Manchas negras en el rosal

Foto: hojas del rosal ‘Chartreuse de Parme’. Manchas provocadas por el hongo Marssonina rosae (= Diplocarpon rosae)

La única cosa mala que tiene la lluvia en las estaciones intermedias. Humedad y calor, en la horquilla de los 18-25º. Hongos. Las rosas son, además, el primer indicativo de lo que les va a pasar a los frutales de hueso y a las viñas. Por eso las grandes bodegas plantan rosas y melocotoneros a la entrada de sus viñedos (1). Una especie de semáforo fúngico: rosales y pexegueiros atacados, ergo viña entera en peligro; ergo, rápida programación del tratamiento (azufre y/o cobre, aceptados en agricultura bio).

Los rosales enfermos,  ¿se pueden tratar? Poder se puede… en cualquier almacén de material de jardinería/amazon  venden versiones reducidas y manejables de la bomba de hidrógeno para rosales, con efectos secundarios contundentes en el entorno, fauna del suelo y el propio rosal a medio plazo. Grave dilema cuando el ataque es fuerte y se prolonga varias semanas. No solo se caen las hojas: el hongo penetra en los tejidos, las propias ramas del rosal amarillean y toda la planta se debilita mucho. Un ataque o dos, más o menos previsibles, deberían poder tolerarse, como un catarro. Pero no todos los rosales tienen la misma resistencia genética, y tampoco todos los catarros/todas las primaveras son iguales. 
Google: o fungicida sistémico total (la referida bomba H), o cobre. Tales son los remedios convencionales. Pero ante un rosal con marsonia, Jean- Paul Collaert (La rose pas à pas, Edisud, 2004) propone una solución novedosa: pasar de él. Laissez-faire. Aguantarse.

Si uno ha plantado bien el rosal (2), en el lugar adecuado, sin apelotonamientos, con la exposición apropiada para la zona climática en que estemos, en una tierra arcillosa, fresca pero no encharcada  etc. Si uno cuida su nutrición; lo alegra en marzo/abril con purin de ortiga (añadiendo consuelda los que dispongan de ella, que no es mi caso); lo poda con buen criterio; lo mantiene libre de hierbas adventicias. Si uno hace todo esto -concluye Collaert-  el rosal tiene que resistir el ataque puntual de Marssonina, al igual que resiste el del oídio y la roya, el de los pulgones o el de ese escarabajillo que mordisquea las hojas en verano. ¿Pero qué pasa si NO resiste?, ¿qué pasa entonces, Jean-Paul?
Podemos, nos dice, intentar durante un tiempo el tratamiento con ajo (ver nota 3)
  “Picar 100 gramos de ajo y ponerlos a macerar durante 12 horas en dos cucharas soperas de aceite de linaza; se filtra, añadiendo un litro de agua de lluvia; se espera una semana. Pulverizar diluido en razón de 1 volumen del extracto por 20 de agua.” (op.cit., p.37)
Bonus track: el ajo también actúa como repelente de insectos.
Inconveniente: el pestazo del extracto no es compatible con la fragancia de un rosal exquisito (mi ‘Cartuja de Parma’, foto a la derecha).  Pulverizar esas rosas con ajo da dolor de corazón; como  echarse unas gotas de Chanel nº 5  y después atracarse de patatas con alioli… Pero hay que hacerlo, y cuanto antes mejor.

Siguiente paso. Si después de un año o dos a base de purín de ortiga y pulverizaciones de ajo -única forma de testar su resistencia natural, insiste J.P. Collaert-  el rosal sigue rindiéndose a la marsonia y cada año que pasa, aunque brota, tiene un aspecto más y más miserable… entonces  “coja usted el azadón y arránquelo” ( p.33), pues la opción de los tratamientos químicos sin fín “se asimila al dopaje o al encarnizamiento terapeútico, y tales prácticas no se corresponden con un amor sincero a las plantas” 

Rosal ‘Centenaria de Lourdes’ esta mañana (la pasada noche aún cayeron 14 litros/m2). Exposición norte, con algo de luz por el este en los meses de verano. El rosal  más resistente aquí, junto a ‘Rush’ y ‘Ballerina’.

NOTAS
(1) Sobre rosales y melocotoneros usados como indicadores de presencia de hongos: https://laramadeoro.com/2013/01/01/2992/  
(2) Plantación: https://laramadeoro.com/2013/02/10/bonigas-y-rosas/ El ejemplo de aquel post eran estas mismas ‘Cartujas’ que han resultado tan sensibles a la marsonia. La receta del purín de ortiga, aquí: https://laramadeoro.com/2012/05/22/purin-de-ortigatomates/
(3) Además del ajo, yo soy partidaria de reforzar la higiene: retirar tantas hojas infectadas como podamos, para frenar un poco la propagación de las esporas.  Jean-Paul Collaert piensa que hacer eso por sistema priva al rosal de parte de su alimento (esas mismas hojas, al descomponerse). No soy tan jacobina como él. Limpio hasta donde puedo mis rosales; si sobrevivimos a este ataque, ya les compensaré con unas paletadas de mantillo.
El aceite de linaza se obtiene de las semillas de lino.  Lo venden en ferreterías, sección madera. El envase de un litro vale en torno a 5-6 euros.

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