Manual de heridas (2)

herida pinoNo todos los árboles sangran igual. Las maderas de una conífera y de una frondosa son distintas, como distinto es el sistema de tuberías que en cada una de ellas llevan y traen la savia. A primera vista se parecen, sobre todo cuando el árbol es joven,  pero no, las maderas no son iguales. Tampoco las heridas lo son.

 Paso el dedo por todas las heridas del pino  recién podado: unas lágrimas espesas empiezan a salir ya, perlando la periferia del corte. Si fuera primavera, y si el suelo estuviera saturado de agua, no saldrían cuatro lágrimas sino un llanto desconsolado.
La herida de esta conífera no se cerrará con ese callo perfecto y limpio (esa rosquilla de savia y cosas buenas) que cierra enseguida las heridas de las especies frondosas… pero eso no significa que la madera vaya a pudrirse. No hay cuidado. El árbol produce  resinas, aceites, ceras, gomas variadas y tóxicas (para los insectos y hongos xilófagos)  que untarán, pringarán y taponarán cualquier ventanuco que quede abierto. Será como pasar una bayeta con detergente por todas las habitaciones. Por eso la madera de conífera resiste mejor las pudriciones, aunque la herida tarde en cerrarse. Por eso -dicen los libros- eran de cedro los barcos fenicios,  o  de sabina  los galeones  que Felipe II mandó tontamente a la Pérfida Albión…y que ahí siguen, en el fondo del océano, cuatro siglos después de naufragadas.

Hace tiempo me enseñaron  (1) en qué consistía la poda rutinaria de las coníferas: rectificar la guía cuando se echa a perder por accidente; aclarar las ramas cuando la copa se cierra mucho, y, por último, el refaldado. Refaldar un abeto o un cedro  es una indignidad. Un enorme abeto refaldado es como un anciano  al que  obligaran a andar en pantalón corto.  Yo sólo lo haría  en caso de fuerza mayor, ¡y protestando mucho!. Es decir, sólo si me dicen que la alternativa es apear el árbol.  Refaldar un pino piñonero o un pino carrasco, en cambio,  sí puede estar justificado. En la naturaleza – en un pinar-, las ramas bajas del pino se van secando solas a medida que unos y otros árboles medran, luchando por la luz, que cada vez llega con más dificultad a la parte baja. Pero cuando el árbol está aislado (y en una zona tan seca, donde no hay agua ni nutrientes para todo: para crecer en altura y en volumen a la vez), las ramas  bajas engordan desde muy pronto y el árbol se queda rechoncho. En LRO hemos plantado algunos pinos piñoneros. Las ramas crecen piso a piso, sobre todo estas primeras; después, cuando el árbol madure, se perderá esa simetría radial que todavía tienen, y habrá menos diferencia entre las ramas cerradas de la parte alta y las más abiertas/horizontales de abajo, que por ahora tienen que seguir sometidas al tirón de la yema terminal (la que manda aquí). Estos pinitos de la foto se plantaron hace cuatro años. No se han regado prácticamente nunca, y por eso crecen tan lentamente. El pasado mes de octubre me pareció que ya era tiempo de retirar el primer piso. El “rez-de-chausée”. Los pinos crecerán más,  todo lo derechos que les permita el viento, y las heridas -que son pequeñas, de no más de cuatro o cinco centímetros de diámetro-  se irán cerrando muy poco a poco, cubiertas de resina endurecida.

pino piñonero de 6 años   sin el primer piso

NOTAS.

(1) F.Gil-Albert, La poda de los árboles ornamentales, Ed.Mundi-Presa, bueno como introducción. Con  información mucho más actualizada:  Medioambiente y espacios verdes, V.V.A.A.. Ed.Uned 2013. Para consultas de casos prácticos: www.arbolsano.com.

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Los tres amigos del invierno.

Entre febrero y marzo

Three_Friends_of_Winter_by_Zhao_MengjianEl pino (song) y el bambú (zhú) atraviesan el frío y la noche invernal sin apenas inmutarse (algunas ramas partidas, la punta de las hojas helada). El tercer amigo, el albaricoquero (méi) , se suma ahora a sus dos compañeros. Lo hace en un momento muy preciso del año,  a la salida del invierno, cuando marzo  quiere ser abril pero todavía parece febrero: las yemas están hinchadas, ya se ve el color de los pétalos, y sólo falta  que la temperatura suba un poco para que las flores se decidan a abrirse del todo.
Este motivo song-zhú-mei – o también, según donde se lea, Suihan Sanyou, “tres amigos del invierno”-  empezó a utilizarse en la pintura y la cerámica chinas hace mil años. Los japoneses lo heredaron y lo estilizaron.  Lo convirtieron en  Matsu-take-ume. Y lo reprodujeron, con un sinfín de variaciones, en teteras, platos, biombos, kimonos, arreglos florales.  img_2554Los libros de arte insisten en el valor simbólico de cada planta, como cuando se trata de analizar la supuesta “vanitas” que todo bodegón barroco debe esconder… Los pintores, entonces, ¿escogían éste o aquel motivo por su valor moral?. El pino por su fortaleza. El bambú, por su perseverancia. El albaricoquero por su humildad, quizá por su optimismo (floreciendo mientras aún nieva, sin amilanarse). Y los tres -con el bambú  en cabeza- vendrían a representar originariamente al “hombre letrado”, hombre superior,  ideal de Confucio…

Ayer

Ayer

Del bambú  (uno de los dormideros preferidos por los gorriones): el frufrú de las ramas cuando las mueve el viento. Del pino: el olor de la pinocha en verano, cuando el sol lo tuesta todo. Del albaricoquero: estos días antes del desborre, aquí o en la isla de Hokkaido: unas ramas  en un frasco de agua, junto a la ventana de la cocina. Y dentro de seis meses,  la mermelada.

NOTAS
La primera foto, de wikipedia, reproduce una pintura en papel de Zháo Mengjian,  hacia 1200. La segunda es un plato de cerámica japonesa, hiperestilizada (atención al pino bajo la nieve: en la parte inferior; la nieve es esa línea que lo cubre, como una bolsa transparente). Procede de aquí: tokiojinja.com.
sake_shochiku-01A pesar de todos esos nombres exóticos diseminados por el post, el nombre más corriente para la tríada pino-bambú-albaricoquero parece ser ésta: Sho-chiku-bai, que no es ni chino ni japonés, sino, por lo visto, la lectura china de los caracteres kenji (japoneses)… Anoto esta tercera (o cuarta) forma de referirse al mismo motivo  porque en un museo de arte asiático es algo tan familiar como lo sería en uno nuestro, por ejemplo, una “Adoración de los pastores”…Tan familiar que hasta le ha dado nombre a un tipo de sake, el más tradicional. (Véase la reproducción, con las tres etiquetas circulares,  correspondientes a cada uno de los tres amigos. Procede de una tienda de venta de alcohol on-line)

Pesto alla genovese

Diciembre 2011

Ya se ha helado la albahaca: se acabó la salsa al pesto hasta la próxima primavera. El ajo, el aceite y la albahaca que utilizamos para hacerla son de LRO; el aceite, en realidad, de la almazara del pueblo, a donde llevamos cada Navidad nuestra minúscula pero queridísima cosecha de aceitunas. Los piñones también podrían ser nuestros… si no fuera por ese señor que viene todos los años a llevarse las piñas de los dos únicos pinos que las producen en la finca, en la linde norte. Al principio se las llevaba sin más. Ahora que sabe que esos pinos son nuestros (hablando se entiende la gente)… se las sigue llevando de todos modos, pero al menos nos saluda al pasar con el saco cargado. Hemos plantado cinco pinos piñoneros en la parte alta de LRO, y dos más, muy hermosos, en la pradera del estanque. Estos nuevos pinos, con permiso del señor del saco, darán algún día piñones para nuestro pesto genovés.Y si tuviéramos un poco de suerte –y nos molestáramos en mantener mínimamente fresco el pie de los pinos durante el verano–, quién sabe… a lo mejor un día también teníamos níscalos. (*La foto es de abril; ahora la pradera está seca, y helada hasta bien entrada la mañana).