¿Comen orejones / los anglosajones?

Mrs. Norris, viuda del anterior párroco de Mansfield, es ahora la casera del matrimonio Grant, actuales ocupantes de la vicaría. El doctor Grant – párroco indolente y comedor compulsivo, como tantos curas de aldea nuestros pero en versión anglicana- discute sistemáticamente con la roñosa Mrs. Norris…

“- …No fue más allá de la primavera anterior al año en que murió mi esposo cuando plantamos el albaricoquero junto a la pared de la cuadra, que es ahora un árbol magnífico…y que va ganando día a día, añadió Mrs. Norris dirigiéndose al doctor Grant.

apricots_2675814b-El árbol se desarrolla bien, sin duda, señora –replicó él-. La tierra es buena. Y nunca paso por allí sin lamentar que el fruto valga tan poco.
-Señor mío, es un ‘Moor park’, se adquirió en el bien entendido de que era un ‘Moor Park’ y nos costó… es decir, fue un regalo de Sir Thomas, pero vi la factura y sé que costó siete chelines, e iba facturado como un ‘Moor Park’.
– Le engañaron, señora –replicó el doctor Grant-. Estas patatas que estamos comiendo saben tanto a los albaricoques de un ‘Moor Park’ como la fruta de ese árbol. En el mejor de los casos resulta insípida; en cambio, un buen albaricoque es siempre sabroso, cosa que no ocurre con ninguno de los que tengo en mi jardín.
-La verdad –terció Mrs. Grant, intentando dirigirse con un susurro a Mrs. Norris a través de la mesa- es que mi marido apenas sabe qué gusto tienen nuestros albaricoques al natural; difícilmente habrá conseguido probar uno siquiera, pues es un fruto tan preciado (SO precious!), y los nuestros son de un tamaño tan grande (SO big!), de una calidad tan excelente (SO excelent!) y tan adecuados (SO convenient!) para tartas y conservas tempranas, que mi cocinera se da buena maña en cogerlos todos antes de que pueda hacerlo él…”
Jane Austen, Mansfield Park, Mondadori, 2013, pp.67-68, Traducción de M.Martín (*las expresiones en inglés son añadidos )

El albaricoquero del párroco Mr. Grant está vegetando. Crece bien pero no da fruta. Opciones: o ese invierno hizo poco frío en Mansfield – frío necesario para levantar el letargo de las yemas (1)- o hay problemas con la polinización, pues, si bien muchos albaricoqueros son autofértiles… todos producen mejor cuando tienen amigos cerca.
El problema que le veía Mr. Grant a su albaricoquero  ‘Moor Park’, variedad inglesa  procedente de Hertfordshire, es el mismo que tiene Mac Fairman en este forum californiano que adjunto. Léase atentamente la respuesta que le da su solícito vecino. http://forums.gardenweb.com/forums/load/calif/msg0712254729799.html?13.

dried_apricots_300Para terminar, algunos interrogantes: ¿de qué conservas tempranas habla Mrs. Grant?. Las mermeladas son, en mi opinión (la opinión de un paladar con todos los prejuicios de la cocina mediterránea), una de las pocas cosas decentes que hacen los británicos en la cocina.  La cocinera de los Grant hará mermeladas, pues, con la receta habitual de tanto de azúcar por tanto de fruta, con unas gotas de limón, un chorrito de cointreau… y decorará las tartas, antes de meterlas en el horno, con albaricoques frescos partidos al medio. (Foto de la derecha: James Wojcik)

Ahora bien,  ¿ sabrá deshidratar y secar albaricoques la cocinera de los Grant?. ¿Cómo se dice “orejones” en inglés, si es que se dice de algún modo?. ¿Comerán orejones en  Mansfield Park?.  ¿Y en Buckingham,  en la “city”,  en el East End…?.

NOTAS
(1) Manual de Vincenzo Forte, El albaricoquero, M.P. 1992: “Moorpark es una vieja variedad europea, exigente en frío vernal.. con poca constancia en la producción” (p.73)

San Martín mayo 2014 2 a2) Algunos datos espigados por la web: las variedades antiguas, como ‘Moor Park’ o ‘Blenheim’, tuvieron mucho más éxito comercial en los valles californianos que en la propia Inglaterra. Hoy los ingleses tratan de suministrar albaricoque autóctono a las grandes cadenas de supermercados, pero tirando de variedades de maduración tardía, que aprovechan hasta el último rayo de sol antes del equinoccio de otoño, y que no compiten con los maravillosos albaricoques frescos de España y Francia (naturalmente precoces). http://www.telegraph.co.uk/foodanddrink/10318530/British-apricots-finally-ripe-and-ready.html

Una gota de agua

A mediodía, cuando el sol está más alto

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUna gota de agua, la que se pierde por el “racor” de la tubería de riego, le basta a esta culebrilla de agua (Natrix maura) para poder descansar un rato a  mediodía Una teja protege la llave (del hielo, de las zarzas…), y ahí, con la espalda contra la piedra húmeda, duerme hecha un ovillo la culebrilla. Quedan pocas ranas en la alberca nueva (que es ésta). Una o dos, como mucho, y buen cuidado tienen de andar de puntillas para no despertar a nadie… Cuando el sol está bien alto, mientras la culebrilla duerme, las ranas salen a cazar moscas por el borde de la alberca.

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Serenata do Toleiro

“Una gran parte de los respaldos de la Plataforma son de gente que no es de Sarria… no tienen ni idea del conflicto que se está desarrollando“. Palabras del alcalde, el día en que le dejaron quedar las 6844 firmas conseguidas contra el Plan de Encauzamiento.

Música de fondo, para ir leyendo el post relajados (y olvidarse del alcalde):

No había ninguna razón para tirar el Puente do Toleiro, pero lo han tirado. En el propio proyecto se decía que no era un obstáculo al paso del agua durante las crecidas del río.  Pero lo tiraron. Como nada tiene valor, como nada significa nada, se encogieron de hombros y lo tiraron. Un arqueólogo recomendó conservar los pilares de pizarra en algún parque. Ahí los ven ustedes, tendidos sobre la hierba, tan perplejos como los peregrinos que estos días cruzan el río camino de Compostela…

pilares derrubados do toleiroDice el alcalde que se van a estudiar las firmas para “comprobar cantas delas son de xente de Sarria” (El Progreso, 9/5/14). Pues bien, sarrianos son los que la madrugada del 24 de febrero se encadenaron a los árboles, sarrianos los que se lanzaron en piraguas para detener el derribo do Toleiro, sarrianos los que redactan denuncias, los que organizan batucadas, los que no descansan. Sarrianos como usted, señor alcalde, no se confunda. Pero al lado de cada uno de ellos estamos unos cuantos “de fuera”, arropándolos y ayudándoles como Dios nos da a entender. No hace falta que haga ese estudio que ha anunciado, señor alcalde, no pierda el tiempo con chocholadas: ya le digo yo ahora que sí, que hay firmas en el listado que no llevan su ADN.

Yo -por ejemplo- no soy de Sarria, tiene razón el alcalde. Soy de La Coruña y vivo en un pueblo de Madrid. Parte de mi infancia y adolescencia transcurrió en una playa de la Costa da Morte, entre Laxe y Malpica, a la que dediqué una entrada en este blog hace ya tiempo. Lo retomo ahora, señor alcalde, para intentar explicarle algunas cosas.

Hace unos años, entre diciembre y febrero de 2002/2003, pasé dos meses acarreando cubos de chapapote de las playas ensuciadas por el Prestige. Entre otras, la playa de la que acabo de hablarle. Comía mi rancho entre italianos, franceses, andaluces, yankis, madrileños, colombianos…Un grupo de canadienses montaron (pagándolo todo ellos) unos pabellones para recuperar aves petroleadas. Cuando encontrábamos un cormorán, un frailecillo, un arao o un alcatraz teñido de negro, paralizado pero todavía vivo, se lo llevábamos corriendo a ellos, para que lo lavaran y trataran de salvarlo. Lo mismo hicieron unos alemanes en la carretera de Noia… y otros muchos en otros puntos de la costa. ¿Recuerda usted todo aquello?, ¿entiende al menos por qué se lo estoy contando?. Algo me dice que no. Un portugués con el que estuve limpiando la playa de Carnota, llegado desde Faro haciendo auto-stop, me dijo que al ver las imágenes en la tele no lo dudó un segundo. Él era del Algarve, sabe usted, pero se echó a la carretera y terminó aquí. “¡Coitados, os espanhois…!”, me decía, meneando la cabeza, mientras rascaba con su espátula el chapapote de las rocas.

InfografiaPasarelaTojeiro
La memoria es una cosa  muy desigualmente repartida. Alguna gente –esa especie de zombis que se pasean por esta “infografía” del futuro Toleiro (aquí arriba), en la que, por cierto, los alisos que iban a talar han sido reemplazados ¡por olivos!- cree que el mundo empieza con ellos, y por eso no se enteran de nada. Otros, por suerte, los que todavía recuerdan, se esfuerzan como locos por conservar lo que merece ser conservado. Pero para eso, para saber el valor de las cosas, pongamos  ¿el Orinoco?, no es requisito ser miembro de la etnia yanomani. ¿O resulta que sí?  ( 1)

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Cuando construyeron el Toleiro nuestros abuelos aún no habían nacido. Lo harían pronto, enseguida, hacia el final de la Primera Guerra mundial (por esos años los perros de Galicia empezaron a llamarse, rutinariamente, o “Kaiser” o “Trotsky”, ¿cómo se llamarían antes?). En 1909 una “chea” inédita hizo que se juntaran las aguas del río Celeiro con las del Sarria. La familia que vivía entonces en el molino del Toleiro tuvo que trepar al tejado para que la riada no los arrastrara. Los viejos contaron durante muchos años la hazaña de “Tapita”, el gran nadador, procedente de alguna de las colonias americanas recientemente perdidas: el hombre se echó al agua en taparrabos, con una cuerda fina atada a la cintura (el otro cabo quedó atado a un árbol de la orilla, quizá uno de esos ameneiros hoy amenazados); “Tapita” se sumergió para salvar la corriente, emergió de nuevo, subió al tejado y, usando una maroma gruesa hecha con cuerdas de carro, que los vecinos le hicieron llegar atada a la cuerda fina, fue pasando uno a uno a todos los del Toleiro… Los pilares del nuevo puente, el que acaban de echar abajo, empezaron a construirse poco después de este episodio (2).

Un día de 19… el padre de mi abuela descubrió, en el lapso de apenas un minuto, dos cosas: que había dejado embarazada a su novia, y que unos asuntos urgentes reclamaban su presencia inmediata en La Habana. Cogió el barco y se despidió para siempre. Quién sabe si en ese mismo trasatlántico, pero en primera clase, no viajaría también Beniamino Gigli, rumbo a Nueva York… trasatlantico hacia 19...Esa generación de abuelos es la que hizo después la guerra civil. Mi abuelo, como tantos otros,  escapó de milagro al fusilamiento. Había sido miembro de la CNT, fontanero, y el único, por lo visto, que sabía leer y escribir de su cuadrilla. Lo mandaron al Frente del Ebro a arreglar camiones. El otro abuelo – labriego reciclado en comerciante de “productos coloniales”- tenía un soplo en el corazón y se libró del reclutamiento. Era, o decía ser, franquista… Una historia bien vulgar, como la de cualquier familia (“¡…coitados, os espanhois!”). En Sarria, en el 36, unas señoras de familia bien se refugiaron en la cuadra de los cerdos de Luis “Guetas”,  republicano de buen natural, que todo cuanto hizo con sus refugiadas fue tomarles un poco el pelo, asuntándolas con relatos truculentos de lo que fingía estar viendo por la ventana (“¡Ya se llevan a Doña Pura, arrastrándola de los pelos …!”).. Pasó la República, acabó la guerra, vinieron los años oscuros…y los pilares do Toleiro siguieron firmes en el lecho del río.

Por entonces seguro que había muchos más árboles. Un bosque más espeso, más rico y estratificado. Las mujeres irían a lavar la ropa al río, como iba mi bisabuela al suyo, en una aldea de Ortigueira, a lavar los pañales de la niña que acababa de nacerle. Y lo mismo haría la abuela de usted, amable peregrino, en Algeciras, Lima, Aberdeen..o las afueras de Osaka. lavanderas ponte ribeiraEl paisaje era verde manzana, o verde pistacho, color de los carballos al brotar, y no verde plateado, como el de los eucalitpos, o verde oscuro y apagado, como el del pino de Monterrei… El granito y la pizarra se usaban tanto en los puentes como en las casas. En los hórreos donde se almacenaba el maiz. En los valados, en los camposantos, en las plazas. Con algunas diferencias de color y sabor, también se haría así, amable peregrino, en su sierra de Guadarrama, o en el Aveyron, en un pueblo de los Cárpatos, de Burgos..o de las afueras de Connecicut.

… Creo que estas viejas historias desordenadas, como esos viejos paisajes, es lo que los perroflautas de la Plataforma vemos confusamente encarnados en la pizarra del Toleiro, el granito da Ponte Ribeira, los troncos de los alisos del río. La imagen que forman árboles y puentes es un lazo directo con el pasado, el de los sarrianos en primer lugar y el de todos los gallegos en segundo, pero también con el suyo de usted, amable peregrino, y con el de cualquier persona de buena voluntad  que se empeñe en recordar y proteger las cosas valiosas. Los zombis de la infografía, producto de la mente de algún enxeñeiro da Confederación Hidrográfica, son los únicos que sobran aquí (¿…pueden imaginar  ellos las manos moradas de las lavanderas del río, las manos callosas de los hombres que levantaron el puente, su orgullo justificado al terminar la obra, el primer día que lo cruzaron…?. )

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Mis conocimientos de física son rudimentarios (por decir algo), pero sé que hay una cosa llamada “entropía” según la cual el universo tiende a la dispersión y el desorden. Un amigo, profesor de física en un instituto de secundaria, me lo explicó hace años con un ejemplo: “entropía” es lo que se produce cuando abres un frasco de perfume y su contenido se pierde para siempre por el espacio. ¿Quién conseguiría volver a meter el perfume en su frasco?. El cosmos aspira a convertirse en caos, me explicaba pacientemente este amigo, porque el desorden es más estable. Requiere menos energía. Pero -añadía- frente al desorden del universo está la vida. La vida sin comillas, compleja y esforzada como una hoja de aliso, o, más aún, como cada una de las células que la componen. Así que el que la destroza, el que corta un árbol por pura desidia, dándole con la pala excavadora para maniobrar mejor, o porque “¡son só amieiros!”, el que tira “porque sí” el puente que levantaron nuestros bisabuelos, con pizarra traída en carros de bueyes, escogiendo una a una las piedras, colocándolas primorosamente en su sitio…el que destruye eso, el que abre el frasco de perfume y se encoge de hombros después, tiene que tener claro a lo que se expone: los que todavía tenemos memoria, en Sarria o fuera de ella, no descansaremos hasta que un juez le haga pagar BIEN CARA su estupidez.

perroflautas no río

NOTAS

(1) Esa forma de pensar se viene llamando de un tiempo a esta parte “derecho a decidir”, versión política del más castizo “yo me lo guiso/yo me lo como”. Si usted , señor alcalde, piensa que sólo los nativos tienen algo que decir sobre los árboles y puentes del Camino de Santiago (Patrimonio de la Humanidad), a su paso por Sarria, no debe acoquinarse. Sea coherente: anúncielo públicamente y llévelo hasta sus últimas consecuencias. A ver qué opinan del asunto sus compañeros de partido. Entre esto, y que ya empieza usted a hablar del “conflicto”… les va a encantar.
(2) ) Relatos recogidos en Cuentos de pueblo, cuentos de Sarria, A.Díaz, 2002

Espera

chaque jourNo hay nubes ni sombra de nubes. Cielo azul, sol subiendo en el horizonte. Hoy 6 de mayo llegaremos a los 30 grados. Es un poco pronto para sentarse a esperar – la palabra, el verbo más repetido en este blog- pero no se puede hacer nada. Bueno, quizá decidirse a construir esa tercera alberca de ladrillo y piedra en la que llevamos años pensando. Y renunciar (otra de esas palabras cotidianas) a la mitad de los tomates y pimientos previstos. En espera de la lluvia, lo único prudente es ir empezando a segar la hierba,  estrenar ¡por fin! la elegante, ligera, preciosa  guadaña asturiana de mi amigo Rubén…

Ojos verdes

ojos verdesEn lo más crudo de la cruda primavera, cuando  muchos animales ya han criado y otros están a punto de hacerlo, hay que ser muy cuidadosos con todo. Con los gazapos (ojos negros) y con los nidos de perdices (ojos rojos). Con los gazapos sobre todo, porque se quedan inmóviles entre las hierbas, convencidos de que no les ves, y ni se inmutan hasta que ya estás casi encima (¡y con la desbrozadora encendida!). También las serpientes de escalera -las que más se dejan ver por aquí- son un poco inconscientes; estos días empiezan a salir al camino a calentarse pero, soñolientas y lentísimas de reflejos, tardan en apartarse cuando se acerca un coche. Hay muchos más animales cuya presencia ni sentimos, como éste de la foto, que encontré mientras les “hacía los pies” a las cepas. Si en vez de una azadilla hubiera tenido en las manos un señor azadón, como los que se estilan por aquí, no me habría dado tiempo a detener el brazo en el aire. sapo de ojos verdesLe salvaron sus ojos verdes, brillando en la tierra como una esmeralda borrosa, del tamaño de una lenteja. Cogí al sapo, todavía adormilado,  y lo trasladé envuelto en hierbas al pie de otra cepa. Cuando al día siguiente volví a ver si todo iba bien, el hombre se había marchado ya, o quizá se había enterrado muy profundamente, para seguir dormitando unos días más.

El final de abril tiene algo que recuerda a septiembre. Al atardecer , aunque el trabajo es inmenso, me quedo pasmada mirando los árboles. No me importa nada que den o no den fruta. Sólo quiero que crezcan, que arraiguen con decisión, y que aprendan -eso sobre todo- a salir adelante sin mí. No todos van viento en popa, qué más quisiera. El viejo melojo junto al camino se apaga irremediablemente. La brotación había ido perdiendo empuje estos últimos años, y ahora la desproporción entre la masa de hojas (que no es tal “masa”) y la estructura leñosa hace difícil/imposible la supervivencia del árbol. No sé si hemos hecho algo mal. ¿No limpiamos el cauce del arroyo lo suficiente, para que el agua termine llegando hasta el melojo?. No sé. La verdad es que, en esta cruda primavera de 2014, la tierra vuelve a estar reseca y dura…como a veces en septiembre, después de un interminable verano. La gente que no vive pendiente de estas cosas cree que ha llovido mucho porque los pantanos están llenos, pero no es así. Ha llovido en la sierra, no aquí abajo. Por esta zona ya estamos otra vez con la angustia, esperando y mirando al cielo, esperando y consultando las previsiones en internet, esperando como siempre, cada día, esperando, a ver si entra por el oeste una buena borrasca que haga crecer los árboles y cuajar la fruta.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAsoman las “Mona Lisa”, pero sin mucha fuerza. También ellas, las patatas, esperan el agua de mayo. Asoman ahí mismo las correhuelas, que se vienen al campo camufladas entre el estiércol que traigo del “tinao”. Ayer, arrancando correhuelas entre los surcos, ví  una araña cargando con un saco de huevos, blanco como la nieve y casi más grande que ella. Han germinado las semillas de calabacín, calabaza, pepino, todos ellos en “lasañas” de paja y hierba fresca recién desbrozada, mezclada con algo de tierra y mantillo. Ya tenemos los primeros tomates plantados. Anastasio, el anterior propietario,  me dice que mal, que mal, que hay que esperarse a “la Cruz de Mayo”, que no se gana nada corriendo… De la huerta del pasado verano todavía estamos comiendo lombardas y (hoy miércoles) las últimas acelgas, justo antes de que empiecen a echar flor las plantas, momento en que las arranco y dejo sitio para otra cosa.
Los injertos de las cepas han prendido. En espera de la lluvia, los riego con mucho tiento (sin desbaratar las uniones) una vez por semana.

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…y el boletín informativo desde Sarria

Publicada una Carta Aberta a la Directora Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia – ¡que además es de Sarria!-  afeándole su conducta de estas últimas semanas. El Alcalde ha vuelto a hacer declaraciones, tan hilarantes como de costumbre. En este momento, la gran duda es si la Confederación Hidrográfica va a tener valor de cortar los árboles que más les estorban, y para los que, aseguran, “tienen permiso”. Habrá que verlo, porque la paralización cautelar de la tala por el juez sigue en pie, y , que se sepa, la “autorización expresa” de Patrimonio para ejemplares aislados, que exige la normativa de protección del Camino de Santiago, no existe (¿cómo justificar entonces las talas realizadas antes de esa fecha?; de ninguna manera: son ilegales se mire por donde se mire).

Toda la información: https://www.facebook.com/salvemosoriosarria

En el Callejón del Gato

 Sarria, primavera de 2014

En el Callejón del Gato La Administración es una señora de buena familia que sale de noche a romper cristales y tirar petardos. Un grupo de ciudadanos intenta desde hace tiempo que la mujer entre en razón. Ella normalmente ni les mira: echa a correr, dobla una esquina, y ¡zas!, otra pedrada. Cuando consiguen acosarla a base de Papeleo, La Administración sonríe y les suelta que ¿dónde, dónde ven ustedes cristales rotos?.

Los ciudadanos han organizado un Sistema de Autodefensa. Consiste en leerse a fondo las leyes y en lanzarlas con una especie de cerbatana al entrecejo de La Administración cada vez que esta señora se sale de madre. Ella tiene dos buenos amigos, un raterillo sin muchas luces, de profesión Político, y un niño bien peligrosísimo, de profesión Técnico Superior. Se reúnen en el bar del  Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, que tiene su sede en el  referido callejón, se piden unos orujos, redactan un Proyecto… y siempre hay por ahí (por el equivalente Callejon del Gato en Bruselas) algún incauto que les de los cuartos para los petardos.

Recientemente a La Administración y sus amigos les ha dado por talar árboles y tirar puentes (Sarria, Lugo). Cuando se le señalan los tocones ella contesta, palpándose la ropa, que ¿dónde, dónde ven ustedes árboles talados?. Nuestros Proyectos son un modelo de retórica romántica, nuestras declaraciones a los Medios, un prodigio de ilusionismo.
La Administración
Sr. Ministro, D. Miguel Arias Cañete, usted se presenta a las elecciones con la bandera de haber conseguido para España una gran cantidad de fondos europeos. Entre ellos, los seis millones de euros destinados a evitar las inundaciones en nuestro río. Como el dinero, por lo visto, era insuficiente para ese fin, La Administración ha decidido usarlo para decorar el malecón del pueblo ( bancos, pavimento, farolas…), llevándose por delante, en el corazón del Camino de Santiago, un hermoso bosque de ribera y tres viejos puentes. La Administración ha llegado hasta aquí vestida de Confederación Hidrográfica, de la que usted, Sr. Ministro, puede considerarse todavía tutor legal. Pero en Bruselas se van a enterar muy pronto de esta nueva gamberrada, así que… ándese con ojo cuando se pasee por la Grande Place, ¡ no vayan a terminar pidiéndole cuentas a usted!

Toda la información en: https:// http://www.facebook.com/salvemosoriosarria

manifestación dos amigos do camiño en Sarria

¡No me toques (las alcachofas)!

Noli me tangere,  Rubens & Brueghel, 1626
Museo de Arte de Bremen

rubens_bruegel_christus_erscheint_mariaJesús de Nazaret resucita este año a mediados de abril. Sólo ha estado fuera tres días, pero tres días que se han hecho largos, como suele pasar cuando la primavera tiene prisas por llegar (y se nota mucho alrededor) , pero el invierno no tiene ninguna en irse (y esto también se nota, sobre todo de noche). Como ya le había pasado antes a Tammuz/Adonis, al salvaje Attis, a Proserpina…  también Jesús regresa hoy  con los brazos cargados de flores. El trabajo se amontona en el huerto. Están abriéndose los tulipanes, las fritilarias, las anémonas, las margaritas, las alcachofas. Todo se acelera por horas, por minutos, y hay tanto, tanto que hacer, que el pobre Hijo de Dios, nada más resucitar, agarra la primera herramienta que pilla y se pone a quitar hierbas. En eso aparecen por un recodo del camino María Magdalena y dos amigos. El sepulcro de Jesús está vacío. Decepcionados, los dos hombres se van. ¿Qué se les pierde ya a ellos aquí?. Sólo Magdalena se queda junto al sepulcro. Deja en el suelo el frasco de aceite aromático que siempre lleva consigo (como el Bautista su piel de camello o San Lorenzo su parrilla) y se sienta sobre una piedra,  llorando sin hacer ruido.
Durante todo ese tiempo un jardinero ha estado afanándose con el bieldo y la laya entre los bancales. El bieldo, suponemos, para airear la tierra sin levantarla (como con una “grelinete”); la laya, para perfilar cuidadosamente cada bancal. Qué raro que hoy empiecen a trabajar tan temprano, piensa ella. Normalmente no hay jardineros a esta hora… Dos pájaros blancos,  tan blancos que pasarían por ángeles, cruzan en vuelo rasante frente al sepulcro. Y entonces Magdalena tiene una corazonada. Se vuelve hacia el jardinero, abre los ojos de par en par, e instintivamente alarga los brazos hacia él. “¡No me toques!”, dice San Jerónimo que dijo San Juan que dijo Jesús…(pues aún no estoy del todo allá…ni del todo aquí…). O bien, según otra interpretación,  “¡No me retengas!”.

Jan Brueguel sabía pintar muy bien las cosas del jardín. No iba con su talante pintar una crucifixión, pues en la noche del Gólgota no hay flores ni frutas,  pero…¡ qué diferencia tres días después!. Brueghel colaboraba con Rubens, con Jordaens y muchos otros, y a él siempre le tocaba esa parte del cuadro. Eran flamencos, todos ellos. Cualquiera que haya pasado por allí sabe lo que son los huertos en los Países Bajos. Ya por entonces (siglo XVII) eran los amos en la producción intensiva de hortalizas y el cultivo de “primores” (plantas forzadas a madurar antes de tiempo). Con todo y eso, las alcachofas son plantas del sur. En Amberes sería difícil sacar las plantas adelante. Lo hacían, pero es probable que su precio en el mercado fuera alto. Artículo de lujo, sólo para ocasiones especiales.

brueghel-jordaensEn esta otra versión del cuadro, obra de Jordaens y Brueguel, que se conserva en el Museo de Nancy, lo que el Nazareno tiene a los pies pasaría por un mercadillo callejero. En comparación con este cuadro, de fruta desparramada, macetones, hasta un ánade real de exposición, el de Bremen que abre el post resulta muy sobrio. La escena no se dispersa,  los protagonistas ocupan el primer plano,  Jesús viste de rojo… Y sin embargo, hay algo que desconcierta al contemplarlo: el Domingo de Resurrección sólo parece haber alcachofas en el huerto de Getsemaní. Si sólo hay alcachofas –aparte de algunas flores- uno tiende a recordar el cuadro más por la carretilla a la derecha de María Magdalena, que por esas dos manos luminosas que casi, casi se juntan, y que muy probablemente es lo que Rubens, autor de las figuras, querría poner de relieve. En el batiburrillo del cuadro de Nancy uno no sabe con qué quedarse, ¿los melones, las zanahorias…?. Todo desplegado como en un catálogo. Pero que el autor es el mismo, y que lo que a él de verdad le gustaban son las alcachofas, lo demuestra el carro que ocupa el lugar central.. Ahí os dejo todas esas verduras, escoged, dad gracias al Nazareno por haber traído con él la primavera…pero las alcachofas me las llevo yo.

No sé si existen otras representaciones de Jesús (seguro que sí) donde tan abiertamente se relacione su resurrección con la exuberancia de la primavera. Podemos dar por sentado que Brueghel nada sabía de ritos antíguos ni de adherencias paganas en el Evangelio.  Pero el vínculo existe, perceptible para el que se acerque lo suficiente a verlo.  Por un instante (el tiempo de una breve alucinación hortícola en un museo de Bremen o de Nancy) Jesús de Nazaret se convierte en Dios de la Vegetación, y María de Magdala en un trasunto de la diosa Istar/Astarté, capaz de ir hasta las puertas del inframundo a buscar a su amado (muerto y resucitado ritualmente, año tras año) para que en la tierra puedan florecer de nuevo las anémonas, las violetas, los tulipanes, las alcachofas…

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... y boletín informativo desde Sarria:

La primavera también explota en el río. Los alisos salvados “in extremis” la madrugada del 24 de febrero están cubiertos de hojas.  Esta mañana habrán repicado en el pueblo las campanas de Santa Mariña, y creo que, mirando esas copas y esas orillas verdes,  a todos se les habrá alegrado el corazón al escucharlas. Ayer se organizó un “roteiro” por el río. Pronto arrancará la peregrinación de los plataformeiros hasta Compostela, para decirle a Feijoo (si se digna a recibirles) que ya va siendo hora de entrar en razón. Por lo demás, una nueva denuncia está al caer. Y las otras siguen su curso.
Toda la información: httpos://www.facebook.com/salvemosoriosarria

Injertos

injerto de coronaEl pasado sábado vinieron Javi y  su hijo Miguel a enseñarnos a injertar las viñas. No los barbados que se plantaron el año pasado, que están todavía muy pequeños y no hay ni por dónde hacerles el corte. Lo que hemos injertado son las viejas cepas asilvestradas. Hemos hecho injertos de corona, siguiendo el modelo que explica T.H. Hartmann en su manual (Propagación de plantas, México 1972) y Bernardo Estévez –viticultor ecológico- en su precioso (y sustancioso) blog http://www.aterraagradececho.com.
Los pasos son:

1. Hace un par de semanas se escogieron y guardaron los sarmientos de garnacha que nos van a valer para hacer las púas. Las yemas han de estar sin actividad (“yema durmiente”) en el momento del injerto.
2. Ya en el campo, lo primero es cortar la maraña de sarmientos improductivos. Cavar un buen alcorque alrededor. Limpiar el cuello de la cepa.
3. Se preparan tres o cuatro púas del grosor de un dedo índice (más o menos). Con dos yemas. Se deja un entrenudo largo en la yema de abajo, para poder tallar con la navaja una lengüeta/cuña larga. Cuidado aquí: hay que hacer los cortes de la lengüeta a uno y otro lado de la yema, no en el mismo plano que ésta. El principio es éste: que el cambium de la púa (el anillo fino de color verde claro, en la periferia, casi debajo de la corteza) entre en contacto con el cambium del portainjertos, que vamos a dejar a al aire ahora mismo.
4. Con el serrote o la motosierra, según convenga, se descabeza la cepa. Sin dolor (pase lo que pase, tal como estaban sólo valían para enredar).hendedura para el injerto
5. Con la medialuna y el mazo se hace una hendidura. Se mantiene abierta con la hachuela, un cortafrío, o un destornillador fuerte.
6. Se inserta la púa, haciendo coincidir las dos zonas cambiales.
7. Se ata bien, fuerte, mejor con rafia si es de calidad. Si se deshilacha a la primera de cambio, mejor con cinta, que tiene el único problema de que HAY QUE ACORDARSE DE RETIRARLA más adelante. En algunas cepas hemos atado antes incluso del corte, para que sea la propia púa al entrar la que vaya abriendo el final de la hendidura.
8. Cubrimos el corte con un poco de corteza de la propia cepa. Lo tapamos todo con tierra (que en LRO es muy arenosa), para que ni se hiele ni se deshidrate. Después de leer diferentes fuentes y de hacer algunas consultas, Javi ha llegado a la conclusión de que –en cepas- tapar el injerto con cera, parafina o lo que fuere, es innecesario y hasta contraproducente.
9. Tomarse unas cervezas (colocadas en el pilón nada más llegar) , un poco de queso, unas rodajitas de lomo ibérico.

Javier, Miguel, y Pedro, que vino a ayudar

…y el boletín informativo desde Sarria (véanse posts anteriores).
Buenísima noticia, ya anunciada en uno de los comentarios al post anterior: EL JUEZ HA DESESTIMADO EL RECURSO DE LA CONFEDERACION HIDROGRAFICA CONTRA LA PARALIZACION CAUTELAR DE LA TALA. En su escrito el juez le ha dado la razón en TODO a la Plataforma. De los árboles ya caídos y demás asuntos pendientes (puentes) acabarán dando cuenta también  en algún momento.
Se ha organizado un envío masivo de cartas al Presidente de la Confederación Hidrográfica. Hay que imprimir el texto que se adjunta abajo y mandarlo firmado, por correo certificado, antes del 16 (incluido) a esta dirección: Confederación Hidrográfica Miño-Sil,calle Curros Enríquez 4-2º, 32003, Ourense. Lo suyo es llevar dos copias, que en correos sellen ambas, y guardarse una. Los que estén en Galicia o en León pueden presentar directamente sus copias en alguna de las sedes locales de la Confederación. Ahí va el link con la carta:
-en castellano: http://www.plataformariosarria.org/alegaciones-es.txt
-en galego:  http://www.plataformariosarria.org/alegacions.txt

Magia Potagia

Noticias desde Sarria

Magicmagician

Foto 1: El Mago de la Confederación Hidrográfica hace desaparecer un árbol
Foto 2: El Mago de la Plataforma polo río hace aparecer una denuncia.

Lunes siete de abril. Ocho y cuarto de la mañana, en los alrededores del puente do Toleiro.

Un vecino/vecina de mediana edad/joven/recién jubilado se dirige apaciblemente a comprar el pan/ pedir cita al ambulatorio/abrir su tienda de neumáticos. Va caminando sin prisas/con prisas en dirección al malecón. Qué gusto da –a pesar del rebumbio de las máquinas- ver esas copas cada día más frondosas, las copas de los ameneiros del río…

Un vecino/vecina de mediana edad/joven/recién jubilado descorre las cortinas de la cocina. Mientras se prepara un cola-cao/té/café mira distraídamente por la ventana. Ha pasado mala noche. Quizá fueran las sardinillas en aceite que cenó. Quizá esa película de terror que algún plataformeiro/a subió al facebook, con las imágenes de los obreros echando todo tipo de porquerías al río. El vecino/vecina comprueba que ya ha salido el sol. Abre la ventana de par en par. Qué gusto escuchar el frufrú de esas hojas, las hojas todavía tiernas de los ameneiros del río…

Un vecino/vecina de mediana edad/joven/recién jubilado le pone la correa a sus dos/tres/cuatro perros/perras y baja a la calle con ellos. Es un poco más temprano de lo habitual, pero es que hoy tiene que ir a Lugo/a La Coruña/a Orense, a hacer unas gestiones. Caminando despacito/a toda pastilla, se aproxima al puente. Ha salido el sol y parece que el día será bueno. Qué tranquilo está todo a esta hora, y cómo huelen a primavera los ameneiros del río…

Como cada mañana, los obreros de la empresa contratada por la Confederación Hidrográfica se suben a sus máquinas para continuar con la obra de “saneamiento”. Una orden judicial les impide seguir talando árboles, así que, de momento, unos se entretienen abriendo una zanja, otros levantando una “mota”, y otros –de éstos vamos a hablar hoy- retirando lo que ya han tirado del puente del Toleiro. Ajenos a las mil y una denuncias en curso, esta mañana han decidido dar un paso más. Es tempranito, parece que no hay nadie por el Malecón. Si el ruido fuera el de una motosierra seguro que no tardaría en aparecer uno de esos plataformeiros “radicales y violentos” (el alcalde dixit). Pero todos se han acostumbrado al runrún –adelante, atrás, adelante, atrás…- de la pala excavadora. Así que, sin dudarlo un nanosegundo, los obreros lanzan el cazo de la pala contra un árbol. Rompen primero las ramas. Después tiran el tronco. Cae el árbol y el cepellón se desgaja. Nuestro primer vecino/vecina se había agachado un momento a atarse los zapatos/recoger una moneda de dos euros/ acariciar a un gato. Un ruido estrepitoso de ramas rotas lo/la hace incorporarse y mirar en dirección a la pala excavadora. Y entonces ve lo que pasa. El corazón le da un vuelco. Alucina. Enseguida es testigo/testiga de cómo meten rápidamente el árbol en un camión y arrancan echando leches con destino desconocido. ¿No hay nadie más para ver esto? El vecino/vecina escucha un silbido que viene de arriba. Otro vecino/vecina, asomado/a a la ventana le hace un gesto con la mano. Y tras ellos aparece, sin que nadie se haya percatado hasta entonces de su presencia, un señor/señora, joven o madurito/a, paseando a sus x perros/perras. Los tres han podido ver, de principio a fin, el trajinar de la pala excavadora.

Nuestro primer vecino/vecina llama entonces a un plataformeiro/a, que se materializa en el río en un santiamén. Como no pueden pasar a la zona de obras, observan con sus cámaras y prismáticos que los obreros han tapado el agujero con piedras y tierra. ¿Y dice usted, amable transeunte, que ahí había un árbol?. ¿Una nogueira (Juglans nigra)…?. ¿Un árbol de unos 30 cm de diámetro, completamente brotado ya?, ¿… no lo habrá soñado usted?.
Otro plataformeiro/a Perro Flauta se sube al coche y espera a que salga un nuevo camión cargado de escombro. Lo sigue. Salen a la calle Calvo Sotelo, toman varios desvíos, y llegan por fin a una finca privada. El camión descarga en pleno campo, sin control alguno: un sindiós. El valiente plataformeiro/a hace fotos desde el camino. Vuelve al pueblo. Se reúne con sus compañeros. Hacen una denuncia ante la Guardia Civil. Y redactan una nota de prensa. La Confederación se pasa por el arco de triunfo las leyes. Eso ya lo sabíamos. ¡Pero también las resoluciones judiciales! Otrosí: un platagaiteiro / platagaiteira está estudiando ya la normativa sobre residuos. Antes de lo que tarda el mago contratado por la Confederación en hacer desaparecer un árbol por su chistera, habremos sacado nosotros de la nuestra…¡sorpresa!, ¡otra denuncia!

Balance. Tres árboles talados el día 24 de febrero. Cinco más el 25 de marzo. Un grupo de loureiros. Y ahora éste, con nocturnidad y alevosía, de la forma más marrullera que uno pueda imaginar.
SE LES VA A CAER EL PELO.

NOTA. A los testigos/testigas, lo mismo que a sus familias, hay que protegerlos/as de las presiones -no precisamente cariñosas- de alguna gente interesada en seguir con la obra. Otros /otras ya han tenido que dejar de ir a las manifestaciones de la Plataforma, ante la amenaza explícita/implícita de que sus negocios/contratos/asuntos varios… puedan sufrir las consecuencias.

Más información: https://www.facebook.com/salvemosoriosarria

manifestacion 12 abril 14