Sospechosos habituales: el alacrán cebollero (grillotopo)

Últimos días de primavera

A éste lo pillé esta mañana. Llevaba varios días preguntándome por qué se marchitaban las lechugas de la huerta de abajo. Las hojas aparecen lacias; se tira de ellas y resulta que la lechuga no tiene cuello, ni raíces. Y una galería como de dos centímetros de diámetro recorre la línea de lechugas, y la cruza hasta la de los puerros, donde los más tiernos (los grandes no) muestran exactamente los mismos síntomas. Grillo topo, también llamado alacrán cebollero (Grillotalpa grillotalpa) Enemigo de todos los céspedes del planeta tierra. ¿Y en las huertas?. En las huertas es más bueno que malo (¡o debería!) porque el grueso de su dieta son larvas/insectos del suelo, considerablemente más dañinos. Con todo y eso, y a la vista de que éste de la foto (y sus amigos) suelen servirse de mis lechugas como guarnición, consulto el libro de referencia en estos casos, Jardinez avec les insectes (V. Albouy, Ed. de Terran , 2009) que, aún siendo bastante comprensivo con toda esta fauna de costumbres dudosas, no por ello deja de incluir un buen listado de posibles métodos represivos.  El más útil este caso: recipientes enterrados hasta el borde, para que los grillotopos se caigan de patas en él cuando salen de noche a la fresca. La segunda alternativa que propone Ms. Albouy me parece bastante chusca; consiste en colocar en torno a cada hortaliza un collarín protector formado por  un “gros pot de fromage en plastique”, es decir, uno de esos envases de requesón o de nata fresca… (Por pequeña que fuera la huerta, tendríamos que pasarnos el invierno comiendo queso para poder tenerla protegida en primavera contra el alacrán cebollero).  En cuanto a los depredadores, son muchos y variados. Pájaros, topos, y una avispa que los parasita. Pero la realidad sobre el terreno es que hay que pillarlos. Abriéndoles las galerías, colocando recipientes, buscándolos con paciencia entre el acolchado de paja. Lo que yo hago a continuación es esto: primero, la “ficha policial” (ésta), y después los llevo a la parte de abajo de la finca, a la maleza. Allí los dejo quedar, con la esperanza de que los rabilargos y los alcaudones lo encuentren y se entiendan con él.

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2 pensamientos en “Sospechosos habituales: el alacrán cebollero (grillotopo)

  1. Un añadido que tengo que hacerme a mí misma: el grillotopo ha resultado ser un temible devorador de cebollas (como su otro nombre indica). En estos momentos me tiene desesperada. Cada noche se cepilla una cebolla del tamaño de un puño, de las que están empezando a colorearse, y que pensaba empezar a recoger enseguida. He enterrado recipientes a lo largo de la filas de cebollas, pero sólo caen cárabos y hormigas, que libero en cuanto llego. Si alguien conoce alguna técnica de caza efectiva, POR FAVOR que la comparta conmigo. Le mandaré un kilo de cebollas de regalo, y mi eterna gratitud.

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