El kaso de los guisantes okupados

Fotos 1 y 2

Larvas comiéndose los guisantes y dejando por ahí lo que les sobra. En ninguna vaina okupada encuentro un posible orificio/ventanuco de entrada, y donde sí  lo encuentro (orificio/ventanuco) no hay ya okupación, lo que prueba, como se verá más abajo, que no es de entrada sino de salida. Así pues, ¿como pudo entrar en la vaina una larva de tan buen ver? Leo en la web que por un orificio/ventanuquillo muy pequeño, pequeñísimo, taladrado en la vaina cuando esta aún estaba tierna y la larva, recién eclosionada, tampoco tenía aún las hechuras que tiene ahora. El tejido de la vaina habría ido achicando el orificio de entrada a medida que ella misma crecía.

La larva de las fotos es de color verdoso, con verrugas punteadas en la espalda y cabeza oscura. Las más pequeñas, de tres o cuatro milímetros. Las más grandes, del tamaño de la uña de mi dedo pulgar (foto 1). Comen uno, dos, tres guisantes.  A veces hay más de una por vaina. Tapizan con su excrementos las paredes. Y cuando terminan de crecer, pasadas varias semanas, abren un agujero y se van, para pupar en el suelo. Ahora bien, estos últimos pasos -desde que la larva termina de crecer, se va, se entierra, pupa, la crisálida despierta, sale el adulto y volvemos a empezar- sé que son así porque lo he leído, pero de hecho aún no me he visto nunca frente a frente con el insecto adulto (el que puso los huevos, de los que salió la larva etc). Busco por los libros y las webs de “plagas”: tal vez, pero solo tal vez (enseguida explico mis dudas), se trate de una larva/oruga de un lepidóptero,  Cydia (o Laspeyresia) nigricana, la polilla del guisante.

Como las okupadas no tienen orificio, busco en el cesto alguna vaina que sí lo tenga y que documente lo dicho (= estará vacía; el orificio es de salida). Voilá:

 

 

 

 

Fotos 3 y 4

La primera observación es evidente: ¿cómo iba a salir una larva tan gorda por un agujero de apenas dos mm? Lo del orificio de entrada lo habíamos solucionado, ¿pero este…?  Al abrir la vaina  me encuentro, además, un escenario distinto al de las fotos 1 y 2. La vaina deskupada está bastante más limpia que las primeras. O en otras palabras: no hay vainas desokupadas y con orificio que además estén llenas de excrementos. Así que hay un problema (y puede que se deba, no lo niego, a siete temporadas de The good wife comprimidas en dos meses de cuarentena): si no está ya la ex-okupa, y si todo está tan limpio, ¿cómo puedo dar por seguro que la que se fue por la ventana (fotos 3-4) es pariente de esas otras  que aún puedo pillar con las manos en la masa, dejándolo todo perdido (fotos 1-2)? No lo sé. No tengo pruebas. 

El insecto adulto responsable de la desfeita en fotos 1 y 2  sí pudo ser la polilla del guisante, principal sospechosa, por la que me incliné de buenas a primeras al empezar a escribir esto. Pero las fotos 3 y 4 me dan que pensar. Leo entonces que hay otro  delincuente habitual en los bancales de leguminosas:  un gorgojo (coleóptero, Bruchus pisorum), cuyas larvas pupan dentro de los guisantes.

Investigo.

  1. Las fotos de larvas  que encuentro por la web no me aclaran nada. Ninguna es exactamente como las fotos 1 y 2.  Parecidos razonables, sí, pero nada concluyente. Leo que las larvas del gorgojo son mucho más pequeñas que las de la polilla, pero claro, las de la polilla pasan por diferentes estadios larvarios, y en los primeros ¿no podrían confundirse con las del gorgojo?. 
  2. El otro factor: los hábitos de limpieza de las larvas. Este tema en concreto no parece despertar el interés de ningún entomólogo (ni de nadie, en general). Sin embargo, tendríamos que poder confirmar que las larvas del gorgojo no dejan la vaina tan sumamente llena de m. como las de la polilla. Solo entonces daríamos el kaso por cerrado. Y esta sería entonces la hipótesis:

    las larvas que entraron y todavía están ahí  no son necesariamente de la misma familia que las que ya salieron. Las del gorgojo habrían llegado antes, puede que en el propio sobre de semillas; hicieron en un visto y no visto lo que tocaba (engordar+ pupar, sin manchar demasiado) y salieron rápidamente (fotos 3 y 4) cuando las otras -las de la polilla- aún seguían empachándose (fotos 1 y 2). Lo que no hay o no encuentro (pero cabe añadir: de momento) es vainas desokupadas con orificio tamaño XL  y que estén llenas de m.

Las larvas del gorgojo son diminutas y podrían estar ya dentro del grano cuando las sembré. Por eso, señorías, podrían haber empezado el ciclo antes que las polillas, porque habrían llegado primero al escenario del crimen: en cuanto empezó a hacer calor, allá por la segunda prorroga del estado de alarma, el adulto de gorgojo ya estaba allí (=arrancó el primero, comió, pupó ahí mismo y se despidió a la francesa). Pero las larvas de la polilla tienen un ciclo más largo. Incluso pudiera ser que NO salieran nunca de su despensa: que se quedaran ahí dentro hasta que la vaina se secara y se abriera sola (clac, clac, como las legumbres de las retamas en el monte, si el horticultor las indulta para futuras siembras), o, en caso de decidirse a marchar, lo hicieran a bocados… y no precisamente por un ventanuquillo.

                                               Debullando chícharos

 

Nota: que la polilla y el gorgojo sean los sospechosos habituales no excluye un tercero, un cuarto… Valga esta nota como reconocimiento de mi ignorancia.

… y post scriptum de confirmación (?), dos semanas después: aquí la vaina-estercolero  con agujero suficientemente amplio para que salga la larva rechoncha (si bien flexible) de la polilla del guisante:

 

 

¿Habas o judías?

 

Foto 1: Vicia faba, HABA. Semilla redondeada y chata. Legumbre de vaina espesa (no se come), tirando a cilíndrica.  Foto 2. Phaseolus vulgaris, JUDíA.  Semilla arriñonada. Legumbre de piel fina (se come en verde), tirando a plana.

El haba, esa gran desconocida
Su vaina/legumbre cilíndrica se parece tanto a la de la judía estándar, más esbelta, como una cebolla pequeña se puede parecer a un ajo grande. O pongamos: como una cebolleta a un puerro. ¿Un pepino a un calabacín? Pero, a diferencia de esas otras parejas, al habaVicia faba L.- sí se la confunde constantemente con su pariente judíaPhaseolus vulgaris L. A día de hoy es muy raro, seguramente excepcional, encontrar legumbres de haba en el mercado, así que no podemos compararlas con las de las judías, y, a menos que uno conozca las plantas (muy distintas: para empezar, la judía es trepadora, el haba  no), la confusión entre semillas sí es posible (la de la judía, bastante más fina y arriñonada… pero ¡hay tantas variedades ya!)
Las palabras con las que nos referimos casi indistintamente a una u otra en español -haba/habichuela, faba, alubia, judía (1)-  tampoco contribuyen a deshacer el lío. Mi madre llama habas a las semillas de las judías/Phaseolus, y judías a su vaina, que también se come cuando está tierna, antes de granar. Mi madre, en la ciudad, no recuerda ya la diferencia con el haba-haba (la semilla del haba/Vicia faba, lo único que se come de ella). Y así tenemos que las fabas de Lourenzá, por ejemplo, son semillas de judía, no habas-habas, y lo mismo las fabes asturianas, o las pochas de Sangüesa… En cuanto al témino “alubia”, que en sus orígenes se refería a una tercera especie, de la que se hablará más abajo, en la actualidad se usa para todo. Para la semilla de la judía, para la semilla del haba-haba, e incluso para la judía de la judía (¡perdón!, para la vaina de la judía: para la judía entera). En una ocasión pregunté en una tienda de delicatessen  si tenían habas frescas. No las tenían. Pero me ofrecieron, sin dudarlo, un bote de “habitas envasadas”… que de hecho eran semillas de judía y (lógicamente) del pasado verano.

Cultivo
La judía/Phaseolus  es americana. Se cultiva muchísimo y en todas las provincias (según la estación), pero en especial en las de clima templado-cálido y húmedo, lo que las hace perfectas para la costa norte y noroccidental, donde casi se pueden cultivar todo el año. Es la facilona del par. El haba/Vicia faba es originaria del Viejo Mundo, como el guisante (otro precolombino), y no tolera en absoluto el calor extremo, lo que la hace cultivo preferente de invierno allí donde el agua escasea y el verano es tórrido.

Resumen, producto de muchos cultivos fallidos/exitosos en LRO, provincia de Madrid: la judía necesita calor y agua y no tolera el frío; el haba necesita menos calor, mucha más agua, y sí tolera el frío (frío relativo y puntual de hasta -2 ó  -3º: el de Oslo, no creo). Para el haba el factor limitante es la falta de agua. Para la judía, el frío. (2)

Teniendo en cuenta que en el clima mediterráneo llueve en invierno (¡cuando llueve!), y que en el norte de España hay zonas costeras donde hace mucho frío, algunas conclusiones prácticas:
Como a la judía/Phaseolus no le va el frío, se siembra cuando de noche no bajamos de 10-12º y el suelo está caliente.  Cuando acaba Semana Santa (mediados de abril). Como el haba/Vicia faba necesita mucha agua, en la costa la sembramos cuando queramos siempre que el frío no sea excesivo (tipo Oslo); pero en el centro y el sur solo podremos hacerlo en los meses más lluviosos (= los del invierno); por eso precisamente -para encarar las bajas temperaturas- tiene el haba la vaina forrada por dentro con una especie de guata que a la veraniega judía le sobraría, como llevar suéter en agosto. El haba también resiste mejor los suelos pesados con tendencia a empaparse y, por tanto, a enfriarse.
Si tenemos agua abundante, un sistema de riego organizado, unas mallas de sombreo… es decir, si nos sobra el agua y hemos discurrido la manera de rebajar algunos grados la calorina estival, ¿podríamos sembrar habas/Vicia faba ahora en mayo, para cosecharlas en verano? Supongo que sí… pero no creo que valiera la pena.

Habas vs. judías
Vuelvo a mi madre en La Coruña. A mis abuelos labriegos de Cambre y Cecebre, a mis tatarabuelos. Cuanto más atrás, más plausible me parece que aún cultivaran habas por judías, y que, como los granos/semillas se parecían tanto, a todo le llamaran faba. La verdadera razón de la sustitución de una planta por otra, del haba/Vicia por la judía/Phaseolus, no se pudo deber a la intolerancia del haba a la sequía porque nunca, que yo sepa, la costa del Atlántico ha pasado por “seca”… No, la verdadera razón, quizá la única, debió de tener que ver con la productividad: las judías producen muchísimo más que las habas y en muchísimo menos tiempo. Cualquiera que las siembre lo sabe. En LRO sembramos las habas a finales de octubre y empezamos a comer ahora: han pasado cinco meses. Pero si sembráramos unas judías precoces ahora mismo, ¡estaríamos empezando a cosechar en mes y medio!  Antes, hace diez años, todavía lo hacíamos. ¿Por qué no seguimos haciéndolo?  Pues porque no podemos, simplemente. No tenemos pozo (ni queremos tenerlo), sino solo un manantial, en la parte alta de la finca, que va llenando por gravedad dos albercas. Ya no llueve como antes; los manantiales no se cargan. Y no teniendo garantizado un mínimo volumen de agua de riego para el verano, hay que aprovechar al máximo el ciclo de invierno/primavera. El agua que hemos almacenado estos meses pasados será, en primer lugar, para los frutales jóvenes. En segundo lugar, para  los tomates y los pimientos, que no pueden reemplazarse por nada. Ahora bien, las judías/Phaseolus sí pueden reemplazarse por algo: por habas/Vicia faba. A ellas, cultivadas de noviembre a mayo, ya las ha regado la lluvia. Y si producen menos que sus primas americanas, qué se le va a hacer. 

Y, bueno, tampoco todo son ventajas con las judías. Hasta que empezaron a aparecer las variedades enanas había que contar con un buen tinglado de estacas/cañas y cuerdas con las que entutorar los tallos.  Si no circula bien el aire, la huerta se convertirá en un criadero de hongos (antracnosis, botritis…), tanto más probable cuanto más arcilloso sea el suelo.
En la foto de arriba se ve como crece la planta del haba. Aunque no sea trepadora, agradece un apoyo que la proteja del viento. Lo que se ve en la foto (ampliar) es un mallazo, de los que se usan para el hormigón armado, partido con una cizalla en varios trozos y clavado en la tierra.

 Habas, judías… y alubias. Una tercera en discordia
“Alubias” llamaban los árabes  -o dólico,  en griego (3)- a una especie de haba trepadora de vaina larga, bien adaptada a la sequía, que se conocía desde siempre en Africa occidental, pero con parientes próximos en Asia. Una tercera en discordia, pues, género Vigna unguiculata (L.) Walp: al igual que la judía americana, una leguminosa trepadora; al igual que el haba, cultivada en Europa desde antiguo. Si los romanos distinguían phaseolus de faba… su phaseolus solo podía ser esta, la alubia o dólico de Africa. Tienen como característica una mancha oscura, como un ojo, en el lateral del grano. Al -lubías fueron primero; después “judías caretas”, por la mancha en cuestión.  ¿Y habas caretas, caritas o carillas, fabas, habichuelas caretas? ¡Por qué no!  Y en América, con la que intercambiamos desde muy pronto todo este batiburrillo de legumbres y fantasía lingüística: fríjoles largos, chícharos de la boquita negra, porotos caretos o “caupís” (ni quechua ni aimará, aunque lo parezca, sino alegre adaptación del inglés cow pea, por su uso en los estados del sur como forrajera),etcétera.

Hoy, según rastreo por la web, las alubias/dólicos/Vigna son solo una reliquia gastronómica en Europa: en Extremadura y el Algarve,  Vandée y Poitou-Charentes (mongette, le dicen allí), Puglia, Toscana y el Véneto  (fagioli dell´occhio)…Y fin.  Por descontado, su cultivo retrocede aún más rápido que el del haba.  Añado para terminar el post: 1., mi propósito formal de encontrar semillas de Vigna para probar su cultivo en LRO; si está mejor adaptada que la judía al calor y la sequía, aunque produzca menos, ¿qué se puede perder?; y 2., esta receta de carillas de Talavera de la Reina, con el deseo de que puedan volver a abrir pronto, cuanto antes, los restaurantes de la zona: https://www.directoalpaladar.com/recetas-de-legumbres-y-verduras/carillas-oreja-rescatamos-receta-escondida-toledano-pueblo-velada-legumbre-extraordinaria (*la foto procede de ahí)

Notas

(1) Judía, de etimología incierta. La RAE y M.Moliner la relacionan con “judío”, sin más aclaración. Alubia procede del persa (RAE), y haba es la forma latína, junto a phaseolus, tomado del griego. El listado de nombres vulgares es maravilloso e inabarcable: faséolo, fréjol, fríjol, frisuelo, bajoca, pocha, poroto, chaucha etc.
(2) Otro factor limitante, aunque hasta cierto punto controlable (con enmiendas), sería el pH: el haba disque acepta el suelo calizo, la judía no. En LRO nunca ha sido un problema.
(3)  “El largo”, en griego, hacía referencia a la longitud de su legumbre. Tal fue su nombre científico, Dolichus unguiculatus, antes de pasar al género Vigna.

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Las reproducciones del haba y la judía  (al comienzo, por ese orden) están la wikipedia. La primera es de O. Wulhelm Thomé,  Flora von Deutschland, Österreich und der Schweiz, 1885. La segunda pertenece a la Flora des Serres et des Jardins, prestigiosa revista del siglo XIX -por entregas, como era costumbre- dirigida por L. Van Houtte. (leyenda: Phaseolus compressus, sin. de vulgaris).  De la lámina de la alubia/dólico, también en la wiki, no encuentro datos.

Al Este del Edén se dan bien las judías

Mayo 2012

James Dean tiraba piedras a la casa de su madre… y sembraba judías para ayudar a su padre.  En la película de Elia Kazan (basada en la novela de J.Steinbeck) James Dean es Cal. Es decir, Caín. Un bala perdida, en opinión de su padre, que prefiere abiertamente a su otro hijo (Aron/Abel: estudioso, tranquilo, con novia formal).  Cal ha podido sembrar sus judías gracias al préstamo que le ha hecho su madre. Su mala madre (Eva), que ya no vive con ellos,  que ha dejado atrás a su familia y ahora regenta una casa de citas. Cal siembra las judías para venderlas a muy buen precio aprovechando que los EEUU están a punto de entrar en guerra (la del 14-18). El padre se acaba de arruinar con un mal negocio de lechugas al por mayor. Cal, desesperado por ganarse la aprobación de su desaborido progenitor, discurre la siembra de judías para poder ayudarle. Pero Él le dice que nanai: que ese dinero sucio no lo quiere…

Es una historia vieja como la vida misma. A Jahvé le gusta la carne. Caín le ofrece frutas, trigo, verduras. Pero Abel, el hijo bueno, le lleva chuletitas de cordero…Por eso Caín golpea a Abel. Porque su padre ha despreciado “los frutos de la tierra”, ofendiendo a  su hijo labriego, que tantos trabajos se había tomado por complacerle (Génesis,4).

A Yahvé, como a los dioses antiguos del Mediterráneo, le gustan las ofrendas con chicha. En especial  los holocaustos: el sacrificio expiatorio, donde todo el animal era consumido por el fuego (no sólo la grasa y las vísceras) y el aroma de la carne quemada llegaba hasta el Olimpo….De principio a fin, todo a lo largo del Antiguo Testamento, se recalca la potestad que el hombre tiene sobre las bestias y se nos anima calurosamente a comer carne.  ¿Por qué razón?. No hay razones, sólo una orden clara: creced y multiplicáos, y llenad la tierra. Y así se ha hecho. Hemos comido tanta carne como hemos podido, nos hemos multiplicado y entrematado, hemos llenado finalmente la tierra,  y a día de hoy apenas hay sitio ya para ninguna otra especie. ¿..Y qué hacemos ahora?. ¿Quizá empezar a cambiar de hábitos:  comer más frijoles -¡tan ricos en proteína!- y multiplicarnos un poco menos?.

En LRO se siembran judías todos los años. Ayer quedaron sembrados tres sobres, judías de mata baja, muy productivas. Habrá que pelear con la araña roja, como de costumbre. Pero peleamos en buena lid: regando a fondo cuando baja el sol, plantando Artemisia en las proximidades, y procurando no obsesionarnos mucho. La judía necesita bastante agua. James Dean, en California, regaría las suyas a manta, usando el agua que baja desde la vecina Sierra Nevada…Se pueden comer en verde -con vaina, cuando aún  no  han  madurado- o sólo la alubia: los frijoles, que una vez secos se conservan muy bien, como los garbanzos o las habas. Son esas alubias lo que el ejército yanki le quería comprar a Cal. (Cien gramos de judías alimentan más que su equivalente en carne : 50-60% de hidratos de carbono, 20% de proteína, 15% fibra, vitamina A, minerales, aminoácidos, cero colesterol…)