza en nombre del crecimiento y la productividad ilimitada es una conducta irracional que nos lleva a todos -los de este hemisferio y los del otro- al mismo callejón sin salida. Es decir, que son los argumentos científicos, económicos, racionales e ilustrados en última instancia, y no la fácil poesía campestre (no sé cómo referirme a esa actitud, que siempre me ha parecido reaccionaria), lo que yo quisiera defender también aquí. Por ejemplo, si hay que promocionar la agricultura ecológica no es –al menos en mi caso- porque quiera reverenciar a la Pachamama y conectarme con las fuerzas cósmicas, sino porque no hay otra manera de producir racionalmente a día de hoy. En LRO sólo tiene sentido producir-conservando, o bien conservar-produciendo, que lo mismo da.  Y me gusta pensar que si M.Voltaire siguiera  hoy al frente de sus fincas de Ferney las inscribiría sin dudarlo un segundo (¡quién sabe!) en el registro de producción ecológica de su Departamento…

Rousseau en cambio, apóstol de la vida “natural”, no debía de saber ni cuándo se plantan los ajos. Apóstol de la pureza y la inocencia de los niños, abandonó en el hospicio sin pestañear a los cinco hijos que tuvo con su lavandera. Criticaba con virulencia a los aristócratas, pero aceptaba de buen grado que le mantuvieran…. Lo que a Jean-Jacques le iba era pasear por los prados, recoger hierbas, meditar, extasiarse; regresar después a casa -al chateau del Marqués de Girardin, por ejemplo, que le había ofrecido su hospitalidad en Ermenonville-, olisquear las flores del camino, saludar quizá a algún jornalero miserable con el que se cruzara (y al que, por cierto, este apóstol de la soberanía popular /nacional negaba el derecho a voto, al igual que a las mujeres), y a media tarde, ya descansado, bajar a merendar con la señora de la casa, escribir,  tocar un poco la flauta.

Más allá de su crítica al poder establecido, Rousseau era, de hecho, profundamente anti-ilustrado. Este blog «campero» no es el lugar indicado para discutir  las aportaciones  de Rousseau (confusas, contradictorias) al debate político de su tiempo.  Pero sí podemos dejar apuntado lo más evidente, que todas sus ideas -políticas, filosóficas, pedagógicas, al menos hasta donde yo recuerdo- parecían partir de un mismo impulso: la búsqueda de la «pureza original», o como quiera llamársele, que acabó convirtiéndose en uno de los dogmas del siglo, y que tuvo su reflejo incluso en  la historia del paisajismo (…esos jardines impostados, falsamente silvestres, «sublimes» y «naturales» que empezaban a hacer furor por entonces). Su insistencia en «volver a la Naturaleza», el lirismo arrebolado de algunos de sus textos, radicales y apasionados, encandilaban a muchos aristócratas ociosos que ya habían sido ganados por la estética prerromántica, y que con un candor que después se repetiría no pocas veces en la historia, se disponían a encender la  llama de la Revolución… Revolución que terminaría llevándoles a todos ellos (et pour cause!) a la guillotina .

Acabo. No puede serme simpático este hombre porque –aún dejando aparte sus incoherencias y sus neuras-  a mí ya sólo me interesa  lo que uno hace o deja de hacer. Las cosas concretas, útiles y objetivamente buenas, sean grandes o pequeñas, pero tanto mejores cuanto más fácilmente puedan transmitirse, es decir, enseñarse. Y la compra de LRO ha reforzado esta forma de pensar. “Ya conoce usted a Fürnstein, el llamado poeta de la naturaleza –le decía Goethe a su discípulo Eckermann- …Ha escrito un poema sobre el cultivo del lúpulo que es algo insuperable…”.  Pues eso.

Tomate, tomato, tomata

30 de julio 2012

Este año hemos plantado tomates Carson, una variedad de tomates pintones, dentro del grupo de tomates «beef». Compramos el plantón a Mariano Escolar, en Fuenlabrada, que a su vez compra las semillas a la multinacional Enza Zaden. Enza Zaden hace años absorbió a Vitalis, una empresa de semillas «orgánicas», adjetivo que los franceses y  españoles reemplazamos por «ecológicas» (todo es lo mismo, y a veces esconde mucha tontería: por este mundillo hay que moverse con cuidado y no perder el sentido común). No tengo claro en qué consiste la elaboración de semillas bio (tercera denominación posible). Cero pesticidas, eso seguro. Pero las semillas de un tomate Carson, creación de laboratorio, por mucho que sean producidas d´ores et déjà sin tratamientos químicos , nunca podrán ser  100% naturales (ecologicas, orgánicas, bio…), como, pongamos por caso, las que guardaba mi abuela de un año para otro en sobrecitos hechos con papel de periódico. Para hacerse un banco de semillas propio, seguido del correspondiente semillero, bastaría con tener un mínimo de espacio y un mínimo de cabeza (cabeza planificadora y constante). Por hacer la prueba, además de los Carson, hemos sembrado tomates Negros de Crimea, procedentes de un sobre certificado bio (ecológico, etc) de la casa Clemente Viven. Trasplanté las pequeñas tomateras Negras cuando las Carson ya empezaban a cuajar, con la idea de que se solapasen las producciones, y poder tener tomates hasta principios de noviembre.  A ver cómo va la cosa.  Ahora los Carson están hermosos y los Negros llenándose de flores…

Un día de estos iré a un mercadillo de variedades antiguas, y entonces sí me plantearé en serio empezar a guardar yo semillas de un año para otro. De momento, tratándose de variedades manipuladas genéticamente, me parece una bobada. (No lo hago por fundamentalismo, ciertamente, pues ya digo que no tengo problema en plantarlas…. Pero es que para eso, para seguir reproduciendo esas variedades, prefiero seguir comprando las semillas al profesional que vive de eso y que controla todo el proceso bastante mejor que yo.)

Y por si todavía queda alguien sin ver este vídeo tomatero de Veterinarios sin Fronteras, ahí va el link:

Mundo Miope

Ultimos días de julio de 2012

Cuando un miope se quita las gafas el mundo se le aparece aproximadamente así: muy nítido el primer plano, borroso el plano medio, confuso el fondo. Por eso, en un primer momento, el miope estándar presta más atención a la espiga que al cañaveral.  Lo otro, por lo general, también llega;  pero más lentamente y con un cierto esfuerzo. El miope es inductivo porque no le queda otra.   Más inclinado a la gramática que a la filosofía, a la química que a la matemática, a la botánica que a la astronomía. Un porcentaje muy elevado de miopes se entretiene indagando cómo están hechas las cosas. Empuña una herramienta y su cabeza pregunta ¿con qué madera habrán tallado el mango?.  Sólo después –medio segundo más tarde, según como sea por temperamento, formación, etc- se preguntará calmosamente ¿para qué sirve?.  Un miope estándar ve bien de cerca, así que no se suele equivocar leyendo los rostros. Cuando le presentan a alguien le basta con mirarle un momento a los ojos para saber si  es de fiar (es más, normalmente le basta con mirar  a los ojos de su perro).  Para terminar. Si uno, además de miope, tiende a la melancolía, no debe dedicarse a las cosas del campo, porque no será capaz de hacer como que no ve a los pulgones o a las chinches (vaya si los ve), ni tendrá la suficiente presencia de ánimo para levantar la cabeza, escrutar el horizonte (frase imposible en sus labios)  y decirse: ya lloverá, ya volverán a rebosar los manantiales. El problema del miope estándar es que jamás podrá enfocar bien a la garza. Sólo ve  lo que tiene delante. Y eso lo ve muy, muy , muy bien.

NOTA. Tres noches seguidas de tormenta. Truenos, relámpagos, viento. Pero de momento poca agua (superficial, con las altas temperaturas se evapora enseguida).

LRO Hotel Resort + Spa

Lonely Bees & Wasps Hotel

Habitaciones individuales, en tallos esponjosos de cañaheja, frambuesa, o rosal silvestre. Para avispas solitarias también hay bambú y  cañas comunes (Phragmites, procedentes de la finca de la Dionisia, vecina de LRO). Buenas vistas sobre la alberca nueva. Situación soleada pero no tórrida ( unos ramallos de sauce , sobre el ladrillo que forma el hotel, protegen las estancias del sol zenital).  Pequeño talud de tierra del otro lado de la roca. Restaurante para adultos a menos de cinco metros: umbelíferas silvestres, zarzamora, aromáticas y Sedum de los «cuasi-jardines»…

Habitación flotante para ranas

En planchas de poliespán alveoladas, con una teja, piedras, tierra, y varias ramas secas. Acceso individual desde el agua, por medio de una rama curva imputrescible (enebro).  Rampa de salida del estanque (otro tronco de enebro, más grande). Restaurante ahí mismo: mosquitos, efímeras, pequeños crustáceos…

El SPA de LRO incluye baños de barro y un circuito termal por piscinas de agua fresca, templada, o caliente.

Sólo he incluído dos de los “hoteles” que hemos fabricado expresamente para el bicherío, en zonas donde nos interesa particularmente tenerlo cerca (en el resto de la finca sería absurdo). Pero la mayoría de los refugios (hablo sólo de los “humanizados”, claro)  los han ido okupando ellos, como el montón de tejas viejas –recogidas en un contenedor de San Bernardo el año pasado- , hoy albergue para lagartijas. O como una de las arquetas de riego, en la que he visto acurrucarse, muy asustada, una culebra de agua. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene consecuencias. Un cesto lleno con retales de malla de sombreo se convierte en un nido donde hibernan y crían los ratones. En la salida del tubo de drenaje se ha instalado un sapo. Y en uno de los montones de sarmientos que no quemamos…y en las vigas podridas que retiramos de la bodega, hoy descomponiéndose en paz a la sombra….y en ese montón de piedras rastrilladas que he ido acumulando en una esquina de la huerta…

NOTAS

La médula esponjosa de Thapsia villosa -cañaheja- es perfecta para los nidos de avispas y abejas solitarias

Todo el mundo sabe que sin abejas y abejorros ninguna huerta ni plantación frutal producirá medianamente. Y todo el mundo ha visto alguna vez a las flemáticas ranas almorzando mosquitos en la orilla de una charca…. Pero ¿por qué «avispas solitarias»?. Esto lo he ido aprendiendo al llegar aquí. Aunque las avispas adultas son vegetarianas, como larvas son carnívoras. Por eso sus progenitores «cazan»: algunas hacen la puesta directamente sobre el insecto que parasitan (una larva de coleptero, una oruga…), pero muchas construyen primero un nido, lo llenan con sus presas aún vivas -paralizadas- y acto seguido hacen la puesta. Luego todo son diferencias. Algunas avispan se van y ahí queda eso (bien tapiado). Otras siguen llevando a sus crías alimento fresco…En fin. Que estas avispas solitarias son un auxiliar de primera cuando uno tiene un huerto con tendencia  a llenarse de pulgones, de saltamontes, o -lo peor- de grillotopos…Le tengo echado el ojo a dos géneros de avispa en concreto: Larra -que parasita grillotopos- y Pemphredon, que va limpiando de pulgones por donde pasa…

La fuente principal, además de los manuales que cito siempre -el de V.Albouy y el Chinery-, la web de Terre Vivante, con instrucciones  para hoteles super-sofisticados y fashionhttp://www.terrevivante.org/237-construire-un-hotel-a-inscetes.htm

Anthidium libando la flor de un Sedum spectabile

 

Weeding

Julio 2012

Los ingleses, además del sandwich de pepinillos, han inventado el verbo to weed, que significa «arrancar malas hierbas». Yo arranco malas hierbas, tú arrancas malas hierbas, él o ella  arrancan malas hierbas….. (Las dos cosas están quizá relacionadas. Los ingleses  de clase media no dedican mucho tiempo a la cocina, ni a la sobremesa, ni mucho menos a la siesta; por otro lado,  ese tiempo robado a la mesa  sí parecen dedicarlo al jardín, que cuidan con devoción y buen gusto -y con sus propias manos…)

Esta foto es de ayer a mediodía. El jardinero, subido al cesto, arranca malas hierbas del jardín vertical de Caixa Fórum. En la librería de la fundación venden el libro dedicado al gurú de estos jardines, Patrick Blanc (propietario del coyright). Un francés sofisticado, con el pelo teñido de verde fluorescente, muy viajado, apasionado de las selvas del sur de Asia. He leído por ahí que la instalación pasaba de 600 euros el m2. No sé el diseño. ¿Y el mantenimiento? Quitar hierbas desde un cesto hidraúlico es muy espectacular, pero mucho, mucho más lo es el entramado de tuberías y goteros que mantienen permanentemente húmedo el fieltro de poliamida que actúa de soporte para las raíces. A través de ese fieltro se suministran también los nutrientes necesarios para mantener el artilugio en pie. Por el lateral del jardín, ya en el Paseo del Prado, se adivinan las tripas del jardín. No hay tierra, ni lombrices, ni escarabajos. Ni nidos. Hay una estructura metálica, una malla de polipropileno tejido, y el  fieltro, cortado en forma de bolsillos, para encestar en ellos cada planta.

Pienso que los españoles no tenemos una verdadera cultura «jardinera». Sólo retazos, sin continuidad, sin  conocimientos ni verdadera pasión. (A cambio, eso sí, comemos como Dios manda. Cuando uno viaja al Reino Unido, en especial si va con intención de patear la campiña, debe tener muy presentes estas dos cosas: que el transporte público es un desastre, como aquí en los años 50, y que con seguridad va a pasar hambre). A los españoles, decía, no nos llama la atención ver crecer un césped de raygrass, o una alfombra de mojigatas petunias, al pie de un olivo centenario (que parece encogerse, abochornado…).  Y es una batalla perdida de antemano intentar convencer a tus clientes de que  que la pradera reseca en agosto está perfecta así, de que las hojas que caen del cerezo deben quedarse al pie (si no todas, al menos una buena cantidad), de que una maceta con una «gitanilla» o una gramínea bien escogida, en Madrid, es mucho más bonita -y sensata- que el dichoso arce japonés que compró en el «garden», -y que me suplica a escondidas, cada vez que me acerco, que por favor lo robe y me lo lleve a la costa…. Y sobre todo. Sobre todo. Que nuestros paisajes son horizontales. Que no estamos en Tailandia. Que ese jardín vertical -por extraordinario que sea, que desde luego lo es- no educa nuestra mirada, ni crea un ecosistema sostenible, ni nos reconcilia con la belleza  que tenemos más a mano (de vuelta a LRO, conduciendo, lo que queda de las dehesas de Chapinería, Navas…).

De rama en rama

Julio 2012

 

Para poder cargar con la familia Tarzán al completo la rama en la que todos ellos se sientan ha de cumplir, según los manuales técnicos al uso (1), las siguientes características:

 

  1. Ha de tener un diámetro no inferior a un tercio del diámetro del tronco (o de la rama de orden inmediatamente anterior en la que va inserta)
  2. Ha de tener un ángulo de 45-60º. Si más, la rama se parte. Si menos, aplastan a la mona Chita.
  3. Ha de estar suficientemente separada de la siguiente, que además no crecerá exactamente encima (la de la familia Tarzán no habría podido desarrollarse tanto, pues la rama vecina la habría sombreado, achicándola, y no habría sitio para Jane).

Para conseguir todo esto basta con ir formando el árbol de rama en rama desde los primeros años, en cuanto el tallo haya crecido hasta una altura suficiente para que podamos escoger la primera (pongamos a unos dos metros del suelo, según la especie arbórea y lo que queramos hacer con el árbol: ¿colocar una mesa debajo, aparcar el coche o el elefante?, ¿nada?). La propia naturaleza haría el trabajo por nosotros si nos estamos quietos (morirán las ramas bajas y el árbol se irá estirando). Pero si queremos adelantarnos, porque a la familia Tarzán le corre prisa,  y ajustar la altura y forma  general de la copa a esa función descrita, entonces podemos ir haciendo la selección de ramas  nosotros, dejándolas -eso siempre-  bien separadas y bien orientadas.  Lo suyo es que que el árbol siga creciendo hacia arriba y mantenga su porte natural.  Si quisiéramos –pero  NO queremos- formarlo artificialmente, como un “vaso” de tres o cuatro ramas, entonces hay que proceder a cortar el tallo/tronco,  dejando por debajo las 3 ó 4 ramas estructurales elegidas.  No queremos, decía, porque eso se hace cuando el árbol es demasiado grande para el espacio que ha de ocupar (una acera de Madrid, por ejemplo) o cuando se trata de árboles frutales ( para que la mano llegue a la fruta).
En fin, después se continúa eligiendo las siguientes ramas, que a su vez van insertas en estas principales…La película acaba bien –incluso con los árboles en vaso- si la formación prosigue ordenadamente. La película acaba mal si aparece por la selva un funcionario municipal indocumentado, que procede a terciar o desmochar el árbol con su motosierra (terciar: dejar un tercio de cada rama y eliminar el resto). Y encima le dice a Mister Tarzán que lo hace porque en su pueblo “siempre se ha hecho así” (como tirar a la cabra del campanario), añadiendo : que al árbol «le sienta bien» la operación y que esos cortes sirven para «rejuvenecer» al árbol (y a la cabra, que queda como nueva al llegar al suelo…). Si esto sucede, si se tercia la copa, las ramillas que broten la próxima primavera formarán una bola enmarañada sin orden ni concierto. Todas ellas nacerán de yemas subcorticales, en el perímetro de la herida. La inserción es insegura. Muy peligrosa. A ese árbol no volverá a subirse nadie, so pena de partirse la crisma …lo que seguramente no sucederá, porque al año o  a los dos años volverá el susodicho con la motosierra, y ¡zas!, nuevo terciado cuando el árbol apenas había empezado la compartimentación de las heridas (una solución intermedia hubiera sido la poda «en cabezas de mimbrera», pero exige más pericia y más tiempo).  Conclusión: el debilitamiento  del árbol es progresivo, imparable, y árboles que podían llegar a ser dos, tres, cuatro veces centenarios, malviven mutilados y terminan muriéndose de forma irracional a los  20 ó 30 de haber sido plantados.

NOTAS.

(1)  Fuentes principales: Las podas de las especies arbóreas ornamentales, F.Gil-Albert, Ed. Mundi-Presa.  Todo el capítulo quinto, sobre podas de formación. Y pp.27 a 32:»aspectos que condicionan la solidez estructural de un árbol».  Y Ch. Drénou, La poda de los árboles ornamentales, Ed. Mundi-Presa, en especial pp.162 y ss: «Seis ideas recibidas sobre la poda radical».
(2) ¡Todo esto no tiene nada que ver con las podas de trasmocho, escamondas, etc, que se hacen en zonas rurales por razones de aprovechamiento ganadero y forestal.! Esa sí es otra película, que corresponde a otra entrada del blog.

Ríos (1)

Julio 2012

¿He contado ya que en LRO coleccionamos ríos?. Los tenemos guardados en una tinaja de arcilla, detrás de la casilla. En lo más duro del verano, cuando el calor nos tiene a todos acogotados, abrimos unos segundos el pitorro de la tinaja y dejamos salir un río, el que sea, para que nos refresque un poco los ojos . Hoy ha salido disparada La Romanche, que nace en los Alpes franceses -un torrente alocado, como todos por allí- y baja dando brincos hasta Grenoble, donde ya parece otra, amansada por la llanura y (sobre todo) por las presas de EDF (Électricité de France). La he soltado un rato ahí delante (ahí arriba), y  me ha hecho recordar que todavía hay sitios donde llueve, donde nieva, donde las rocas se cubren de musgo y los manantiales no se secan.

Hablo de las piedras desnudas

2012

“Hablo de piedras que siempre se han acostado al raso o que han dormido en su yacimiento y en la noche de las vetas. No interesan a la arqueología, ni al artista, ni al diamantista. Nadie hizo con ellas palacios, estatuas, joyas; ni siquiera diques, fortificaciones o tumbas. No son útiles ni famosas. Sus facetas no brillan en ninguna sortija, en ninguna diadema. No promulgan, grabadas en caracteres indelebles, las listas de victorias, las leyes del imperio. Ni hitos, ni estelas. Expuestas a la intemperie, aunque sin honores ni reverencias, sólo dan testimonio de sí mismas (….)
Hablo de piedras con más edad que la vida, y que permanecen en los planetas fríos incluso después de que ésta tuviera la fortuna de eclosionar en ellos. Hablo de piedras que ni siquiera tienen que esperar la muerte y que no tienen más que hacer que permitir que se deslice sobre su superficie la arena, el aguacero o la resaca, la tempestad, el tiempo.
El hombre les envidia la duración, la dureza, la intransigencia y el brillo, que sean lisas e impenetrables, y enteras aún quebradas (…)

Como quien, al hablar de flores, dejara de lado tanto la botánica como el arte de los jardines y de los ramos –tendría aún mucho que decir-, así, por mi parte, olvidando la mineralogía, descartando la artes que hacen uso de las piedras, hablo de las piedras desnudas, fascinación y gloria, donde se oculta y al mismo tiempo se entrega un misterio más lento, más vasto y más serio que el destino de una especie pasajera”.

(Extracto de la “Dedicatoria” escrita por Roger Caillois, en 1966, para la primera edición de su obra  Pierres. Traducida del francés por  Daniel Gutiérrez Martinez en Piedras, Roger Caillois, con prólogo de E. M. Cioran, Ediciones Siruela 2011)