Casi jardín, con los años

Nadie lo cuida, nadie lo riega, nadie lo mira.  Cistus x crispus y bolsillos de Iris x germanica, duros como un almendruco (así, Miguel Manduca), hermanos gemelos de los que tapizan los taludes de la M30. Enfrente, entre más iris, crecen los cantuesos que traigo para trasplantar desde el fondo de la viña, con sus raíces y su pan de tierra, porque me da pena rebanarlos con el nailon de la desbrozadora. 
Casi-jardines que empezamos a plantar hace diez años por las rocas peladas que rodeaban la casilla, en los rincones donde Anastasio, el anterior propietario, hacía fuego, prendía la lumbre, cuando tenía algún trasto que quemar. Han pasado los años.  No me molesto ya en quitar las hierbas (pocas son, además: los rizomas se apretujan y no dejan sitio).  No recuerdo tampoco la última vez que me apiadé de ellos y les eché un cubo de agua. Los cuasi jardines crujen. Hay lagartijas rabilargas bajo las ramas. A veces los recorre una serpiente de escalera, ¿la misma, quizá, que se protege del sol abrasador en la arqueta del riego? Rascando las jaras al deslizarse por el casi-jardín, la serpiente se desprende limpiamente de su muda/camisa, que luego encontraré yo, si no la rompen antes los perros, el día que vuelva a pasar con la desbrozadora.

https://laramadeoro.com/2011/12/25/los-casijardines-de-lro-2/
https://laramadeoro.com/2011/12/19/los-casijardines-de-lro-1/

El primer Iris

Madrid, invierno

Iris unguicularis

Es una nadería. Una flor vista y no vista, que apenas levanta una cuarta del suelo. Como algunas anémonas montaraces en medio de la nieve, aquí, entre el follaje del Jardín Botánico, asoman la cabeza en enero los Iris unguicularis ssp. cretensis,  delicados parientes de los muy robustos híbridos de jardín, Iris x germánica – que tapizan los taludes de la M.30 y pueden con todo.

El Iris unguicularis – conocido como Iris de Argelia, pero común en todo el Mediterráneo oriental- y el Iris reticulata, procedente del Cáucaso, son los primeros bulbos que he visto florecer por aquí, antes incluso que los galanthus. Cuando estos iris minúsculos están en flor, sólo los hamamelis, los heléboros, las anémonas precoces, algunos avellanos y algunos camelios les pueden hacer compañía.

Sobre el cultivo del I.unguicularis, léanse estas recomendaciones de la Sra. Vita Sackville-West: (artículo de los años 50 reproducido en el blog de jardinería de “The Guardian”):  http://www.guardian.co.uk/lifeandstyle/gardening-blog/2009/feb/19/gardens-iris-unguicularis. Mucho cuidado, de todos modos, con lo que dicen los jardineros de por ahí arriba. Aunque sea Vita Sackville-West. Si un inglés afirma que “sun and poverty are the two things it likes”, o que este iris se da en el más “miserably poor soil”, incluso entre la grava, semejantes frases no pueden interpretarse literalmente en Madrid (el bulbillo del iris se deshidrataría, y después terminaría de freirse al sol…). En la foto que encabeza esta entrada puede verse que el iris está brotando de entre una alfombra de hojas a medio descomponer. Ni el suelo, pues, es tan pobre ni la exposición tan soleada (el árbol que ha dejado caer sus hojas justo ahí protegerá más adelante a los iris con su sombra). Conclusión, la de siempre. Que en este secarral en el que vivimos, lo que para un inglés es “exposición soleada” para nosotros ha der ser “semisombra” o “luz indirecta”. Y el suelo -por más que insistan los gurús del norte- ha de tener suficiente materia orgánica y una textura mínimamente arcillosa (¿cómo podría, si no, retener la escasísima humedad?) .

Los casijardines de LRO (2)

Diciembre 2011

Foto 1. Antes del casijardin, junto al muro sur de la casilla, donde más pega el sol durante el verano. Estas primeras fotos son de cuando todavía estábamos limpiando. Como la casilla no tenía tejado, no había un solo rincón donde cobijarse. Usábamos algunos de los trastos que había dejado tirados el anterior propietario para sentarnos y descansar, entre viaje y viaje al contenedor del pueblo.

Foto 2. A lo largo del 2008 hicimos la excavación (¡manual!) del suelo del futuro emparrado, (que quedó por debajo del nivel del camino), construimos el muro de sostenimiento e instalamos la estructura para la parra. La plantación es del 2009, y la foto, con el casijardin terminado, de  mayo 2010. El Prunus pisardii de la esquina procede de una ciruela germinada hacía años, en un jardín de Luxemburgo… (es una historia larga); tuve el arbolito conmigo en la terraza de Madrid, en una maceta, hasta que hubo un sitio mejor al que llevarlo. Es el mismo pruno que se me había llenado de orugas de Iphiclides (“Colas-de-golondrina”, en la categoría Gente corriente).

Foto 3. Los iris proceden en su mayor parte de los jardines de Nuevo Baztán, a donde habíamos ido de excursión un fin de semana; los acababan de arrancar y dividir; hurgamos entre el montón de rizomas desechados y nos trajimos los que tenían mejor aspecto a LRO. Los primeros cantuesos, y alguna de las jaras, son comprados. Ahora los reemplazo (cuando se secan o uno de los perros los rompe) por ejemplares que me traigo del fondo de la finca. La jara más bonita, la que está junto al pruno, es una ‘Peggy Samons’. Los tomillos serpoles también son comprados. Sufren bastante en pleno verano (todo el follaje churruscado…), pero después rebrotan sin mayores problemas, y así tendrán que ir saliendo adelante mientras el pruno no crece (y con él, su sombra). Los romeros son rastreros. El de la esquina del muro se plantó ahí, precisamente, para camuflar las aristas del último bloque de piedra. Las estipas junto al pruno lucirían más si formarán un grupo más numeroso. Sólo hay tres. Su principal función es proteger el cuello del pruno. No sólo de la insolación, sino sobre todo de una no deseada embestida de la furgoneta al maniobrar marcha atrás… Sobre la estructura de hierro, mientras las parras no crecen, hemos colocado un entramado de varillas de sauce. Xela se recuesta a mediodía a la sombra del pruno, sobre los tomillos serpoles (que aguantan hasta cierto punto el pisoteo). Para que dejara en paz a las lagartijas que se mueven por el muro de sostenimiento he colocado macetas con cactus. Las dejo semienterradas todo el verano. Y para terminar: regamos este casijardín dos veces a la semana, con manguera, entre finales de junio y mediados de septiembre. El resto del año, nada.