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Acerca de ccoutodafonte

1968, La Coruña. En la Comunidad de Madrid desde 2005. Sector: jardinería. Blog: www.laramadeoro.com.

Al Este del Edén se dan bien las judías

Mayo 2012

James Dean tiraba piedras a la casa de su madre… y sembraba judías para ayudar a su padre.  En la película de Elia Kazan (basada en la novela de J.Steinbeck) James Dean es Cal. Es decir, Caín. Un bala perdida, en opinión de su padre, que prefiere abiertamente a su otro hijo (Aron/Abel: estudioso, tranquilo, con novia formal).  Cal ha podido sembrar sus judías gracias al préstamo que le ha hecho su madre. Su mala madre (Eva), que ya no vive con ellos,  que ha dejado atrás a su familia y ahora regenta una casa de citas. Cal siembra las judías para venderlas a muy buen precio aprovechando que los EEUU están a punto de entrar en guerra (la del 14-18). El padre se acaba de arruinar con un mal negocio de lechugas al por mayor. Cal, desesperado por ganarse la aprobación de su desaborido progenitor, discurre la siembra de judías para poder ayudarle. Pero Él le dice que nanai: que ese dinero sucio no lo quiere…

Es una historia vieja como la vida misma. A Jahvé le gusta la carne. Caín le ofrece frutas, trigo, verduras. Pero Abel, el hijo bueno, le lleva chuletitas de cordero…Por eso Caín golpea a Abel. Porque su padre ha despreciado «los frutos de la tierra», ofendiendo a  su hijo labriego, que tantos trabajos se había tomado por complacerle (Génesis,4).

A Yahvé, como a los dioses antiguos del Mediterráneo, le gustan las ofrendas con chicha. En especial  los holocaustos: el sacrificio expiatorio, donde todo el animal era consumido por el fuego (no sólo la grasa y las vísceras) y el aroma de la carne quemada llegaba hasta el Olimpo….De principio a fin, todo a lo largo del Antiguo Testamento, se recalca la potestad que el hombre tiene sobre las bestias y se nos anima calurosamente a comer carne.  ¿Por qué razón?. No hay razones, sólo una orden clara: creced y multiplicáos, y llenad la tierra. Y así se ha hecho. Hemos comido tanta carne como hemos podido, nos hemos multiplicado y entrematado, hemos llenado finalmente la tierra,  y a día de hoy apenas hay sitio ya para ninguna otra especie. ¿..Y qué hacemos ahora?. ¿Quizá empezar a cambiar de hábitos:  comer más frijoles -¡tan ricos en proteína!- y multiplicarnos un poco menos?.

En LRO se siembran judías todos los años. Ayer quedaron sembrados tres sobres, judías de mata baja, muy productivas. Habrá que pelear con la araña roja, como de costumbre. Pero peleamos en buena lid: regando a fondo cuando baja el sol, plantando Artemisia en las proximidades, y procurando no obsesionarnos mucho. La judía necesita bastante agua. James Dean, en California, regaría las suyas a manta, usando el agua que baja desde la vecina Sierra Nevada…Se pueden comer en verde -con vaina, cuando aún  no  han  madurado- o sólo la alubia: los frijoles, que una vez secos se conservan muy bien, como los garbanzos o las habas. Son esas alubias lo que el ejército yanki le quería comprar a Cal. (Cien gramos de judías alimentan más que su equivalente en carne : 50-60% de hidratos de carbono, 20% de proteína, 15% fibra, vitamina A, minerales, aminoácidos, cero colesterol…)

33 muchachas en busca de la mariposa blanca

Entre mayo y agosto

33 muchachas en busca de la mariposa blanca. Max Ernst, Museo Thyssen

Y por mucho que la buscan no consiguen encontrarla. Lo que no es de extrañar, a juzgar por lo que puede leerse en los manuales y webs especializadas, porque la mariposa blanca, – la Blanca del Majuelo, Aporia crataegi, una Pieridae prima hermana de la Blanquita de la col- se ve ahora mucho menos que antes. “Antes”, cuando su oruga formaba  colonias tan grandes que llegaban  a ser una plaga, y  no sólo para los majuelos, sino para el conjunto de frutales de hueso. En el resto de Europa  las colonias más septentrionales de Aporia han ido desapareciendo del mapa, tanto por el uso de pesticidas como por la destrucción de su hábitat; en Francia esta destrucción se inició en un momento muy concreto, al ponerse en marcha las políticas  de remembrement –la dichosa «concentración parcelaria»- que supuso la eliminación inmediata vía bulldozer o pala excavadora de kilómetros y kilómetros de setos de majuelo y endrino. En el Departamento de Île de France las Aporia están ahora protegidas… En las Islas Británicas se consideran extinguidas (www.ukbutterflies.co.uk). Y también disminuye su número en las islas del Mediterráneo oriental, donde las colonias, según cuentan los que tuvieron ocasión de verlas, solían ser espectaculares. En LRO no dejamos de buscarla, a la  mariposa y a la oruga, porque quedan muchos majuelos por la orilla del camino. La buscamos concienzudamente, pero de momento nada.

“Decenas de Aporias macho se reagrupan a menudo sobre los caminos húmedos, para  beber el agua cargada de sales minerales, necesaria para la maduración de su esperma…” (L´Album des insectes, Delachaux et Niestlé 1999, p.65). En otro lugar leo que los machos avivan (pasan de pupa a adulto) unos días antes que las hembras, de modo que cuando pillan  una se lanzan de inmediato, hartos de esperar. Entre ese afán reproductor (un poco desincronizado) y los hábitos gregarios de la especie, lo habitual, por lo visto, es encontrar no una mariposa blanca sino un puñado…Así que el cuadro de Max Ernst, a pesar del título, también podría representar a una sola muchacha que acaba de encontrase ¡por fin! con uno de esos amasijos de mariposas blancas, quizá machos, quizá rechupeteando las gotas de rocío al borde del camino…

Las mariposas del majuelo pierden las escamas al envejecer, lo que sucede sólo unas pocas semanas después del avivamiento. Al perder las escamas sus alas pasan de blancas a hialinas: transparentes como el cristal. Sólo por  el negro vivo de sus venas no llegan a volverse invisibles…lo que sería perfecto y un tanto surrealista, y daría para escribir un cuento, o para pintar un enorme cuadro vacío/lleno de mariposas.

Purin de ortiga+tomates

Mayo 2012

¿Cómo se planta una tomatera? En una lasaña o un huerto normal, bien acolchado con paja: el cepelloncito de la tomatera se coloca al fondo, doblando el tallo, para que quede más superficie de éste enterrada; la tomatera arraiga con facilidad, por eso es bueno enterrar bien el tallo, hasta las dos primeras hojas, porque todo lo que quede bajo tierra se llenará de raíces. La planta quedará mejor anclada y la absorción de agua y nutrientes será mayor. Está comprobado: no hay el menor riesgo de asfixia. Pero no hay que apelmazar mucho la tierra en torno al cuello. Un primer riego de purin de ortiga disuelto en agua hará  que la tierra se pegue bien a las raíces, sin necesidad de nada más.

¿Y cuándo se plantan? Aquí, con clima continental, por San Isidro,  una vez pasados los “Santos del Hielo” (Saints de Glace, dicen en Francia, y también dicen que pasan entre el 11 y el 13 de mayo, llevándose con ellos las últimas heladas nocturnas). Por lo que hemos observado estos años, no se adelanta nada -¡al contrario!- plantando antes los tomates.

Este año me traje las ortigas de Galicia hace más de un mes…Por aquí no caía una gota, y no podía saber si iba a tener o no ortigas frescas para mayo, para el momento de pasar a la huerta las plantas de tomate. La verdad es que han salido algunas por la orilla del camino, pero pocas y precozmente subidas a flor ( no valen para hacer purin). Los autores de Purin d´ortie & Co. (1) se hartan de decir que debemos utilizar la palabra “extracto fermentado” en vez de purin, pero cuesta trabajo acostumbrarse al palabro. Cuestiones de nomenclatura aparte, ¿por qué es imprescindible el purin/extracto de ortiga en el huerto ecológico? Porque es una bomba de nitrógeno, algo así como el “aire” en el motor de explosión.  La arrancada de los tomates que se riegan con purin es espectacular. Crecen derechitos, optimistas y robustos. Se le atribuyen además ciertas propiedades insectífugas, lo que no es de extrañar teniendo en cuenta el pestazo que sale del cubo…Yo he podido comprobar personalmente las virtudes del purin de ortiga como abono “starter” en las plantas más golosas de la huerta; tomates, pimientos, berenjenas, calabacín. Y en los rosales un poco alicaídos. El purin de ortiga – y ya no digamos si además tenemos consuelda, rica en potasio- es el bálsamo que todo lo cura, y cuando no puede curarlo, al menos lo mejora y fortalece.

La receta clásica: 10 litros de agua por kilo de hojas frescas (si están picadas mejor). Se deja unos días a la sombra, tapado, pero se destapa cada día para revolverlo un poco con un palo. La cosa está lista cuando salen burbujas (=fermentación). Entonces se filtra –con un saco, unas toallas viejas…- y se guarda en garrafas, si puede ser opacas. Se coloca en un lugar fresco y oscuro. Dura varias semanas. Se usa rebajándolo con agua, al 10% (es decir, una parte de purín y nueve de agua) si se va a regar al pie de la planta;  al 5% si se va a pulverizar sobre las hojas (abono foliar), y sin diluir contra pulgones y ácaros.

(1)  B.Bertrand &J.P.Collaert, éd.de Terran, traducido aquí como Plantas para curar plantas, La Fertilidad de la Tierra Ediciones, 2007

Hay enanos y enanos

Mayo 2012

Por lo general los enanos de jardín me dan bastante grima. Sobre todo cuando el propietario no se ha conformado con uno solo y ha ido colocando su pequeño batallón por los puntos más conspicuos del jardín. Enanos estándar: cucurucho rojo,  barba blanca, mofletes, naricilla chata, un farol o un cesto en la mano. He pensado muchas veces que entre el número de enanos y la calidad del jardín hay siempre una relación inversa. Esta regla no me ha fallado nunca. Y, es más, entiendo perfectamente a aquel grupo pseudo-terrorista francés que se dedicaba a “liberar enanos” de los jardines. Eso de la “liberación” era un eufemismo, estoy convencida. No tengo la menor idea de lo que hacían con aquella colección de horrores de escayola que salían a robar cada  noche. ¿Los tiraban al Canal de la Mancha?.

Dicho esto, he de confesar ahora que una vez me salió al encuentro un enano precioso. Narigudo, barbilampiño. Fue en Chaumont-sur-Loire, hace tres años. Él estaba escondido entre las flores (como suelen estarlo normalmente los enanos, supongo), muy concentrado sobre sí mismo y con un aire un poco melancólico, como a punto de soltar un verso. Le había caído del puño la flor que acaba de cortar. Allí mismo estaba, tirada a sus pies: una rudbeckia amarilla. Los tallos volubles de una ipomea le cubrían la espalda, y una mata espesa de monardas le tapaba las piernas. El buen enano quería pasar desapercibido (¡justo lo contrario que sus terroríficos primos hermanos!). Yo hice como que no le veía. Me aparté al camino y, usando el zoom de la cámara, le saqué esta foto.

NOTA

El Front de Libération des Nains de Jardin nació en 1996, en Alençon. Hay organizaciones similares en Alemania, Italia, España, EEUU y Canadá. Y encuentro en Wikipedia la referencia a la sección groenlandesa. Actúan siempre de noche. Roban enanos y los llevan al bosque. En los primeros tiempos del FLNJ los “activistas” dejaban una cartita en el buzón, para que el dueño del jardín supiera dónde podría recuperar a su enano. (¿Volvían a liberarlo después, una y otra vez, a ver quién se cansaba antes?). Con el tiempo algunos de sus miembros se han vuelto oscuros y mucho más reivindicativos.
Si usted quiere alistarse en su Frente de Liberación de enanos más próximo puede contactarlos vía Facebook.

¡Arlequín! (y 2)

15 de mayo 2012

Un año después, aquí está por fin la foto de la mariposa Arlequín ( Zerynthia rumina, ver entrada «Arlequín»,  en esta misma categoría). La foto es de ayer por la tarde. En el orden normal de las cosas, si hay aristoloquias tiene que haber arlequines…y viceversa. El siguiente objetivo será la mariposa blanca, la Blanca del Majuelo: si hay majuelos -y aquí los hay, aunque sea en regresión-, debería haber mariposas blancas…(La historia la cuento mañana. Ahora me voy a regar las cebollas.)

7 modos de preparar las berenjenas

Mayo 2012

Esta es una canción popular sefardí, en español  ladino, que hizo famosa María Salgado hace unos años. Se la escuché hace tiempo a ella en la radio, pero aquí la interpreta un dúo llamado Pratie Heads, de Carolina del Norte (…cosas raras que uno encuentra por la noche en internet).  Recordando lo que se cultivaba, se comía y se cantaba por estos pagos hace más de cinco siglos entramos  -¡por la puerta grande!- en la nueva temporada de la huerta. Hoy se plantan las primeras berenjenas, variedad ‘Milka’.  ¿Por qué hoy y no, por ejemplo, la semana que viene? Porque acaba de entrar un anticiclón, hace calor ma non troppo, y la tierra todavía está fresca gracias a las lluvias del puente de mayo.

La berenjena (Solanum melongena) es una de las pocas solanáceas hortícolas -tomates, pimientos, patatas- que no nos hemos traído de América. Su flor es, con  la del calabacín, la más bonita de la huerta. Los judíos sefardíes la apreciaban enormemente, (y los moros que nos la trajeron, y los cristianos, y cualquiera que tenga un mínimo de amor a la buena mesa).  Yo las cocino siguiendo la receta de mi madre (octavo modo de preparar las berenjenas): se parten por la mitad en sentido longitudinal; se quita la carne con una cucharita, se trocea y se dora en la sartén con tomate y cebolla (y aceite de LRO), todo bien salpimentado, hasta que está blando; se vuelven a rellenar, se cubren de queso y  la mete en el forno, de cabeza a la cocina!.

Siete modos de guisados
se guisá la merenjena
la primera de la guisá
es la vava de Elena
ya la hace bocaditos
y la mete´n una cena
esta comida la llaman
comida de merenjena

A mi tio, Cerasi
que le agrada beber vino:
con el vino, vino, vino
mucho y bien a él vino

La segunda que la guisa
es la mujer del Shamas
la cavaca por arientro
y la hinchi d´aromat
esta comida la llaman
la comida la dolmá

La tracerá que la guisa
es mi prima Ester de Chiote:
la cavaca por arientro
y la hinchi dárroz moti
esta comida la llaman
la comida la alomondrote.

La alburnia es saborida
en color y en golor
ven haremos una cena
mos gozaremos los dos
antes que venga el gosano
y le quite la sabor

En las mesas de la fiestas
siempre brilla el jandrajo
ya l´hacemos pastelicos,
ellos brillan en los platos
asperando a ser servidos
con los güevos jaminados.

La salata maljasina
es pastosa y saborida,
mi vecina la prepara
con mucho aceite de oliva,
estos platos acompañan
a los rostros de gallinas.

La setena que la guise
es mejor y más janina
la prepara Filisti,
la hijà de la vècina
ya la mete en el forno
de cabeza à la cocina
con aceite y con pimienta
ya la llama: una meyína.

Lasagna vs. Deep bed

Todas las primaveras

La gente de mi pueblo prepara siempre las huertas de la misma manera, sea cual sea su tamaño: esparciendo estiércol y pasando a continuación una fresadora (arrastrada por un tractor o una motoazada). Cuando la huerta es grande, ésta es seguramente la solución más práctica. Es cierto que el paso de la fresadora perturba  considerablemente la vida del suelo, pero también lo es que la alternativa más ecológica exigiría disponer de grandes cantidades de paja, broza, césped seco o similar.  Lo que  no siempre es posible (y menos al precio al que se ha puesto la paja/heno después de un invierno tan seco). Ahora bien, cuando la huerta es mediana o pequeña  sí hay alternativas a la fresadora. Dos alternativas. La primera es para los muy trabajadores. La segunda para los medianamente vagos.  La primera trabaja el suelo hacia abajo; la segunda, crea nuevo suelo hacia arriba (y al hacerlo mejora, de paso, la estructura del de abajo).

1. La primera forma de preparar la tierra  implica dejarse la espalda cavando. Instrucciones para preparar un bancal profundo estándar, en palabras de su gran divulgador, el británico John Seymour: (1) se estercola bien la superficie, (2) se cava una primera hilada (de unos 30 cm de ancho) hasta la profundidad de una pala, y se separa esa tierra; (3)se mulle la tierra en la profundidad otra pala utilizando un bieldo/horca(* es decir, hablamos de trabajar la tierra unos 60 cm).  Y (4) se rellena esa hilera con la tierra de la siguiente hilera. Una vez terminado el proceso no se puede volver a pisar encima del bancal. “El suelo tan suelto permite que las raíces penetren hacia abajo en lugar de extenderse hacia los lados (…). Las hortalizas serán más grandes y se las podrá cultivar más juntas…».

Para mullir (paso 3) hay cosas en el mercado más eficaces y descansadas que el bieldo. Hablo de la “grelinette”, que he encontrado traducida como “horca de doble mango”. Yo no la he comprado todavía, pero lo haré pronto. Vale unos 100 euros. Si la tierra es pedregosa no vale de nada…pero en ese caso tampoco el bieldo (se romperían los dientes). Habrá que recurrir al castizo azadón.

2. La segunda forma –la de la “lasaña”-  implica carretar una enorme cantidad de restos orgánicos. Cargar la carretilla varias veces con la horca/bieldo y tirar de ella hasta la huerta. Pero eso es todo. Lumbares y cervicales quedan a salvo, en especial si: 1- hemos tenido buen cuidado de ir amontonando toda esa materia orgánica en un punto accesible y sin desniveles, y 2- cogemos bien la carretilla, por la empuñadura y con la espalda recta. Esquema de una lasaña estándar, adaptación del que propone  J.P.Collaert, que a su vez sigue a P.Lanza:

Materiales de partida; cartones de buena calidad (100% celulosa, una exquisitez para las lombrices), que servirán, sobre todo, para impedir la germinación de las malas hierbas: capas alternas de hojas secas/paja, etc y siegas de césped/restos vegetales frescos. Y algo de mantillo maduro (de nuestros composteros o comprado) para rematar la faena, de forma que las plántulas tengan a dónde agarrarse para empezar a crecer. Es decir, que la lasaña vendría a ser como un compostero  extendido sobre cartones  (la temperatura es lógicamente menor que en un cajón-compostero de un metro de alto, pero eso es bueno para las delicadas raíces de las hortalizas recién llegadas) y cubierto con una última capa de mantillo, con  un espesor total de unos 30-40 cm.

En realidad, esto de la lasaña es una variante casera de las técnicas más extendidas de agricultura «sans labour»,  “agricultura de conservación”, etc,  que tienen como objetivo principal e irrenunciable conservar/incrementar la fertilidad del suelo.  Lo característico de todas ellas es el no-laboreo, unido a la protección del suelo con capas de materia orgánica. Lo peculiar de la lasaña, dentro de esta tendencia más amplia de la agricultura de conservación (y dentro del «subgrupo» de los «huertos-elevados», llamados por ahi «raised beds» o «jardins en butte»…), sería el uso de cartones y la colocación alterna de los diferentes materiales. La lasaña es especialmente manejable y útil cuando se trata de mini-huertos, como éste que reproduzo abajo, que se hizo mi amiga Gema cerca de Madrid. El huerto-lasaña está sostenido por traviesas de madera, lo que facilita la retención de los materiales que la forman, y además permite desbrozar sin miedo por toda la periferia (nota: la malla verde es una barrera anti-gatos). La primera foto es del comienzo de la primera lasaña (año 2011, recién desbrozada la parcela), las restantes son de hace unas pocas semanas, al ampliar la superficie cultivable con una segunda lasaña, contígua a la primera (¡atención a la “loncha” de tierra grumosa en que ha quedado convertida la lasaña 1, doce meses después de amontonar broza, hierba y mantillo sobre los cartones!).

Estas son las pre-huertas para pimientos y tomates de LRO, sin cartones pero alternando las capas:

 

Una última cosa. Por mucho que digan sus partidarios, a mí me parece complicado poner tubérculos y bulbos en una lasaña, a menos que esté ya en fase muy avanzada de descomposición (es decir, que sea casi «tierra»). Aquí hay que regar mucho, y el riesgo de pudrición es alto. Los puerros tampoco fueron bien en lasaña cuando lo intenté, porque no era capaz de aporcarlos como es debido. Sí he comprobado, en cambio, que todas las hortalizas de fruto y de hoja  crecen mejor en lasaña que en la tierra (véase «Cosas que he aprendido sobre los tomates…», entradas de octubre/2011)

NOTAS

J. Seymour (1914-2004) citaba entre los precursores del método del bancal profundo a los hortelanos que vivían en los alrededores de Paris antes de la llegada del automovil (huertas intensivas, con superávit de estiércol de caballo), y también a los hortelanos chinos. Citaba igualmente a R.Steiner, padre de la biodinámica, pero omitiendo rigurosamente cualquier connotación esotérica. En su libro de referencia, The Complete Book to Self-sufficiency, (1976) lo mismo aprendes a desplumar un pollo que a tejerte un jersey de lana. Se tradujo al español como El Horticultor autosuficiente, (Ed. Blume, varias reediciones ), pero es mucho más que un manual de horticultura.
P. Collaert, fundador y asíduo de la revista “La Gazette des jardins”, es el autor de L´Art du jardin en Lasagnes, Édisud, 2010, que toma como punto de partida el Lasagna gardening book de la norteamericana Patrizia Lanza, Rodale Press, 1998.

La horca “grelinette”  fue diseñada por Monsieur Grelin, en un pueblo de labradores de la Alta Saboya.  ¿Por qué no la llamamos también nosotros «grelinete» en castellano?

Amapolas azules del Himalaya

Mayo 2012

«De repente miré hacia arriba y  allí, como en un trozo azul caído del cielo, había un grupo de amapolas azules, tan deslumbrantes como zafiros…» (Kingdon-Ward, en 1924)

Yo no he visto nunca una amapola azul, pero sé que existen porque lo he leído: en las faldas del Himalaya, desde el Hindu-Kush hasta las provincias del sur de China, las amapolas no son rojas sino azules. El primer europeo que las vió fue un jesuita francés, el Padre Delavaye, que herborizaba y evangelizaba a un tiempo (o lo intentaba al menos) por el norte de la provincia de Yunnan. Esto fue hacia 1885. Treinta años después un oficial de la Armada Británica, Frederik M. Bailey, volvió a encontrar amapolas azules mientras exploraba las gargantas del río Tsangpo (Brahmaputra); cortó una y la colocó cuidadosamente en su billetera. Unas semanas después envió la amapola prensada al director de los Jardines de Kew, en Londres.

Eran los años dorados de los cazadores de plantas. Gente que subía montañas, se perdía en la selva, hacía lo que fuera por dar con una nueva variedad de orquídea, de rododendro, de azucena, y poder enviar sus semillas a los viveros de Europa. Uno de esos cazadores, Francis Kingdon-Ward, hizo el viaje hasta la India, y desde ahí hacia el Tsangpo, siguiendo paso a paso la ruta descrita por Bailey. Encontró las amapolas, naturalmente, y con las semillas recogidas aquellos días (las amapolas son muy fecundas, producen infinidad de semillas cada una) se inició su cultivo comercial en Europa.

Pero aunque la semilla de la amapola azul pueda comprarse por catálogo, nosotros en España jamás veremos una. Necesitan un clima muy fresco en verano (alta y media montaña) y a la vez muy húmedo (lluvias monzónicas). Un suelo ácido, medianamente profundo y muy rico en materia orgánica. En una web especializada citan como  idóneos para su cultivo los siguientes lugares: Escocia, Irlanda, costa de la Columbia Británica, Alaska, y norte de Noruega. Raro sería que una planta que se da bien en Alaska fuera a estar contenta  en un jardín de, por ejemplo, las afueras de Alcorcón. Tampoco lo estaría en nuestras provincias del norte, que sí son húmedas (aunque ni siquiera por allí llueve como antes) pero no suficientemente frescas en verano.

A nosotros nos toca el calor, la sed, y los suelos pobretones. Nos toca la amapola roja. No está mal, pensaría un pastor de yaks del Tibet si la viera…La amapola roja, omnipresente estos días por cualquier prado, cualquier cuneta, cualquier olvidado montón de escombros. Pero tenemos los ojos tan acostumbrados a ella que ya casi ni la vemos.  No vemos sus pétalos enormes, enteros, finos y brillantes como papel de seda, ni vemos sus tallos orgullosos, un poco peludos, ni esos frutos globosos, curiosísimos (cápsulas con tapa),  con los que dentro de un mes o dos, cuando todo se agoste, podremos formar grandes ramos secos, mezclados  con un haz de avena loca. Este paisaje de la foto  no será un campo de zafiros, como el que vió Frank Kingdon-Ward aquel día, pero creo que pasaría perfectamente por un campo ¿de rubíes?.

NOTAS.

http://www.meconopsis.org es la web con más información sobre la amapola azul. La otra fuente que he utilizado es el Atlas de Jardinería, John Grimshaw, Edilupa Ediciones 2004. La primera foto procede de la web de un vivero de Inglaterra: Dunge Valley Rhododendron Garden (dungevalley.co.uk); la segunda, de amazon.com. Kingdon-Ward escribió 25 libros contando sus andanzas detrás de esas flores nunca vistas. Se pueden encontrar en internet sin mayores problemas.

¡Agua, San Marcos!

Puente de mayo

¡Agua, San Marcos, Rey de los Charcos! para mi olivito que está crecidito, para mi aceituna ¡que ya tengo UNA!

Por fin ha llovido un poco.  El campo está aliviado y huele a flores. Ayer quemamos los sarmientos (los restos de la poda de las viñas). Hoy plantaré las primeras cebollas. Por todas partes están en flor los jaramagos, con un mes de retraso pero ahí están. Amarillo azufre, que es el color de la flor de la mayoría de las crucíferas (ahora llamadas Brasicáceas, familia de las coles, que sí tienen algo de azufre, y por eso huelen así las coliflores cuando se cuecen). Más al norte está ya en flor la colza. Y todavía más al norte, Ródano arriba, la mostaza.

Hace tres años plantamos entre las viñas 26 olivos de la variedad arbequina. Los 26 siguen vivos, prueba definitiva de su buen carácter, porque apenas tengo tiempo para cuidarlos. Unos puñados de humus de lombriz cuando me acuerdo y dos riegos anuales (¡como mucho!) cuando el calor aprieta. Ya han empezado a producir, y eso que miden poco más de un metro. Las arbequinas son unas aceitunas canijas, redondas y negras, como canicas. De momento son tan pocas que las mezclamos en el mismo saco de las restantes aceitunas de la finca (manzanillas en su mayor parte). Hace quince días fuimos a recoger las garrafas de aceite. ¡Qué bueno es, qué espeso y qué oloroso!. Más cosas. Ya no se oye el reclamo de las perdices. Las golondrinas aparecieron hace un par de semanas. Hemos visto a los primeros alcaudones. Una oropéndola.  Y el que no descansa ni un sólo día es el cuco. A ver si un día lo grabo y lo cuelgo aquí. Canta por la mañana y al atardecer, siempre en el mismo tono,  lineal, exigente,  cansino como un disco rallado.

Malvarrosa, malvanegra

Desde los últimos días de abril

Foto 1. En un pueblo del sur de Inglaterra, junto a los portales, dos o tres baldosas (o sólo una) levantadas para plantar en ese minúsculo espacio de la acera unas lobelias, unos bulbos, una malvarrosa de casi dos metros (Althaea rosea). He visto esa misma ansiedad jardinera en Amsterdam, incluso en las calles más céntricas. Hay mini-jardines como éste por todas partes. Mini-jardines en los que dejarán su tarjeta de visita los perros del barrio, (¿o a lo mejor no?) sin que por ello los vecinos renuncien a sus flores. Nadie parece obsesionado por poner barreras o proteger de alguna manera lo que ha plantado.

 

Foto 2.  En LRO, intentando reproducir la escena de la foto 1, plantamos hace ya tres años una Althaea rosea `Nigra’.  Mirando al este, protegida por el muro de la casilla y con el suelo relativamente fresco, la malva no sufrió exageradamente en verano y siguió dando flores desde finales de abril hasta principios de junio. Es menos exuberante que sus hermanas del norte, como era de esperar, y florece precozmente.  ¿Ataques de “roya”?. Sí. Pero menos que en las plantas que he visto en Galicia, en Holanda, en Inglaterra. Aquí hace demasiado calor, incluso para los hongos. Sólo si la primavera es muy, muy húmeda los ataques son más serios. Como sucede con la “yesca” de las viñas o con la “abolladura” de los frutales de hueso, la gravedad de los daños de la roya en la Althaea (y en los rosales, que son sensibles al hongo) dependen de la fase de desarrollo de la planta en ese momento, de su estado general de salud, del tiempo que dure el ataque, de su intensidad…Y no sé si se me olvida algo. En cualquier caso, aquí no se hacen tratamientos de ninguna clase: lo que no sea capaz de adaptarse al clima se arranca y listo.
Las varas secas de la Althaea se quedan en su sitio hasta que las troncha el viento. Sé que este año la planta está agotada (¡es “vivaz” pero no eterna!). No pasa nada. Con las semillas que he guardado recomenzará pronto la historia.