Trasmocho (2): un prado en Salisbury

Un prado en Salisbury, 1829

un prado en salisbury

A nasty green thing, una cosa verde y desagradable, dijeron los académicos, sin arrugarse, cuando John Constable les presentó su cuadro. Hoy este  “Water-meadow at Salisbury” está valorado en varios millones de euros ( veintiocho le dieron a la Baronesa Thyssen por su “Esclusa”). Pertenece al Victoria and Albert Museum de Londres, pero estos días – hasta el 17 de febrero- forma parte de una exposición en la ¡Royal Academy! sobre los orígenes de la pintura de paisaje en Inglaterra.
Estamos a unos treinta y pocos kilómetros del mar, en la enorme llanura del sur de Inglaterra, cruzada por una miríada de ríos y arroyos de aguas calcáreas (chalk streams), famosas por la calidad de sus truchas y salmones.  Lo que se ve junto al río son sauces trasmochos: pollards, seguramente en agosto. Los ramos del año no han sido cortados aún y el prado amarillea. Entre las hierbas y juncos  de la orilla habrá algún nido de carricerín; entre las raíces de los alisos, río arriba, algún nido de martín pescador. Los pollos estarán crecidos, haciendo sus primeras pruebas de vuelo. Algún paseante vendrá al atardecer, después del té y la tertulia -quizá el propio John, o su amigo Fischer, obispo de la Catedral, que lo ha invitado a pasar con él unos días-. Con las fuertes lluvias invernales el río se hinchará y el prado quedará intransitable. Para entonces los sauces serán verdaderos pollards, con sus cabezones rasurados al viento.  Pero a ellos no les molesta tener durante meses los pies en el agua. Por lo demás, un antiguo sistema de canales y compuertas regula la entrada y salida del agua en el prado,  “prado de diente”, llano y siempre empapado, como en Holanda.  Las vacas podrán ramonear las briznas del mundialmente famoso “Raygrass inglés” en cuanto se despejen las nubes y vuelva el sol.  Sospechamos (siendo el pasto tan espeso) que el dueño del prado, o el que lo arriende, o el paisano con derecho a entrar en él, no necesita el sauce para forraje. Utilizará esos ramos flexibles para hacerse media docena de nasas en forma de embudo (?); irá colocándolas con paciencia -metido hasta la cintura en el agua- y volverá a revisarlas cada día, y a vaciarlas de truchas si la cosa va bien. O puede que, previsor, sí se lleve los ramones. Y que los ensile, pensando en dárselos a sus vacas en invierno, un poco fermentados, cuando el prado  vuelva a ser un puro charco…

NOTAS
Sobre la conservación e importancia medioambiental de estos prados periódicamente inundados, véase: http://www.salisburywatermeadows.org.uk/waterlocate.htm

El “famoso Raygrass inglés”, Lolium perenne, crece desde siempre en toda Europa. Pero es verdad que prefiere las zonas húmedas y el clima oceánico. Entiendo que también podríamos llamarlo raigrás normando, raigrás bretón, raigrás asturiano…Lo que sí han inventado  y exportado los ingleses, desde el siglo XVIII, son sus céspedes ornamentales, formados por una mezcla de gramíneas en las que siempre termina por dominar el raigrás. Pero ésa es otra historia.

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Un pensamiento en “Trasmocho (2): un prado en Salisbury

  1. y ray grass es la especie del césped de los campos de fútbol (de hecho odían los tréboles que también inevitablemente aparecen y que en cambio son muy deseados por el ganado)

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