Amapolas blancas de Toledo

Afganistán va a la cabeza, seguido de México. Pero en la liga de los narcóticos legales, después de  Australia ya vamos nosotros: España es el segundo productor mundial-legal de opio, mejunje de morfina y otros alcaloides que se extrae del látex de la amapola Papaver somniferum. La amapola blanca. La adormidera. Cualquiera las habrá visto por las cunetas o las lindes de los sembrados entre abril y mayo, en especial si la primavera ha venido lluviosa. Es planta autóctona. Está presente en el catálogo de floraiberica.es con un montón de subespecies.  Lo que no quita que a veces, en ciertos lugares, ciertas variedades… hayan podido llegar de tapadillo, escapadas quizá, con la complicidad del viento y los pájaros, de plantaciones privadas -perfectamente legales; voy a insistir en esto, por si acaso le he dado demasiadas veces a la entrada Papaver en google-  pertenecientes a laboratorios farmacéuticos o vinculadas de algún modo a ellos. Su prima hermana Papaver rhoeas, mucho más abundante pero menos rica en alcaloides, es la amapola roja (rojo escarlata, sin matices) que domina el paisaje en las primaveras que ya consideramos “normales”, es decir, secas, muy secas, sequísimas, o solo levemente remojadas. Esta primavera de 2020, sin embargo, sí  ha llovido en la meseta: 152 litros/m2, para ser exactos, recogidos en el pluviómetro del balcón de mi cocina durante las siete semanas de confinamiento. Las blancas no son omnipresentes, como las rojas. Pero la lluvia las ha despabilado: si uno sale a dar una vuelta, las encontrará enseguida

Aparte de esos ejemplares aislados por cunetas y lindes, o de las plantaciones legales escondidas tierra adentro, en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, también aparecen con relativa frecuencia, en medio de un prado o de un terreno perdido (por baldío), reductos monoespecíficos de amapolas blancas, con ocasionales variantes rosáceas o de un tono malva claro, como diluido; a veces estos “reductos” son llamativamente grandes, y entonces no será raro ver aparcado cerca un coche de la Benemérita, y dos puntos verdes caminando por el horizonte.


En la villa de la divina Livia Drusila, al norte de Roma, había amapolas blancas (https://laramadeoro.com/2019/10/10/giardino-dipinto/). Algún médico de confianza andaría detrás, en comandita con el jardinero, pues la adormidera, presente en los tratados de medicina más antiguos, era el único analgésico conocido verdaderamente eficaz. Uno de los cócteles habituales -encuentro la receta en la web- era el láudano:  opio de adormidera mezclado con vino blanco y unas hebras de azafrán, Crocus sativus, otro conocido producto manchego/afgano, bastante más inofensivo que la (hermosísima) amapola blanca.

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