Caldo gallego, memento mori

                             Sanchez Cotán, ca.1604. Museo de San Diego

SÁNCHEZ COTÁNA los comerciantes de Amsterdam hacia 1660, a Zurbarán antes, a J.S..Chardin después… el mundo les gustaba mucho y les gustaba siempre. Por eso sus bodegones, aun siendo tan diferentes entre sí, parecen saludarnos e invitarnos a tocar/oler/tragar de todo un poco. Pero cuadros como éste de Sánchez Cotán -que no por nada se metió a fraile cartujo- tienen el aire de una despedida. Dan la impresión de estar rechazando lo que con tanto esmero representan. No nos dicen “pasen, vean, y por supuesto coman”. Sobrios y púdicos (a la inversa de las vanitas del XVI, tan escandalosas), pero no por ello menos admonitorios, y siempre con su punta de nostalgia, estos otros bodegones sólo nos dicen: ¡silencio!
Las frutas y verduras serán pocas, humildes, en sazón; llevarán solo en parte sus entrañas al aire, bien definidas, sin preciosos manteles ni cachivaches alrededor (ni siquiera el cuchillo que sirvió para partir el melón), y se proyectarán, abandonadas a sí mismas, contra un fondo negro. Que es la noche, o un agujero negro a lo barroco, la nada, el no-tiempo, que también nos engullirá mañana a usted y a mí. Porque un repollo está hecho de la misma materia putrescente que la mano que pinta el cuadro y que los ojos que lo contemplan varios siglos después. Esos ojos -dicho en buen castellano- que se ha de comer la tierra.

Y sin embargo, dicen algunos… ¿qué hay de malo en compartir pudridero con las hortalizas y las frutas? Precisamente por eso, argumentan, por ese seguro destino común, lo mejor que podemos hacer con ellas es prepararnos un buen pisto,  un caldo, una ensalada, antes de que se las lleve la Parca, y a nosotros con ellas.

Último caldo del invierno:
De la hortalizas del cuadro de Sanchez Cotán nos quedaremos solo con la col (col rizada, parece, tipo Milán; no es temporada de melones ni de pepinos),  Herviremos primero unas fabas, un pedazo de jamón y otro de tocino durante un par de horas. A medio camino se echan también unas patatas. Y finalmente la col /repollo o los grelos.. Las habas-habas ¡no son lo mismo que las alubias de la judía! (tampoco es tan fácil encontrarlas en el mercado) pero estas también valen para el caldo. Sean habas, sean alubias, habrá que dejarlas en agua la noche previa.

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