Entre el 15 de abril, aquí en el sur, y el 15 de mayo en el norte.
La poesía de este día en Versalles le debe mucho a la cargadora con horquillas Kubota R520, que no es una carretilla elevadora (como las que se usan para apilar palés) sino un pequeño tractor, con un motor diésel potente, cabina abierta y, en general, mucho más flexible. Monsier de La Quintinie, Director de Todos los Huertos y Jardines del Rey, estaría encantado. Un tractor que entra y sale a su ritmo, en vez de una carreta de madera equipada con manivelas y cadenas, tirada por uno o dos caballos y acompañada de un mini ejército de jornaleros con palancas. Los naranjos de Luis XIV podían llegar a una altura total de cuatro metros contando la jardinera. Los relativamente pequeños se movían con carretillas y brazos. Y pequeños, lo que se dice pequeños (pongamos, por debajo de los dos metros) no tenían sitio en el Parterre du Midi, que es donde van a pasar el verano.

(Fotos: Voitures à Orangers del Museo de Vaux-le-Vicomte, apud attelage-patrimoine.com)
A pesar de la maravillosa Kubota, sacar del invernadero y dejar bien ordenados en el parterre los 900 naranjos y 600 granados, palmeras chinas, adelfas y eugenias (un tipo de mirto), les lleva a los cuatro jardineros que trabajan en la Grande Orangerie unas dos semanas. No suelen empezar hasta mediados de mayo. ¿Quizá un poco antes este año? El cambio climático avanza: ya nadie se atreve a predecir cuándo va a llegar «el último día del invierno». Pero será cualquier día de estos, a partir de ya.
(Todas las viñas podadas. Las almendras cuajando. Los gatos peleándose por la noche)
