Viaje mental a Kameydo, ca. 1910

“The Underwood Travel System is largely mental. It provides Travel not for the body, but for the mind -but travel is none the less real on that account. It makes it possible for one to see as if one were present there in body -in fact to feel oneself present- and to know accurately famous scenes and places thousands of miles away from his armchair in his corner…”

Publicidad de Underwood & Underwood Guide Books, apud Encyclopaedia of Nineteenth-Century Photography, John Hannay editor.

Wisteria blossoms in swaying garlanda, the pride of Kameydo Park. Tokyo. Copyright Underwood&Underwood.

Sobre el Viaje a Kameydo. Quizá los Viajes con mayúscula, tal como aparecían descritos en esta publicity de 1910, hoy tienen que ser a la fuerza”mentales”, y no el producto de una elección -quedarse en el sofá, aprender mucho sin gastar un dolar… así sigue el anuncio transcrito de U&U-, pues ya solo pueden darse en el tiempo, y solo hacia atrás. Pero si uno todavía cree posible lo otro, y además quiere, y además puede levantarse de ese sofá y costearse un viaje por el espacio aunque sea en mínúscula… el momento para sacar el billete es ya, porque en menos de un mes estarán en flor las glicinias/Wisterias. El link para el próximo Festival de la Glicinia de Kameydo: https://www.japanistry.com/event/kameidoten-shrine-wisteria-festival/
Kameydo -leo en la guías virtuales de Tokyo- es un barrio del centro de la ciudad, en el que se encuentra el santuario sintoísta del mismo nombre. De ahí son estas glicinias, Wisteria japonica, y no del “Kameydo Park” que aparece escrito en el borde del cartón de U & U.. Hoy en día, según leo por la red, “Kameydo Park” está totalmente separado del templo y de las glicinias (que sí, ahí siguen) por un aquelarre de rascacielos, vías de tren, metro, carreteras (?)

Sobre las mujeres casi niñas, o sin casi, de la foto. El texto de U&U no habla de ellas. El Viaje (mental) no está de ningún modo completo. Pero en una historia de la ciudad de Tokyo a principios del XX (en la que amazon, graciosamente, me permite hojear algunas páginas) leo esto: “… The Kameydo district, on the north or back side of the Kameydo Tenjin Shrine and its splendid wisterias, gave sustenance to some seven hundred ladies. Tamanoi district had fewer than six hundred. Prostitution was quite open in both places...” (History of Tokyo, 1868-1989, E. Seidensticker). Las largas espigas de la glicinia japonesa, que -a diferencia de las glicinias chinas, de 30 ó 40 cm- pueden pasar del metro, forman densas cortinas malvas, tan convenientes para jugar al escondite, o a lo que sea, durante cuatro o cinco semanas entre abril y mayo (hoy se adelantan mucho, como en todas partes)

Sobre la foto. Los hermanos Bert y Elmer Underwood empezaron con el negocio en Kansas, a finales de 1880, pero en poco tiempo lograron montar un gran estudio fotográfico en Westwood, Nueva Jersey. Producían tarjetas estereoscópicas, es decir, con una foto ligeramente distinta para cada ojo, que debían verse juntas (integradas) con un “estereoscopio”, el equivalente a efectos prácticos de nuestras gafas 3D. Los Underwood vendían el kit completo: el cacharro y los diferentes sets de fotos.

Les fue muy bien. Abrieron sucursales aquí, allá, acullá. Mandaron a sus fotógrafos a todos los rincones, de Yosemite al Kilimanjaro, pasando por Panamá, Nápoles o Shangai, y lo hicieron en ese momento preciso, hacia 1900, en que el mundo giraba ya velozmente hacia el futuro (este otro mundo de hoy, en el que no queda una mosca sin fotografiar). Los Underwood pusieron de moda las fotos de viajes, que editaban con una breve descripción en seis idiomas.Después probaron las fotos de “noticiario” (News Division), de gran éxito también, pues dejaron testimonio detallado -entre tantas otras cosas- de la Primera Guerra Mundial. Retrataron a las celebridades del momento. Fotografiaron puentes, carreteras, grandes obras de ingeniería (también algunas payasadas: escenas de vodevil, camadas de gatitos…). Y por último, en 1920, abandonada por obsoleta la fotografía estereoscópica, vendieron el negocio y adiós.

Compré tres de estas tarjetas en un mercadillo callejero, quizá en Amsterdam, quizá en 2002. Me deja asombrada lo bien que se venden ahora en eBay.

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