Mundo Miope

Ultimos días de julio de 2012

Cuando un miope se quita las gafas el mundo se le aparece aproximadamente así: muy nítido el primer plano, borroso el plano medio, confuso el fondo. Por eso, en un primer momento, el miope estándar presta más atención a la espiga que al cañaveral.  Lo otro, por lo general, también llega;  pero más lentamente y con un cierto esfuerzo. El miope es inductivo porque no le queda otra.   Más inclinado a la gramática que a la filosofía, a la química que a la matemática, a la botánica que a la astronomía. Un porcentaje muy elevado de miopes se entretiene indagando cómo están hechas las cosas. Empuña una herramienta y su cabeza pregunta ¿con qué madera habrán tallado el mango?.  Sólo después –medio segundo más tarde, según como sea por temperamento, formación, etc- se preguntará calmosamente ¿para qué sirve?.  Un miope estándar ve bien de cerca, así que no se suele equivocar leyendo los rostros. Cuando le presentan a alguien le basta con mirarle un momento a los ojos para saber si  es de fiar (es más, normalmente le basta con mirar  a los ojos de su perro).  Para terminar. Si uno, además de miope, tiende a la melancolía, no debe dedicarse a las cosas del campo, porque no será capaz de hacer como que no ve a los pulgones o a las chinches (vaya si los ve), ni tendrá la suficiente presencia de ánimo para levantar la cabeza, escrutar el horizonte (frase imposible en sus labios)  y decirse: ya lloverá, ya volverán a rebosar los manantiales. El problema del miope estándar es que jamás podrá enfocar bien a la garza. Sólo ve  lo que tiene delante. Y eso lo ve muy, muy , muy bien.

NOTA. Tres noches seguidas de tormenta. Truenos, relámpagos, viento. Pero de momento poca agua (superficial, con las altas temperaturas se evapora enseguida).