Cymbidium en flor

 
 
    
 
Son de las fáciles. Orquídeas que no exigen apenas nada: que no se las encharque, que no se las aparte del sol. En verano, a la calle. Y en otoño también, para que el decalage de temperaturas noche/día favorezca la formación de brotes florales ( que son como los vegetativos pero más redondeados; aparecen cuando empieza a hacer calor dentro; si hay calefacción central florecerá enseguida, en invierno, poco después de que lo metamos de nuevo en casa; pero si, como es el caso, la habitación donde están las orquídeas se caldea lo justo -máximas de 19º-, entonces el Cymbidium  espera a que el sol dé en los cristales y los caliente, bien pasado el solsticio; es decir, febrero-marzo).

Los nuevos pseudobulbos van apareciendo hacia la periferia, como los rizomas de iris en el jardín, mientras los del centro se consumen y vacían. De ahí la necesidad de cambiar la maceta cada pocos años. O bien de romper/cortar los pseudobulbos viejos, replantando los nuevos de modo que tengan espacio (de no hacerlo, se darían de morros con el borde de la maceta). El conjunto -si no se limpia con frecuencia ese exceso de pseudobulbos y hojas- es aparatoso, exuberante. Por eso los Cymbidium estuvieron de moda en los años ochenta -aparatosos/exuberantes de por sí- y después le dejaron el sitio a los más contenidos  Phalaenopsis.
Esta maceta de la foto (cubitera reciclada, de cervezas Budweiser…) no es el ideal para una orquídea, pero mi Cymbidium tampoco se queja demasiado: ahí va desde hace siete años. Riego con unas gotas de abono para orquídeas una vez al mes (o cuando me acuerdo). Pulverizo agua sin cloro todos o casi todos los días (relleno el pulverizador con la de la jarra de agua que dejo siempre llena entre las macetas). Vigilo la aparición de cochinillas. Ventilo. Y luego me harto de hacerle fotos, jugueteando con los filtros del programa de Windows  (filtro Icarus, por ejemplo, la foto de la derecha).
 
La próxima semana, si la previsión meteorológica se confirma y ya no hay riesgo de que las temperaturas nocturnas bajen de 5-6º, pondré la maceta/cubitera en el jardín, bajo la parra, en la parte delantera de una jardinera sin fondo ocupada por una masa de  euforbias y  fatsias ( Euphorbia characias+ Fatsia japonica, plantas de “sombra seca”, duras como piedras). Ahí  -en la parte de delante, enseñoreándose de la jardinera- el Cymbidium tendrá el sol en la cara hasta el mediodía, pero un sol progresivamente filtrado por las hojas de la propia parra, que irán creciendo (ya están haciéndolo) al ritmo de las horas de luz. Recibirá su ración de manguerazos igual que el resto de las plantas: un día sí y un día no,  y de preferencia al atardecer.
 
 

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